Opinión

La concentración también juega

El deportista cada vez comete más errores por falta de atención y por eso debe entrenar su mente.

Miércoles 03 de Abril de 2019

El fútbol también experimenta las transformaciones culturales de la sociedad, a tal punto que esos cambios inciden directamente en su desarrollo, porque los jugadores no están exentos de lo que les sucede a sus respectivas generaciones. Desde hace un tiempo se comienza a visualizar que varios de los problemas de rendimiento escapan a lo inherente a lo físico y táctico. Y que están más relacionados a lo mental. Razón por la cual en forma progresiva y sistemática, el deporte amplió su campo de interacción a profesionales de la neurociencia.

Cuando un futbolista ejecuta mal un tiro de esquina o realiza mal un pase, es habitual que la crítica gire en torno a sus aptitudes técnicas. "Cómo pueden fallar en algo tan elemental si están todo el día entrenando con la pelota", es el cuestionamiento masivo que pone en duda al jugador.

El psicólogo deportivo Víctor Welsh dice que "no se trata de una falencia técnica, sino que es un problema de concentración, porque si ese futbolista dio pases certeros y en un momento no lo logra, no es que no sepa hacerlo, sino que en determinado período no está concentrado".

"Hay que entrenar mentalmente la atención. En el mundo ya es un hábito trabajar deportivamente en este aspecto. Porque cada vez será más difícil que el deportista focalice su atención debido a que hay una multiplicidad de estímulos que complican a la concentración. Y también es cada vez más difícil de manejar para un entrenador. Es muy difícil hoy dar una charla grupal en inferiores, con adolescentes, porque su atención es dispersa. Hay una forma de vida en la actualidad que los lleva a estar físicamente en un lugar pero mentalmente en otros espacios", describe con claridad Welsh.

Un problema social

La cotidianidad ratifica el diagnóstico porque es una problemática que atraviesa los diferentes ámbitos sociales, como por el ejemplo el educativo, donde el déficit de atención es recurrente y presenta desafíos en forma constante.

Según Welsh, "los chicos hoy viven saturados de estímulos visuales y auditivos por la tecnología. Por eso en la práctica deportiva hay dificultades en los ejercicios de campo, por eso ya se trabaja en ese sentido".

"Hace ya un tiempo los entrenadores implementaban rutinas ortodoxas e inflexibles durante las concentraciones previas a la competencia. El técnico ordenaba apagar la televisión a determinada hora para que sus dirigidos vayan a dormir. Hoy el entrenador sabe que tiene problemas para manejar eso, porque celulares o tablet son elementos que se convirtieron en vitales para los pibes", reseña el psicólogo.

A la consulta de cómo se reduce el problema por falta de concentración, Welsh considera que "es una capacidad del cerebro que debe entrenarse cada vez más, porque la desatención ya consiste para el deporte un gran problema".

La médica deportóloga Sandra Rossi, especialista en neurociencia, desde 2014 trabaja en River Plate junto al cuerpo interdisciplinario que lidera el entrenador Marcelo Gallardo. "Con un conjunto de ejercicios divididos en grupos y desarrollado por estaciones se busca acortar los tiempos de reacción, mejorar la visión periférica, mantener niveles atencionales más altos. Todo un trabajo de entrenamiento del cerebro previo al movimiento físico de alta competencia", resume Rossi su tarea.

Hacer foco en lo propio

Estanislao Bachrach, biólogo molecular, en una charla de neurociencia aplicada al deporte, ejemplificó la importancia de la atención para el rendimiento: "Si hacés foco en el estado del pasto, en el árbitro o en una mala acción del rival, no hacés foco en lo que vos tenés que hacer, y el foco no es infinito. El futbolista debe entender que hay cosas totalmente irrelevantes en un partido y que no lo deben distraer".

También Bachrach asegura que "se pierde concentración cuando se está nervioso, porque cuando se está nervioso se ve menos, ves menos para adelante y mucho menos periféricamente, los músculos se contraen, se acelera el ritmo cardíaco, y si tu corazón va a 120 pulsaciones por minuto, empezás a tomar malas decisiones, y si va a 150 pulsaciones tomás malas decisiones. Entonces las consecuencias son un mal rendimiento y una alta probabilidad de lesiones".

Welsh también ratifica que por más que "el técnico le diga diez veces a un jugador que preste atención, que esté concentrado, eso no surtirá efecto porque se trata de una capacidad del cerebro del jugador, y depende del jugador. Si no la tiene entrenada o desarrollada por más que le grite no lo solucionará".

El psicólogo rosarino también asegura que "el problema será cada vez mayor. Ya no sólo es muy complicado lograr concentración en lapsos prolongados sino que también es difícil alcanzar atención completa en un mismo momento".

Los errores de atención en el fútbol son cada vez más evidentes. Por eso los especialistas coinciden en que a la concentración en los deportes de alta competencia hay que entrenarla. No es casualidad que la imagen de jugadores y entrenadores señalándose sus sienes con los dedos sea recurrente. Porque el fútbol no sólo se trata de táctica, técnica y preparación física. También requiere de un entrenamiento mental. Porque la cabeza decide.

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