La crisis económica profundiza la pérdida de calidad del fútbol argentino
La devaluación del peso, la alta inflación y la suba del dólar conforman una ecuación con un resultado negativo en un mercado de exportación

Martes 15 de Agosto de 2023

El fútbol no es una abstracción de lo que ocurre en el país y en el mundo. La fuerte devaluación del peso que ejecutó el gobierno nacional, la inflación y la suba de los diferentes valores del dólar impactaron en la línea de flotación de las economías de los clubes. Porque si bien la suba de la cotización de la moneda estadounidense formal (de 300 a 365 pesos) para un mercado exportador como el futbolístico redunda en beneficios cuando se transfiere un jugador, la pérdida de competitividad deportiva a nivel local e internacional es cada vez más notoria. Pero claro que no es el único perjuicio, ya que contractualmente, por más que los vínculos se rubriquen en pesos, habitualmente se establecen valores de referencia en dólares, lo que eleva el presupuesto considerablemente.

La devaluación del peso a los clubes que venden jugadores al exterior les permite con esos ingresos en dólares diluir las deudas en la moneda argentina, incluidos los haberes de los trabajadores, pero en paralelo todos los insumos se incrementan por arriba del porcentaje de la inflación, la que no solo socava el poder adquisitivo de los asalariados sino también las previsiones presupuestarias en todo lo inherente al funcionamiento y mantenimiento de las instituciones.

Pero más allá de lo estrictamente financiero, el fútbol argentino tendrá un mayor costo deportivo al que ya viene soportando. Porque las posibilidades de incorporar refuerzos o retener a los jugadores destacados se convierten en una tarea de alta complejidad, porque a diferencia de otras épocas, el mercado nacional está en una enorme desventaja económica con los países vecinos. Ya no sólo no puede competir con Brasil sino ni siquiera con Chile, Uruguay, Paraguay o Bolivia.

La prepotencia económica de los mercados de élite como los europeos no tiene resistencia al deseo de sumar jóvenes futbolistas argentinos, incluso dándose el lujo de incorporarlos para cederlos a préstamo a clubes de menor potencial para que forjen así los periodos de adaptación, o directamente conservarlos en sus planteles pero con escasa presencia en los partidos bajo el lema "lo llevaremos de a poco".

Esto provoca un doble fenómeno en el fútbol argentino, porque los jóvenes con buenas condiciones emigran rápidamente y las alternativas no logran nivelar esas ausencias, porque las eventuales contrataciones están en un contexto de bajos recursos y mayores limitaciones técnicas.

Ya ni siquiera perdura la chance de repatriar a jugadores experimentados con una carrera ya desarrollada, porque ellos también han estirado su permanencia en el exterior, y esto no contempla solamente a aquellos que juegan en Europa, Estados Unidos o México, sino también a quienes militan en los países sudamericanos en los que tienen ingresos muy superiores a los que pueden pagar los clubes argentinos.

Es por ello que en este contexto las clasificaciones a las copas internacionales constituyen una fuente de ingreso determinante para las economías de los clubes argentinos: los premios por participar se perciben en dólares.

El cada vez más complejo panorama económico y financiero del fútbol argentino es analizado de manera coincidente por los directivos, y así lo refleja un sondeo que publicó el portal Doble Amarilla.

El presidente de Unión, Luis Spahn, fue contundente: "Yo creo que esto de la subida del dólar es desastroso. Lo que percibimos como derechos de TV no va a subir, las cuotas sociales no están tan fáciles de compensar en su precio y el éxodo de jugadores hacia el exterior por la comparativa en los sueldos se va a volver siniestra. Si ya casi el 100% de los jugadores tenían ganas de irse, ahora va a ser el 120%".

Cristian Malaspina, presidente de Argentinos, fundamentó: “Es un tema por demás complejo, afecta a todos los clubes y por ello hay varias aristas para analizar. La principal es que los ingresos ordinarios de los clubes, que son por derechos de TV, cuota social y sponsors, están pesificados con lo cual cualquier corrida del dólar es perjudicial y aumenta en un 20% los costos operativos de cada club y por ahí algunos salarios del plantel profesional que están atados al dólar oficial. Si bien la masa societaria ha aumentado, lo cierto es que el poder adquisitivo de los socios ha disminuido y nuestro poder adquisitivo por los derechos que cobramos también ha bajado. La situación es por demás compleja y debemos rever la ingeniería económica de los clubes y en eso estamos trabajando”

Por su parte, el titular de Lanús, Luis Chebel, sostuvo: "La suba repercute como en toda la sociedad, indefectiblemente se genera mayor inflación, mayores costos salariales y de mantenimiento que no pueden ser trasladados directamente a la cuota social o a los aranceles de las actividades”.

Está claro que una economía nacional en crisis impacta negativamente en los clubes, los que no solo tendrán serias dificultades para afrontar los nuevos y superiores costos, sino que verán precarizadas sus posibilidades futbolísticas, una ecuación que impondrá una nueva y profunda recesión en la calidad del fútbol argentino, que seguirá perdiendo competitividad.