Opinión

La calle es su lugar: la inesperada pulseada que la oposición le ganó al PJ

Con movilizaciones periódicas, el antiperonismo toma el control del espacio público. Con buenas y malas artes la grieta se expande.

Lunes 12 de Octubre de 2020

La oposición viene logrando lo que muy pocos hubieran imaginado: ganarle la calle al peronismo. La pandemia lo hizo.

Por “la libertad, la división de poderes, el castigo a los corruptos” y un largo protocolo más de motivaciones, las principales ciudades del país y, esta vez, pueblos y pueblitos de todos los distritos se llenaron de bocinazos.

Argentina vive un momento singular de su historia. Una porción importante de la sociedad acompaña ese decir de la ciencia política respecto de que “los pueblos se creen libres porque votan cada dos años”.

A partir del volantazo que pegó la oposición desde las primarias pasadas hasta la general, intermedio en que la gente levantó de la eterna reposera a Mauricio Macri para que haga campaña en todo el país, ya nada fue lo mismo ni lo será.

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Con sus propias iconografías (bandera, auto, vincha y gorro), el antiperonismo más cerril cree que la grieta llegó para quedarse, o no le importa, y dará batalla en la calle, además de las urnas.

Es gente que se muestra orgullosa de la batalla que cree estar dando. Aun con la irresponsabilidad que significa violentar la distancia y los cuidados en una pandemia. Están dando otro tipo de batallas.

La organización propia de este tipo de marchas hace caer en errores, como fomentar escraches a viviendas particulares, tal el caso, ayer, de lo que sucedió frente al domicilio de Cristina Kirchner, la destinataria más directa de la marcha opositora.

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A estos sectores que se movilizaron no los colma de argumentos que Cristina, al fin, haya sido la gran ganadora de las elecciones de 2019. Creen que es necesario movilizar y ganar la calle para que la Justicia la ponga presa, y que no hay gobierno que pueda restringir la capacidad ambulatoria de una sociedad.

Eso es lo que reclaman. Por eso se movilizan. Si algo ha cambiado es la capacidad de movilización de las clases medias. Piden “Justicia, seguridad y libertad”. Y le están dando una muestra a la historia de que se le puede ganar la calle al peronismo. Al menos en tiempo de peste, como cantaba GIT, “la calle es su lugar”.

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