Opinión

La consulta popular por la reforma constitucional

Santa Fe. Una consulta en blanco, en general, por Sí o por No y sin conocerse el contenido de la propuesta es atípica, confusa y casi arriesgada.

Miércoles 06 de Febrero de 2019

El decreto 4.208 del gobernador Lifschitz convoca a una consulta popular no vinculante para que la ciudadanía se exprese afirmativa o negativamente, en los próximos comicios generales del 16 de junio, sobre la necesidad de la reforma de la Constitución provincial.


1.- La consulta popular es un mecanismo virtuoso de participación, que oxigena y nutre de opinión mayoritaria a las instituciones representativas. No las reemplaza ni las saltea.

Si se trata de promover la intervención directa del ciudadano en la toma de decisiones, la consulta debe ser clara, con opciones definidas y muy bien informada.

Puesto que en Santa Fe no hay un único proyecto de reforma constitucional, sino varios y disímiles, e incluso algunos de ellos, contradictorios, nos preguntamos sobre qué proyecto de reforma constitucional debemos expedirnos los ciudadanos: ¿el del Poder Ejecutivo, el de los Diputados o Senadores, un mix de ellos o es algo nuevo?

Si la consulta sólo significa decir que SÍ o decir que NO a una propuesta indeterminada o desconocida por el electorado, no cumple su objetivo ni fortalece la representación popular.

Y si la apelación a la consulta intenta remontar un proyecto del gobierno, caído en la Legislatura durante 2018, tampoco parece adecuado "insistir" sobre una iniciativa que no obtuvo el necesario consenso parlamentario.

Para quienes sostienen que la consulta no es acerca de un proyecto concreto, sino sobre la necesidad de reformar la constitución sin precisiones, sin conocerse las alternativas o los mínimos presupuestos de reformas, la situación es más intrincada. Como diría Rubén Darío, es el "vago desierto que forma la página blanca".

2. El procedimiento Constitucional de reforma está cifrado en el texto de la Constitución local. No se trata de un mecanismo discrecional ni de libre disponibilidad. Reformar la Constitución requiere de una ley especial de la Legislatura sancionada por las dos terceras partes de los miembros de cada una de las Cámaras, indicando temario de la reforma, lugar, plazo de su realización y mecanismo de elección de los Convencionales, esto último, puesto que la reforma no es realizada por la misma Legislatura sino por una Convención elegida a tal efecto por el pueblo de Santa Fe.

En nuestro sistema, el asunto no queda "abierto" ni se prevé el modelo de enmiendas como sucede en otras provincias, en las que el Poder Legislativo, con una mayoría especial, puede realizar la reforma de uno o más artículos de la Constitución, convocando luego a una consulta popular vinculante para aprobar o desechar la modificación.

Eso aquí no existe, por lo que una consulta en blanco, en general, por SÍ o por NO y sin conocerse el contenido de la propuesta, es atípica, confusa y casi arriesgada.

3.- Santa Fe posee un escenario constitucional aceptable, moldeado en las ideas sociales de la Constitución italiana de 1947. Nuestra Carta Magna de 1962, ni es la más antigua del país (La Constitución vigente más antigua es la de Mendoza de 1916), ni es una suerte de Constitución "perversa" que obstruya el proceso político o se transforme en un obstáculo para la gestión del gobierno.

Por el contrario, estamos frente a una Constitución sana que, como toda obra humana, es perfectible, pero no ruinosa.

La reforma constitucional, intentada por la mayoría de los gobernadores de la democracia, en la provincia de Santa Fe se traba a raíz de ciertos "traumas" de nuestra vida política, entre los que están: a) la reelección inmediata del gobernador, b) el sostenimiento o no de la bicameralidad y c) la postergada y por algunos temida, autonomía de los municipios.

En cuanto a los derechos y garantías, no estamos en zona de emergencia. Nuestra Constitución posee una particular "cláusula de enganche" que rejuvenece su texto de manera automática, puesto que los santafesinos, vía artículo 6°, gozamos de todos los derechos y garantías que reconoce la Constitución nacional y la provincial, inclusive "aquellos no previstos en ambas y que nacen de los principios que las inspiran". Se trata de una especie de orificio del techo constitucional que permite que el texto, como decía Chiaraviglio, "se sobreponga con éxito al herrumbre que el tiempo, inexorablemente va depositando en sus pliegues".

4.- Durante el actual gobierno provincial, el debate sobre la reforma fue prolongado y plural, aunque finalmente, la gestión diseñó un "paquete reformista" en el que la ampliación de derechos ciudadanos y la autonomía municipal, quedaron atadas al tratamiento de la reelección ejecutiva. Por temas, quizás los consensos se hubieren logrado. Como paquete, o se habilitaba el tratamiento de la reelección inmediata del Ejecutivo o no se trataba nada, qué es lo que finalmente sucedió.

Una consulta popular democrática es lo que esperamos y ello obliga a quien la convoca, a definir y difundir el proyecto de reforma que se pone a consideración de la ciudadanía: si es con reelección o sin reelección y en qué niveles; si es con autonomía municipal plena o relativa y para quienes; si es con innovación o no en materia de organización territorial, si es con aceptación o no de la bicameralidad, entre otras disyuntivas.

Por otro lado, si la consulta popular es para machacar con el proyecto que no logró acuerdo legislativo el año pasado, no aporta demasiado a construir el consenso estratégico y plural que habilite a modificar una Constitución que es socialmente de avanzada, sabia en varios sentidos y que está políticamente incumplida en muchos de sus objetivos.

SÍ o NO es blanco o negro, y no esta mal la alternativa si sabemos qué votamos cuando decimos que SÍ y qué votamos cuando decimos que NO. Si la pregunta es abstracta o sin contenido, el resultado puede ser frustrante. SÍ o NO, a secas, subestima al que tiene que decidir y eso es grave, si el que tiene que decidir no es otro que el pueblo de la provincia de Santa Fe.

Propietario: © Editorial Diario La Capital S.A. Inscripta en la Sección Estatutos del Registro Público de Comercio de Rosario al T° 80 F° 3602 N° 197 en fecha 19 de mayo de 1999. Director: Daniel Eduardo Vila. Dirección Nacional del Derecho de Autor (Registro de propiedad intelectual Nº 5354294). Prohibida toda reproducción total o parcial del contenido de este diario. Dirección, redacción, comercial, circulación y administración: Sarmiento 763, Rosario, CP 2000, provincia de Santa Fe.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});