Análisis político

La corrupción encuadernada

Claves. El escándalo de los cuadernos impacta directamente sobre el futuro electoral de Cristina y pone en aprietos a la corporación empresaria vinculada a la obra pública. No para la violencia en Rosario.

Domingo 05 de Agosto de 2018

Nadie sale vivo de aquí. Los cuadernosgate terminan de configurar un recorte transversal a la corrupción política, con la aparición de integrantes de la corporación que faltaba: la empresaria. A la par, en Rosario, la realidad no tiene otra primera plana que la de la violencia, mezclada con inseguridad, que proviene de la lucha contra el narcotráfico e impacta contra la Justicia. Lo peor es que no hay detenidos por estos ataques recurrentes. En otros casos, los detenidos fueron liberados.

En los pasillos de la Justicia federal se dice que la causa de los cuadernos hará tambalear y hacer caer el futuro electoral de Cristina Kirchner. Y que, en esa atropellada judicial aparecerán por primera vez las dos caras de la moneda cuando de coimas se trata: el que da y el que recibe.

Por primera vez, en los pasillos de la Cámara Argentina de a Construcción, y por extensión en los club house de los más exclusivos reservorios de la clase empresaria, hay temor por el devenir. El paso a paso mediático de la investigación de los periodistas del diario La Nación, va dosificando las entregas y las responsabilidades. ¿Hay más? Mucho más.

Como siempre tratándose de la Justicia argentina hay que preguntarse hasta donde llevará las investigaciones. Y cuánto tiempo más llevará. A diferencia del Lava Jato brasileño y del Mani Pulite italiano, la Justicia argentina no tiene referencias mayoritarias que no sean parte del problema de la corrupción. Los jueces —obvio que no todos— son parte del problema.

Antes de irse

El juez Claudio Bonadio está a punto de retirarse de la actividad. Pero antes de jubilarse tiene un objetivo de mínima y máxima: disponer que Cristina vaya presa. El magistrado, de ADN peronista, ha surfeado todas las acusaciones, y sigue adelante. El peronismo tiene estas cosas. Miguel Pichetto, quien no quiere saber nada con Cristina integrando una primaria peronista, es el mismo que salva a la ex presidente de no terminar en la cárcel, bloqueando la posibilidad del desafuero.

Los diarios del sargento Centeno —con una pensión de 20 mil pesos y 13 hijos— podrían terminar complicando a los Kirchner más que lo que hicieron los videos de La Rosadita, López y los vividores Fariña y Elaskar.

Eso sí, hay quienes dicen que la catarsis narrativa de Centeno debería tener un correlato también con otros empresarios, no solamente con los sucios, feos y malos de siempre. En este punto, crecen las miradas y se cierra el zoom sobre Angelo Calcaterra, primo de Macri.

Los cuadernos del sargento Centeno, puestos en valor por el periodista Diego Cabot, no deberían olvidar otros cuadernos sin hojas referidos a los aportes de campaña, que hasta la aparición del remisero parecían impactar en la humanidad de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal.

En las últimas horas aparecieron voces tratando de desprestigiar el trabajo periodístico, y sosteniendo que sin los cuadernos Gloria originales no hay corpus del delito. Y que esa ausencia estaría demostrando que el caso debería caerse. Una fuente directa vinculada a la investigación periodística, que pasa sus días laborales en Comodoro Py, dijo a LaCapital: "Las copias color de HD de los originales de los cuadernos fueron superadas por los arrepentimientos. Además, como el chofer seguía trabajando para Baratta, quien le puso el abogado defensor, siempre se supuso que no tenía los cuadernos originales. Se chequearon todas las cosas que dijo. Dicen los abogados de los imputados que no tiene relevancia el original".

Políticamente, el escándalo genera una explosión significativa, capaz de cambiar el curso de las cosas. Cristina no verá menguada su adhesión en los valores que le aporta el núcleo duro, pero no le alcanza para volver a ser presidenta de la Nación. Y allí está el significante específico: las gravísimas denuncias alejarían un voto blando que hoy está espantado, con razón, con el mal gobierno de Macri.

De todos modos, siempre se dijo que la oportunidad que tendría Macri de ser reelecto estaba basada en la polarización con CFK. Si la ex jefa del Estado sale de la cancha, crecen las chances de que el PJ tenga un candidato de unidad. Y si el peronismo tiene un candidato que concentre el liderazgo, en 2019 hay que barajar y dar de nuevo.

Pero, al margen de señuelos electorales, los diarios del sargento Centeno le generan un momento de alivio al macrismo. Fuera de este escándalo y sus derivaciones, la caída del gobierno en las encuestas era irrefrenable. Y el futuro (en materia económica) llegó hace rato, según propios funcionario del gabinete.

En un escenario económico recesivo, de ajuste, siempre es bueno tener a mano semejante escándalo que involucra a los gobiernos precedentes. Si no hay pan, que haya circo. Para que el lector pueda reconfirmar cómo funcionan estas sagas políticas, se recomienda la serie "The Boss", con el majestuoso Kelsey Grammer interpretando al alcalde de Chicago.

Así como el tema de la corrupción se desnuda en los planos nacionales, en Santa Fe no se le puede poner el cascabel al gato a la seguridad y la violencia de las bandas armadas.

El gobernador Miguel Lifschitz ha dicho con todas las letras cómo hieren estas balaceras recurrentes a la institucionalidad de la provincia. Tanto o más grave que la continuidad en el tiempo de estos atentados contra la Justicia es la ausencia de detencioness. En el Ejecutivo dicen que se han detenido delincuentes que, rápidamente, fueron liberados. Fueron diez balaceras, en diez días, contra viviendas vinculadas a jueces o a profesionales que formaron parte del juicio a Los Monos.

Es urgente parar esta locura que (Lifschitz dixit) ya daña a la institucionalidad. Es aquí, es ahora.

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