Opinión

La plata y las elecciones

Claves. Los 50 mil millones de dólares que recibe el gobierno son una señal inequívoca de apoyo, no sólo del FMI sino también de los países centrales. Más, si se tienen en cuenta los errores no forzados.

Domingo 10 de Junio de 2018

Mauricio Macri tiene ese no sé qué, que hace que el FMI le preste 50 mil millones de dólares a su gobierno, que no ha hecho nada bueno en materia económica. Ahora, pesan los nombres de Federico Sturzenegger y Nicolás Dujovne. Más que nunca.

Pata en mano, el Ejecutivo debería comenzar a proyectar un presente y un futuro algo mejor a lo conocido hasta acá. Ya no es ese objetivo un imperativo del momento por cuestiones estrictamente económicas, sino una obligación política: si aparece un candidato opositor imantado, con proyección electoral y cuotas de moderación, no habrá futuro para Cambiemos en 2019.

Por suerte para el colectivo del PRO y del radicalismo —Elisa Carrió es una líder sin partido, toda una rareza— en la vereda de enfrente no germina un solo brote verde. Nada. A tal punto que, según parece, a Cristina Kirchner se le ocurrió apoyar al trajinado Felipe Solá como candidato presidencial.

Esas rarezas opositoras, incluso, se incuban en el oficialismo santafesino. Están los que quieren ir con el peronismo y los que quieren mantener el frente con el radicalismo. Habría que avisarles que, con todos, no se puede. Y que, como alguna vez dijo Hermes Binner, "hay sumas que restan". A propósito, en la alianza santafesina y rosarina extrañan más a Binner que los hinchas de Newell's a Maxi Rodríguez. O los de Rosario Central a Lo Celso.

Haber obtenido la friolera de 50 mil millones de dólares es una señal de respaldo del FMI. Pero también de los países centrales que abrevan en ese organismo. Claro que, nada es gratis, y de aplicarse la totalidad de las medidas que exigirá Christine Lagarde, habrá una enorme contradicción con las decisiones que habitualmente se toman en una campaña electoral. Es más, salvo en los comicios de octubre de 2017, nunca se votó dejando de lado el bolsillo.

Insaciables

En los primeros meses de 2002, este periodista fue testigo de cómo el FMI se posiciona cada vez que la Argentina pide un crédito. Aquella vez, tras una larguísima reunión de Anoop Singh y Anne Krueger con Oscar Lamberto (secretario de Finanzas de Eduardo Duhalde), el hoy titular de la Auditoría salió despeinado y rojo. Al ver al enviado de LaCapital en la antesala del despacho, soltó: "Son insaciables, me pidieron hasta las cuentas de Formosa".

Será todo un desafío observar desde el análisis político cómo hace Cambiemos para pujar la por la reelección de Macri en medio de una política económica que abjura del populismo y, al menos hasta acá, vive inmersa en ajuste permanente.

Para tener un propósito de vida que le permita al oficialismo ganar las elecciones en 2019 necesita del aval y el concurso de los gobernadores opositores. Esto podría haber sido una realidad intangible si al gobierno le iba lo suficientemente bien, como para instalar definitivamente la idea de que no hay otra alternativa política en el horizonte.

La caída en las encuestas tras la crisis cambiaria, el achicamiento del salario frente a la inflación y el aumento de tarifas pone en escena otra realidad. Lo dice hoy con todas las letras hasta el más macrista de los gobernadores opositores, el salteño Juan Manuel Urtubey: "El peronismo tiene la obligación moral de ofrecerles a los argentinos, en 2019, una alternativa superadora del macrismo" (ver página 16). Sin embargo, dicho esto, Urtubey rechaza la participación del kirchnerismo en una gran interna peronista. Maná del cielo para Macri.

Hasta aquí, no se menciona la presencia —ni para bien ni para mal— de la CGT que, en otros tiempos, ya hubiera hecho paros encadenados. La contención oficial al sindicalismo es uno de los principales logros de este gobierno. Una razón de mérito para el ministro del área, Jorge Triaca, quien le conoce todos los yeites a los gordos cegetistas. Por mucho menos, en otros tiempos se les cantaba: "Adónde está, que no ve, esa famosa CGT".

¿Moyano preso?

Alrededor del círculo rojo crece el rumor de que en poco tiempo más habrá una orden de detención para Hugo Moyano, quien cada vez que esto sucede endurece el discurso y se deja entornar por su hijo Pablo, de modos y modales que nada tienen que ver con los de su hermano Facundo, pese a que comparten el vínculo sanguíneo. "Que se metan el aumento en el culo", dijo Pablo, escatológico.

Como alguien mencionó en las últimas horas: "Qué más le podría pedir el FMI a Macri, con Moyano, Cristóbal López y Julio De Vido presos, y con Cristina procesada". Ese portavoz no sabe que los círculos financieros internaciones no viven de decisiones internas. Por algo, ni se asomaron las lluvias de inversiones, los brotes verdes y cuestiones por el estilo. Por algo, "el mejor equipo de los últimos 50 años" tuvo que recurrir a la gastada fórmula del crédito stand by con el FMI.

Los escenarios políticos, a junio de 2018, vuelven a abrirse. La nueva realidad impacta directamente en la provincia de Santa Fe. Aquella situación que se dio en las legislativas, con Cambiemos triunfando cómodamente, pese a que nadie conocía a Albor Cantard, hoy se modificó. Sin embargo, la marca del macrismo sigue siendo la que mejor funciona.

La decisión judicial de dejar en libertad al ex comisario Hugo Tognoli por el beneficio de la duda le da una oportunidad al Frente Progresista para salir a doblar la apuesta, acusando a los K "de haber montado una operación para intentar llevarse puesta a la provincia". Aún se desconoce quiénes serán los nombres de los candidatos y cuáles las estrategias para pujar por un triunfo en 2019. Por lo pronto, ya hay un candidato lanzado que tuvo, incluso, su acto de lanzamiento: Omar Perotti.

En el oficialismo parece haber nacido una estrella: Luis Contigiani. El diputado logró visibilidad impensada como consecuencia de su decisión (a priori) de no votar a favor de la despenalización del aborto. Soporta presión del PS, pero reconocimiento de otros sectores.

La política, de a poco, va ganando interés. Pero sigue siendo un apéndice de la economía. Al menos por ahora.

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