Opinión

La política ahora es una rosca infinita

Claves. El gobierno busca un vice, la fórmula Fernández-Cristina necesita a Massa para ampliar la oferta. Santa Fe entra en la zona de definiciones.

Jueves 06 de Junio de 2019

El gobierno busca un candidato a vicepresidente para Mauricio Macri, el peronismo kirchnerista quiere ampliar su base de acción atrayendo a Sergio Massa, Alternativa Federal es un hormiguero zapateado. Roberto Lavagna decidió ir por las suyas.

Una fuente altísima del gobierno nacional no tuvo rubor ni pruritos: "Estamos perdiendo la provincia de Buenos Aires por el arrastre de Cristina en el conurbano. No es descabellado pensar que podemos caer ahí y ganar la Nación". Todo se hubiera resuelto si la Casa Rosada accede al pedido de desdoblamiento que hizo la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal.

A todas luces, resultó un error gravísimo para el gobierno no haber adelantado comicios en el principal distrito. En esa instancia, un triunfo de Vidal habría cortado la cadena de infortunios que viene sufriendo Cambiemos en el interior del país. Y se creaba, con una victoria oficialista, un clima triunfal, mil veces diferente a esta sensación de potencial derrota. Aunque nada esté definido.

Macrismo vs vidalismo

"Mire, le doy la derecha en el sentido que si se desdoblaban los comicios era todo ventaja para nosotros, porque evitábamos la incidencia directa de la mala imagen que tiene el presidente. Pero debo decir que desde el entorno de Vidal nunca se tomó como objetivo mejorar la imagen de Macri en el conurbano. Los errores nunca son de un solo lado", sorprendió un funcionario de la primera línea.

Sea como fuere, el error ya está cometido y Cambiemos deberá esforzarse para licuar la diferencia que le saca el peronismo en los cordones más populares de la provincia. Haber convocado a la oposición a crear colectoras para evitar la derrota de Vidal es una muestra de debilidad política extrema.

Y cuesta creer que el gobierno impulse ahora el gambito de las colectoras, cuando el presidente abjuró de ellas hace muy pocos meses. Pero así es la político.

Y si no que Sergio Massa cuente lo que representa la política a la hora de cinturear una candidatura. El tigrense aprovechó la necesidad de los Fernández para subirse el precio. Y ahí está, rosqueando a diestra y siniestra.

El massismo, en una proporción mayoritaria, ya decidió jugar con Alberto Fernández-Cristina, salvo algunas referencias, por caso Graciela Camaño. Los intendentes quieren estar al amparo de lo que tracciona Axel Kicilof (léase Cristina) y hasta el propio intendente de Tigre decidió militar en el fernandismo naciente. Es curioso que, al mismo tiempo, se lo mencione auspiciando la candidatura de Vidal en una colectora.

Efecto Tigre

"Massa es como Tigre: a veces desciende de categoría y otra es campeón", graficó con picardía Omar Perotti, quien no quiso que, desde el fernandismo, bajaran a Santa Fe para apoyarlo. En el gobierno nacional creen que si Perotti gana no se sumará a la fórmula Fernández-Cristina. Pero eso es bad information. La posibilidad de un peronismo unido alla santafesina lo llevará al rafaelino a militar ese espacio. Pero, antes, tiene que ganar los comicios.

Las elecciones en Santa Fe hubieran sido claves en otro momento del gobierno nacional. Hoy, demasiados problemas tiene la Casa Rosada como para inmiscuirse y/o tomar partido. Hay un subtexto que une al macrismo con Juntos: Perotti necesita que José Corral mantenga sus votos o crezca. Antonio Bonfatti, hasta ahora, no ha cedido ante las voces que le piden que haga antiperonismo y recuerde las épocas de gobiernos justicialistas en la provincia.

"Esas son cosas de los analistas políticos, yo me ocupo de decirles a los santafesinos que lo que prometimos, cumplimos. Y sin un solo episodio de corrupción", responde el gobernador.

Tiempo final en Santa Fe

A menos de dos semanas de las elecciones, la aparición en escena de un flyer de campaña referenciando el Ni Una Menos en tono celeste generó un sólido frente de crítica contra el senador, que, luego, lo atribuyó a un "error". Fue uno de los pocos episodios que alteró una campaña tan aburrida como el debate de los candidatos a intendente de Rosario.

Volviendo al tema nacional, los días que vienen irán delineando cómo serán los escenarios finales. El primer mojón clave ocurrirá el 12 de junio, cuando expire el plazo de presentación de los frentes electorales. Ahí se sabrá quién irá quién. El 22 de junio se conocerá la integración de las listas.

Entre las muchas cuestiones que quedan por resolver aparece la identidad del candidato a vicepresidente de Macri. "(Martín) Lousteau dice que no quiere ser vice y hay radicales que lo impugnan, (Mario) Negri quiere ser vice pero no lo apoya nadie, (Ernesto) Sanz no quiere", reveló un informante.

A esta hora, todos los canales de negociación están abiertos. Se habla, incluso, de una fórmula pura que podría integrar debajo de Macri al ministro del Interior, Rogelio Frigerio, el mejor de los funcionarios y con buena llegada a la oposición panperonista. También se alude a Emilio Monzó, quien hasta ayer nomás contaba los días para irse del oficialismo. Y a Carolina Stanley.

La política está convertida en una rosca gigante, y los políticos se hablan entre sí. De propuestas, ni hablar. Es algo más que un juego de palabras. Es el momento previo al humo blanco.

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