Opinión

La absurda feria judicial

Debate. Todo el sistema procedimental Federal debe ser objeto de reformas porque es obsoleto y un burocrático ejercicio del poder. Las vacaciones conjuntas de jueces, fiscales y abogados van a contramano de las necesidades de la sociedad.

Miércoles 08 de Noviembre de 2017

En un pasaje de un reciente discurso, el presidente de la Nación, al referirse a las reformas que debían producirse en el Poder Judicial, criticó la existencia de las ferias judiciales, donde como sabemos durante 45 días al año se paraliza en general la actividad de todos los tribunales.

Reformar integralmente el procedimiento Federal. En realidad todo el sistema procedimental Federal debe ser objeto de reformas, porque se ha constituido en un obsoleto y burocrático ejercicio del poder, que al mismo tiempo está totalmente colapsado en todos sus fueros, por lo que la Feria judicial o los horarios de atención al público, son un tema menor.

Por dar un ejemplo, en el Federal hay jueces penales que investigan y juzgan, en clara violación a la Constitución nacional, el culto al expediente hace que las personas concurran a declarar delante de empleados que escriben actas donde consta que estuvo presente el juez, en clara consumación del delito de falsedad ideológica de instrumento público.

Cuando asumió el ingeniero Mauricio Macri ya se había aprobado el nuevo código procesal penal para la Nación, que significaba un interesante aporte para reemplazar el actual modelo inquisitivo, en el ámbito Federal. Su gobierno suspendió la entrada vigencia de ese código que hubiera permitido cambiar el sistema de enjuiciamiento y dudamos que ello ocurra, ya que los jueces federales no quieren ceder el enorme poder que detentan para pasarlo a un Ministerio Público Fiscal, que no por casualidad recientemente resultó descabezado.

La feria como un absurdo modo de vacaciones conjuntas. Luego de reconocer nuestra falta de optimismo en que algo cambie en la Justicia Federal, volvamos a la feria, que algún asesor del ingeniero le ha presentado como tema a modificar. Sabido es que las ferias judiciales ocurren desde tiempos inmemoriales, como una forma de que jueces y abogados puedan tomar sus vacaciones de invierno y de verano, todos al mismo tiempo. Con este mecanismo previsto en las leyes, los plazos de los procedimientos en trámite se suspenden el último día hábil y se reanudan cuando termina la feria. Por cierto que hay temas urgentes que merecerán su atención. Para ello habrá jueces designados especialmente para esa situación y que deberán decidir si corresponde habilitar el trámite. Para nuestro punto de vista, cualquier intento para mantener su vigencia, va perdiendo posibilidades. Es que estos dispositivos han sido pensados exclusivamente en beneficio de las vacaciones de jueces y abogados, sin importarle los perjuicios que se les ocasiona a las personas que necesitan continuidad en sus trámites judiciales.

Hace muchos años que académicamente nos sumamos a quienes pretenden la supresión completa de cualquier tipo de feria. Ya tenemos con los feriados, que bien le aportan al turismo nacional, y si de vacacionar se trata, una buena planificación resuelve el tema, como ocurre en cualquier otro ámbito público o privado.

Santa Fe ganó con la reforma procesal penal. A diferencia de lo que ocurre en la Nación, en Santa Fe, por lo menos en el ámbito penal, se empezó por lo más importante que era la reforma total al sistema del funcionamiento de la justicia penal, lo que como sabemos ocurrió el 10 de febrero de 2014. Desde esa fecha, la gente puede conocer a los jueces y a los fiscales, así como observar el trabajo de sus abogados, en las audiencias públicas que se celebran, con pretendida transparencia. Creemos que ya es hora de que se ocupen de eliminar la feria como una importante contribución al funcionamiento del juicio público y oral que tanto nos costó conseguir. Hasta hace poco el único juzgamiento que existía era por escrito en los expedientes que acumulaban "fojas", dicho en el absurdo castellano antiguo que todavía utilizan "Sus Señorías" o "Sus Excelencias"!!!. (me niego a esas referencias que suelo escuchar cuando algún colega o fiscal, se dirige al Sr. servidor público,juez de la provincia o de la República, con estas maneras monárquicas que perduran en una cultura inquisitiva todavía vigente).

Legislar para la gente, no para los jueces y abogados. Las reformas políticas se deben hacer pensando en la gente, en el pueblo, en los que utilizan el servicio del Poder Judicial, y desde esa perspectiva, bienvenido el nuevo código procesal penal, bienvenida la modificación de la forma de trabajar de fiscales, jueces y abogados. Claro que el atraso permanece, con evidente colapso en el fuero civil y especialmente en el laboral, ya que en esos ámbitos el cambio aún no ha llegado. Sea con expediente o sin él, en cualquier fuero, es inconcebible que tengan que ver como duermen sus causas paralizadas durante 45 días al año, por la existencia de las ferias judiciales. Decíamos para graficar mejor que en el ámbito penal todos los detenidos pasarán largas noches como en el polo, ya que sus causas se paralizan. No habrá audiencias de juicio o preliminares. Solamente las urgentes provocadas por una reciente detención, o para hacer cesar una prisión preventiva demasiado prolongada.

Grave afectación al juicio oral. Si un juicio comenzó en diciembre o en la primera semana de julio, y por un error de cálculo o porque resulta imposible achicarlo, llegada la feria sin que se haya concluido el debate, todo se suspende hasta la reanudación del trabajo judicial. Se pasa a un cuarto intermedio en invierno de quince días, y en verano de treinta. Indudablemente que ello afecta la labor de los jueces y también de los profesionales de las partes, además de perjudicar al imputado y a la víctima, que lo más probable es que no se vayan de vacaciones a ningún lado. El código de Santa Fe establece la continuidad del debate, admite los recesos normales para descansar y contempla los motivos excepcionales por los cuáles se pueden suspender las audiencias, pero nunca por más de 15 días, ya que de lo contrario corresponde empezar de nuevo con todo el juicio. Son circunstancias graves, como por ejemplo la enfermedad del juez, o lo exige alguna actividad probatoria o lo necesita justificadamente la defensa.

La única solución es suprimir las ferias. No hay otra solución que modificar la ley orgánica de los tribunales para eliminar las normas que consagran las ferias judiciales. Claro que mientras el verdadero poder lo ejerzan los interesados en sus vacaciones, tendremos ferias para rato. Este absurdo sistema vacacional, patrimonio de un Poder Judicial que se resiste a los cambios, resulta impensable que se mantenga en una moderna organización de la administración pública actual y en el ejercicio de la profesión del abogado compatible con los adelantos que hoy se ofrecen. Los conflictos de las personas no pueden esperar resolución hasta que terminen las vacaciones los jueces y abogados. La política en este tema no puede ser mezquina, y los representantes del pueblo, los diputados y senadores, tanto provinciales como nacionales, deben adoptarla como cuestión de Estado, para definitivamente tomar la decisión de eliminar la feria judicial. Ellos están obligados a pensar en el bien común de todos y no en los privilegios de un sector.

Víctor R. Corvalán

Especial para La Capital

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