Opinión

La agenda la carga el diablo

Claves. A poco de continuar las malas noticias, comenzarán los cantos de sirena para incorporar outsiders. Sin embargo, sólo con más y mejor política se saldrá de la crisis. Novedades en la política santafesina.

Domingo 19 de Agosto de 2018

Entre las balaceras recurrentes, la crisis económica y los efectos escandalosos del cuadernogate, la política santafesina no logra mover el amperímetro como se pensaba, a pocos meses del inicio de la carrera preelectoral.

Al menos en la esfera pública,la vida es lo que pasa mientras la realidad se empeña en dar malas noticias. Pero nadie debería dejarse tentar por cantos de sirena que ponen a la política en el peor de los estadíos. De esta crisis que hoy alcanza a los tres poderes del Estado, y a la seguridad pública, se sale con más y mejor política. Pero, para eso, todos los gobiernos deben esforzarse al máximo.

Este mientras tanto hacia el comienzo del calendario electoral durará poco en Santa Fe, donde las elecciones serán desdobladas de las nacionales y, por ende, adelantadas. Ese fue el motivo por el cual el gobernador Miguel Lifschitz decidió sacar el proyecto de reforma de las comisiones y jugarse a todo o nada en una sesión especial, el 29 de agosto, en que la oposición rechazará darle el sí a la modificación de la Carta Magna.

A esta altura del partido, todos los razonamientos son político-electorales. Para el sí o para el no. Cualquier otra iniciativa, de ahora en más, que se juegue en el día a día de la agenda legislativa santafesina estará teñida por el futuro. Se sabe, en 2019, se elige desde el gobernador hasta el miembro de la junta vecinal del pueblito más recóndito de la bota.

Una vez que la reforma constitucional sea rechazada por peronistas y macristas, el gran interrogante que se posará sobre la política santafesina será el futuro del gobernador, que hoy tiene buenos números de gestión. El manual de estilo indica que el gobernador que sale encabeza la lista a diputado provincial.

El futuro no llegó

Esta vez hay una duda. Quien conozca a Lifschitz sabe que no le interesa demasiado convertirse en diputado provincial. A menos que la coalición progresista gane las elecciones en esa categoría y el hoy gobernador se convierta en presidente de la Cámara de Diputados.

Para que el oficialismo tenga futuro —en Rosario, en la provincia y en todas partes— deberá ponerle el cascabel al gato de la seguridad. Se dijo mil veces en esta columna: para el socialismo, la seguridad es lo que la economía para el macrismo. El resto es poesía.

Toquemos el timbre a la política. Hubo señales en las últimas horas, que bajaron desde la Casa Rosada hacia Cambiemos. El presidente recibió al intendente de Santa Fe, José Corral, para hablar de bueyes perdidos, con la única intención de que el ex titular de la UCR difunda la cita en los medios provinciales. Corral es más macrista que Macri a la hora de defender los posicionamientos de la Casa Rosada. Y el presidente le valoró esa defensa cerrada, que al santafesino le cuesta las críticas de muchos correligionarios.

Sin embargo, aunque sea más enfático en los adjetivos, no se escucha nada de nada de parte de Alfredo Cornejo (alias Cornejito) que impacte contra la política económica de Macri. El radicalismo ha quedado atado de pies y manos al futuro del ex presidente de Boca Juniors. Sin Macri no hay UCR, al menos para pedir algunos carguitos.

"Lo máximo que les dieron a los correligionarios nuestros que se hicieron macristas es un programa de tango para (Luis) Brandoni en la TV Pública", chicaneó un radical santafesino que tiene un buen lugar en la estructura piramidal de la política local.

Al margen de palabras y chicanas, el gesto de Macri, que se sumó a la visita de Marcos Peña a la ciudad de Santa Fe, pareció dirigido a intentar convencer a Mario Barletta de que su futuro no puede estar más allá de la embajada en Montevideo. Sin embargo, el ex intendente tiene el apoyo de Elisa Carrió, quien no quiere saber nada con Corral.

Esta suma de apoyos a Corral generó malestar adentro del PRO pero, obviamente, nadie lo va a blanquear. En el macrismo local hay decisión tomada de enfrentar con un candidato propio a Corral y/o Barletta. Federico Angelini, diputado provincial, se prepara para esa opción, y el diputado nacional Lucas Incicco parece que también. Alguien preguntó por Miguel Del Sel, pero no encontró respuesta.

Desde ámbitos empresarios vinculados ideológicamente al macrismo siguen en la búsqueda de un candidato que pueda seducir a los santafesinos desde los bordes de la política partidaria. El deseo de largar a la cancha a Gustavo Nardelli (vinculado a una empresa aceitera) generó resistencia en el PRO, pero según pudo saber LaCapital en una charla con empresarios rosarinos, durante la visita del ministro de Agricultura, la idea no está cerrada. Con otros nombres.

En el peronismo, nada está dicho. Omar Perotti se ganó críticas internas por el voto ni (ni a favor ni en contra del aborto legal) y por haber bajado a intentar dar quórum para votar a favor del allanamiento a los domicilios de Cristina Kirchner. Esas dos cuestiones serán utilizadas en la campaña por el kirchnerismo, a la hora de enfrentar al rafaelino en las primarias.

A propósito. ¿No le convendría a Perotti, si es que un radical termina siendo el candidato a gobernador de Cambiemos, jugar por afuera de la estructura peronista intentando atraer votos justicialistas que hoy están cercanos al PRO? Los dos últimos presidentes del PJ —antes de Ricardo Olivera y su antecesor— están militando en el macrismo (Ricardo Spinozzi y Norberto Nicotra).

Carlos Reutemann, jamás de los jamases votaría a Corral o Barletta. "Le voy a decir a Macri: «A vos te apoyo, para que ganes y sigas siendo presidente. Con los radicales, no». Nunca jamás votaré a un radical", le dijo el Lole a este diario.

El 2019 y sus prolegómenos serán para alquilar balcones de preferencia, aunque ahora la atención popular esté puesta en el bolsillo, la inseguridad y los coimeros arrepentidos.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});