Opinión

La nueva normalidad en dos ruedas

La bicicleta cobró un protagonismo que no tenía antes de la pandemia. El temor al uso del transporte público y el paro de colectivos alentaron a los rosarinos a pedalear.

Viernes 21 de Agosto de 2020

Ni bien se decretó la cuarentena, junto al reloj para marcar la entrada y la salida en La Capital se colgó un cartel bien visible que dice: “Estamos tomando todas las medidas a nuestro alcance para disminuir el riesgo de contagio. Si venís en transporte público y podés reemplazarlo acá tenemos espacio para que la guardes”. Así fue como el rincón que antes usaban tan solo un par de entusiastas de las dos ruedas se pobló de bicicletas de todas las formas y tamaños.

Lo mismo pasó en la ciudad, que poco a poco vio como aquí, allá y en todas partes aparecieron ciclistas circulando por las calles, con mayor o menor pericia, con mayor o menor prudencia, pero siempre con entusiasmo. Entre ellos se cuentan los cadetes de las empresas de delivery que, sobre todo por las noches, van y vienen, a menudo haciendo maniobras temerarias, con sus enormes mochilas rojas o amarillas colgadas en la espalda.

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“Hay una revolución de la bicicleta, estamos vendiendo el doble que en temporada, cuando hace calor y la gente quiere aprovechar el aire libre”, contó Leonardo Fernández, bicicletero de toda la vida, dueño de un amplio local en el barrio Echesortu. “La bici es ideal porque combina ocio y deporte y se puede usar para ir al trabajo o hacer mandados, mucha gente la busca por eso, porque ve que le puede facilitar la vida”.

El municipio tomó nota del cambio cultural y amplió un 25% las bicisendas en la ciudad. Pese a que en un primer momento había puesto en stand by el servicio, alentó el uso de las bicicletas públicas, dotando a Mi Bici Tu Bici de un protocolo de prevención del Covid. Sin demora, los rosarinos se volcaron al sistema. En julio se hicieron un 26% más de viajes que el mismo mes de 2019, y en lo que va de agosto, 43 mil. Y eso no es todo: desde el inicio de la cuarentena se inscribieron 2.500 nuevos usuarios.

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Pero no todas son rosas. Hay robos, algunos trágicos, como el que le costó la vida al Trinche Carlovich, aunque se denuncian más en las redes sociales que en la policía. Hay también un mercado negro de bicicletas robadas, aunque hoy, por la crisis, la reventa deja poco y nada. Además, las páginas de venta de “artículos usados” están controladas y eso desalienta al delito. Son pocos los asaltos violentos, pero aumentaron las misteriosas desapariciones en cocheras, balcones, patios y pasillos. Las lingas son fáciles de cortar y escapar en bici, también.

La nueva normalidad está teñida por la pérdida, también por la aparición de nuevos e inesperados protagonistas. La bicicleta es uno de ellos, y llegó para quedarse.

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