Opinión

La escuela y la amistad

La muerte de cinco rosarinos en un ataque terrorista en Nueva York nos consternó. Fueron asesinados mientras disfrutaban de la amistad, al cumplir la promesa de viajar juntos a los 30 años de graduados.

Viernes 17 de Noviembre de 2017

La muerte de cinco rosarinos en un ataque terrorista en Nueva York nos consternó. Fueron asesinados mientras disfrutaban de la amistad, al cumplir la promesa de viajar juntos a los 30 años de graduados. El informe acerca del hecho reseñaba en primer lugar la tragedia de nuestros conciudadanos, pero luego la noticia dio paso a la referencia de su entrañable amistad.

El grupo había forjado una fuerte unión, como suele ocurrir con quienes se cursa la secundaria. Los lazos sociales, que se entraman en la adolescencia, se tornan entrañables cuando se los acompaña con una enseñanza que abarque las emociones personales y las habilidades sociales.

Hay aprendizajes que se conciben y se definen en la escuela "A ningún amigo, ningún conocido, le negó la mano cuando alguien se la pidió", dijeron de uno de ellos. Tan grande y sólido fue el vínculo que habían logrado, que no importó las condiciones económicas personales, un compañero cubrió los gastos de algunos para concretar el sueño, viajar juntos y encontrarse con otro compañero que residía en Estados Unidos. Inclusive la remera que portaban en una de sus últimas fotos juntos decía "Libres", como metáfora de esa adolescencia que añoraban.

A menudo escuchamos debates sobre algunos programas ministeriales que se implementan en otros países referidos al bullying o a otros temas que atañen a la convivencia escolar y social. Y los estudiamos, incluso los copiamos, en pos de solucionar temáticas que nos atraviesan como colectivo, como si la réplica garantizara trasladar el éxito de una experiencia.

Tenemos la gran oportunidad de mirarnos y comprender que aún es posible otra sociedad, no tan diferente, pero que priorice los vínculos interpersonales. Estos hombres muestran que la escuela dejó una huella en ellos, pero no como un mero recuerdo sino como una traza, un componente de la memoria al que hay que saber descubrir, significar y respetar.

Finalizada la educación secundaria quedan muchos aprendizajes, algunos conceptuales, referidos a saberes disciplinares, pero quedan muchas otras enseñanzas que refieren a los vínculos, al compromiso con el otro, que se tornan base para la vida cotidiana. La empatía, como la capacidad de percibir lo que una persona puede sentir, implica un sentimiento de participación afectiva respecto de la realidad emocional que afecta a un compañero. Y esto es lo que tiene que ser fuerte en el aula, enseñar y aprender con otros para construir una mejor convivencia.

Ojalá que esta nefasta noticia, equilibrada por el valor de la amistad, nos sirva para aprender de estos ex estudiantes, quienes intentaban rememorar otros tiempos y pretendían reconstruir esos días felices. Este viaje, al modo de ceremonia para celebrar el apego, podrá transformarse en metáfora para cuestionarnos lo importante de la escuela, el vínculo afectivo.

Carina Cabo

Autora de "La escuela, ¿para qué?"

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