Opinión

La pelea de fondo

Campaña al rojo. El desembarco del presidente Mauricio Macri en la capital santafesina marca el comienzo de la etapa crucial en la disputa preelectoral santafesina. Cuál es la estrategia del oficialismo. Progresismo y kirchnerismo.

Lunes 31 de Julio de 2017

Esta tarde cuando el presidente de la Nación, Mauricio Macri, arribe a la capital santafesina, la campaña electoral por las Paso para dentro de quince días en la provincia entrará en su etapa crucial. Empezando por la entidad del protagonista. Ya se dijo y se ha comprobado que Cambiemos haría campaña en Santa Fe con sus figuras nacionales, tal como oportunamente les comunicaran a los candidatos y dirigentes locales del PRO y del radicalismo.

"Muchachos, nada de peleas entre ustedes, que son actores de reparto (lo que incluye a los candidatos, en cierto punto): en la campaña santafesina además de la marca jugamos a demostrar que el progresismo fracasó". Nadie en la Rosada ni en Olivos dijo esta frase tan descarnada pero si me piden una síntesis de las distintas líneas bajadas, algunas por el propio mandatario nacional, otra mejor no se me ocurre.

El ansiolítico que le pudieron haber dado a Boasso debe ser sin dudas el de mejor calidad en el mercado. Algunos dicen que se llama encuestas en las que el radical mide por encima de las más entusiastas expectativas. Suponiendo que ello fuera cierto y, encima, que llegado el caso se tradujera en votos, en qué ventanilla los puede cobrar. Una sola: Cambiemos. Boasso sabrá hacerse el impaciente, berrinches incluidos, pero su vigencia de tantos años no debería llamar a engaños: el pelo de zonzo se le debe haber caído desde muy chiquito.

Mario Barletta ya no dice a boca de jarro que jamás volverá a trabajar para Cambiemos. Su enojo porque los PRO vetaran su candidatura a diputado nacional trocó en un notorio entusiasmo. Esta semana le dijo que sí a Macri y aceptará ser el embajador argentino en la República Oriental del Uruguay. Un puesto que alguna vez ocupó, con la recuperación democrática, el ex vicepresidente Carlos Perette, nada menos. Barletta ya no residirá en ese fastuoso palacio de estilo gótico ingles de 1871, llamado La Quinta de Berro (que perteneció a Aurelio Berro, primo del ex presidente Bernardo Berro, y que Carlos Menem vendiera a la secta Moon), pero será el embajador en el país en el que Argentina tiene mayor influencia que en cualquier otro en el mundo.

"Muchachos, nada de peleas entre ustedes, que son actores de reparto: en la campaña santafesina jugamos a demostrar que el progresismo fracasó"

Y el intendente José Corral cumple como alumno ejemplar en la campaña en la ciudad arrimando fueguito a su candidato Carlos Pereyra Y con el papel de anfitrión de las visitas que vienen a hacer campaña al territorio del socialismo y, si una de ellas es estelar, es precisamente la de hoy.

Vinieron Carrió —y cumplió a la perfección su misión de enloquecerles (en mi barrio se dice un modo más procaz) la vida a algunos socialistas—, Dietrich, Peña y algunos otros figurones más del Olimpo macrista. Ahora bien, que venga Macri a un acto de campaña, ¿qué quiere decir? Enfatizo en que viene a un acto de campaña, programado para las 16 en el estadio cerrado del Club Unión. No viene a un acto institucional, sino a un acto electoral. Es decir, a exponerse en la campaña.

Sólo hay dos alternativas. O a la muchachada que les tocó hacer de adelantados, les faltó o les sobró. Me explico. Supongamos que con los que vinieron no alcanzó para que el votante viera atractiva la calva de mi amigo Nicky (él sabe que se lo digo con afecto). Lo que en otras palabras, a Cambiemos —en los algoritmos de su gurú ecuatoriano— no le estaría yendo tan bien y eso haría que tenga que venir Macri. La pregunta que yo me hago es si ante esa hipótesis, Macri vendría a la provincia. Jamás lo hizo Cristina a hacer campaña, teniendo la certeza como tuvo siempre el kirchnerismo de que se encontraba en uno de los territorios que más adversos se le presentaba y en eso no les falló. Al estar de las encuestas parece que seguirá sin fallarles aunque Rossi mida todavía más que la jueza Rodenas, según quienes dicen que conocen la última de la última encuesta. A la jueza la puso en un aprieto (al titular del cuerpo también) el diputado Carlos del Frade en la sesión del jueves cuando le recordó que por la balacera contra la casa del ex gobernador imputó a un joven de 22 años. No hay nadie preso, increíblemente.

"Ni ebrio, ni dormido", me dijo una voz que me respondió desde la Rosada y que no sé si estará enterada de que parafraseó a Mariano Moreno cuando aseguró que ni siquiera en esas condiciones aceptaría un rey en nuestro suelo. Pero volviendo al sentido de la respuesta, debo deducir que si Macri viene es para reafirmar lo que el "teñido" (Carrió dixit) le asegura desde hace tiempo, según hemos podido leer en varios sitios: "Las Paso en Santa Fe se ganan". Al menos dicen que eso le dicen sus encuestas ("las que son en serio").

La respuesta local a ello —que a su vez da verosimilitud a la frase si no la tuviéramos chequeada— hay que buscarla en lo que acaba de decir el gobernador Miguel Lifschitz, para quien el objetivo planteado por el oficialismo provincial son las generales de octubre y recordó los antecedentes en los que al Frente Progresista en las Paso no le fue bien pero en las generales, sí.

Ahora bien, hay un dato novedoso en la estrategia de Cambiemos. Hasta ahora todo parecía que sus incursiones buscarían ser letales poniendo cada tanto a Carrió frente a los micrófonos. No obstante, al parecer alguien cerca de Durán Barba se habría puesto a analizar las respectivas "defensas" (idéntica palabra usan ambos sectores) y ambos también identifican al mismo enemigo: Macri y su gobierno o sus políticas. O sea, el "neoliberalismo". "Si los dos dicen lo mismo y asumen que tienen que él mismo enemigo, tenemos derecho a pensar que son amigos", dicen con malicia los macristas.

La usina concluyó en que el negocio en Santa Fe pasará por cerrar filas y con lo ajustado del resultado en Buenos Aires (por Cristina, obvio) será mejor arrebatarles todos los votos que puedan a los socialistas y también al PJ. Si Rodenas no crece habrá votos peronistas que antes de ir a Rossi o al kirchnerismo irían al socialismo o al macrismo. La verdad es que no sé quién dice esto. Macri se entrevistará con Lifschitz aunque según el protocolo oficial no irá a la Casa Gris sino que se verían para saludarse en algún punto de la recorrida del mandatario nacional, que difícilmente le diga que considera un disparate la oferta que el santafesino le elevara la semana pasada para tratar de cobrar los 50 mil millones que el tesoro nacional le debe al provincial.

La novedad surgida del análisis semiótico —que da muchas más similitudes simbólicas— al que accedió La Capital es la decisión de Cambiemos de identificar "progresismo" y "kirchnerismo" como una misma cosa. Ergo, Bonfatti (nuevamente buscan dejarlo afuera Lifschitz y no encuentro quién me diga por qué) y Cristina (a Agustín Rossi, directamente lo ignorarían) son lo mismo. Quizás lo buscan al ex gobernador porque hoy como presidente del comité central es el líder nacional del socialismo.

Sólo en entrelíneas, dicen, se podrán identificar algunas de estas directrices en el discurso que hoy dará Macri en el club Unión. Lo demás sería pura buena onda.

La semana venidera, la última de la campaña para las Paso del domingo 13, el presidente de la Nación hará un acto de cierre de campaña en Rosario. Entonces se percibirá el entusiasmo oficialista, aseguran entre sus huestes.


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