Opinión

La necesidad de un relanzamiento

Claves. La falta de respuestas económicas, los tarifazos y la anunciada salida de Monzó ponen al presidente de la Nación en la obligación de recuperar encanto y tener que tirar lastre.

Jueves 26 de Abril de 2018

El gobierno necesita un relanzamiento. Un refresh. Un volver a vivir.

La economía, ahora sí, es la que marca la agenda, la que influye en el ánimo de la sociedad. La tolerancia ante las mala performance de la economía fue la gran noticia para Cambiemos, incluso ante la evaluación de los resultados electorales del 22 de octubre de 2017. Pero fue.

A pie juntillas se cumplieron los pronósticos: el negocio político de "la grieta", sumado a la dispersión electoral del peronismo en la provincia de Buenos Aires y al valor de la marca Cambiemos, permitieron cantar victoria al oficialismo. Aun con candidatos desconocidos —como Albor Cantard en Santa Fe— o de baja calidad —como Esteban Bullrich en provincia de Buenos Aires —, el macrismo reforzó su actualidad y puso en práctica el manual de Jaime Durán Barba: lo nuevo frente a lo viejo, Cambiemos versus el kirchnerismo.

Cuesta creer que con todo el terreno ganado, hoy ni siquiera hayan podido mantener dividida a la oposición. El dato empírico del nuevo signo de los tiempos es el quórum logrado ayer en la Cámara de Diputados por toda la franja antimacrista. El mayor espanto hoy es el estado de la economía, los tarifazos irracionales. Ya no genera culpa en la oposición ir a votar con los kirchneristas. El peronismo ensaya un camino de unidad en la diversidad. Vaya uno a saber cómo termina, pero su sola aplicación legislativa hace temblar al oficialismo.

"El gobierno necesita convencer a la sociedad del sentido del ajuste, pero no lo logrará manteniendo a funcionarios muy cuestionados por los manejos patrimoniales"

El presidente necesita un relanzamiento de su gobierno que le evite el mal trago de tener que escuchar a su ministro de Economía, Nicolás Dujovne, siempr a la defensiva, teniendo que explicar más su dudosa composición patrimonial que la ruta económica a futuro.

La apelación constante de Macri a la sociedad para que morigere sus actitudes consumistas en materia de gas y luz por una cuestión de sentido colectivo y común tiene su razón de ser. Pero, para exigirle a la sociedad, hay que tener autoridad moral y ética. ¿Qué puede pedir Dujovne sin que se le recuerde que tiene parte de su patrimonio afuera del país y acusaciones de evasión y blanqueo?

Puede que la sumatoria de denuncias contra buena parte del gabinete esté exagerada por una cuestión política, pero es de lectura evidente que las idas y vueltas en torno de Juan José Aranguren, Nicolás Caputo, Jorge Triaca (y siguen las firmas) le ha hecho perder al gobierno el encanto del cual gozó hasta no hace mucho tiempo.

Varias referencias macristas han admitido a La Capital en estricto off que el Ejecutivo necesita un refresh. O, al menos, un baño intenso de autocrítica.

La decisión del presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, de no renovar su banca y de partir hacia otros horizontes es la muestra más cabal del triunfo del ala de los CEO's por sobre el sector político del gobierno nacional. Con el alejamiento de Monzó, Marcos Peña queda confirmado como dueño y señor de la entretela macrista, y le da la razón a los que se atreven a comparar al gobierno con la estructura de una empresa. Según esa lectura, Macri es el presidente de la compañía, y Peña el CEO.

Resulta curioso que Monzó y Macri no hayan podido dirimir sus diferencias, que vienen desde allá lejos y hace tiempo. En una entrevista con este diario en la Casa Rosada —en diciembre de 2016—, el jefe del Estado salió al cruce de Monzó, quien por entonces reclamaba el ingreso de algunos peronistas al Ejecutivo.

"(Monzó) expresa un microclima en el cual él vive en Diputados, distinto al del gobierno y al de la gente", dijo el presidente a La Capital. Fue en la misma entrevista en la que calificó con un "8" a su gestión de gobierno.

La salida del dirigente de Carlos Tejedor deja huérfano a un sector del oficialismo que lo tenía como referencia mayor a la hora de escalar tácticas y estrategias en la Cámara de Diputados, y de abroquelarse en la línea política frente al poder mayúsculo de Peña. Nicolás Massot, Elisa Carrió, Rogelio Frigerio, entre otros, tendrán que esforzarse ahora para encontrar un Monzó conjetural.

"La situación era inmanejable desde hace rato. A veces, cuando había reunión de gabinete ampliado, Emilio estaba un rato, pero a los 20 minutos se levantaba y se iba. No lo soportaba a Peña. Y Peña tampoco lo soportaba a él", reveló una fuente que participa de esas reuniones.

"Monzó tenía el "boleto picado" desde 2016, cuando Macri lo acusó de vivir en un "microclima". Peña volvió a dar otra muestra de poder"

Otra fuente, se sorprendió por las cosas que, en privado, la mesa chica del gobierno comentaba sobre Monzó hasta en viajes en helicóptero. Evidentemente, Monzó tenía el boleto picado pero nadie se lo quería retirar del todo. Que haya sido el jefe del Gabinete el encargado de confirmar por radio que se iba de su cargo en 2019 fue la frutilla del postre.

Debe decirse que el presidente de Diputados fue inoportuno al criticar las políticas oficiales en un momento difícil, como fueron aquellos meses de 2016 sin "brotes verdes", ni lluvia de inversiones, ni nada. "Si seguimos así, en vez de timbreo vamos a hacer ring raje", había alertado. No se lo perdonaron.

Tampoco nadie le pidió a Monzó que diera marcha atrás en su decisión de irse a una embajada. "Acá nadie te pide que te quedes, es como en las empresas. Siempre habrá otro que pueda ocupar ese lugar, creen ellos", reflexionó el informante, de trato directo y frecuente con el titular de la Cámara baja.

Monzó, con raíces en la Ucedé pero con vida política en el PJ, fue clave para la rosca legislativa con la oposición. Y no fueron pocos los aportes en un ámbito en el que Cambiemos es minoría. Macri necesitará ahí otro negociador en los tiempos difíciles que se vienen, cuando el peronismo empieza a ver grietas.

Aunque se haya ido Monzó y la gestión siga en caída, aún el macrismo goza de la dispersión opositora, de los malos recuerdos que dejó el kirchnerismo y de la muy buena instalación de María Eugenia Vidal, al fin la gobernadora del distrito que más votos tracciona.

Esta película recién empieza.

El gobierno necesita convencer a la sociedad del sentido del ajuste, pero no lo logrará manteniendo a funcionarios muy cuestionados por los manejos patrimoniales

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario