Opinión

Javkin, a un año de su rosariazo

Claves. Con seis meses de gestión el intendente suple la ausencia de recursos económicos con presencia y cercanía territorial. Los tironeos con el socialismo y el intento de cooptación de Juntos por el Cambio

Domingo 21 de Junio de 2020

A un año de su victoria y a seis meses de su asunción como intendente, Pablo Javkin se ha convertido en un ataja penales.

A falta de dinero constante y sonante, habiendo heredado un municipio con deudas altas, el intendente se las ha ingeniado para ir pasando el chubasco con mucha presencia en todo tipo de eventos y/o circunstancias, poniendo la cara, y usando el megáfono si hiciera falta.

Javkin y sus socios socialistas podrían dar fe de una frase que tiene derechos de autoría peronista: "Lo que la interna desune, la gestión no une". A esta altura de los acontecimientos no se nota demasiado affectio societatis entre socialistas y Javkin. Aunque el jefe del Palacio de los Leones hace una aclaración: "Yo no me llevo mal con el socialismo, tal vez no tenga buena relación con algunos dirigentes, pero tengo el mejor vínculo con otros".

A pesar de la relatividad de las palabras, Javkin sabe a qué se refieren los analistas políticos cuando ponen el dedo en la llaga. El socialismo tiene un jefe, que es Miguel Lifschitz, y la relación con él dista de ser una sinfonía, aunque los dos lo niegan. Cerca del intendente creen que hay dirigentes socialistas que no entendieron lo que ocurrió el 16 de junio de 2019, y que se niegan a admitir un nuevo liderazgo, el de Javkin, adentro del Frente Progresista.

Cerca y lejos

En verdad, el intendente es una de las pocas nuevas referencias que han aparecido, no sólo en Rosario, sino a nivel nacional. Así lo entiende el sector de Juntos por el Cambio que está trabajando en un proyecto superador al de Macri. Javkin se ha reunido con emisarios de Horacio Rodríguez Larreta, Rogelio Frigerio, Emilio Monzó y el saltarín político Martín Lousteau.

En ese sector creen que el ex dirigente de Franja Morada es una figura a cooptar y que puede iniciar el camino para la formación de una alianza que deje atrás al macrismo y sus esfinges o placebos, por caso Patricia Bullrich, Miguel Pichetto y Marcos Peña.

El intendente sabe que lo están buscando y se pone jabonoso a la hora de estar aquí o allá. Prefiere picar la aceituna en diferentes recipientes, pero con una declaración principista que le escucharon algunos: "Yo no estuve en ningún cumpleaños de Juntos por el Cambio, mirá si voy a ir al velorio".

Javkin sostiene que no se moverá del Frente Progresista, pero que algunos popes de la coalición tienen que pensar en ayudarlo como él los ayudó desde otros lugares cuando no era intendente, ni mucho menos.

No es un dato menor que el ex secretario General del municipio asumió sin caja provincial, a diferencia de los últimos 12 años. De hecho, Lifschitz gobernó "con ojos de intendente" y le dio un colchón mullido a Mónica Fein.

"No podemos hacer con Javkin lo que los socialistas hicieron con Fein: llenarla de fondos. No dan los números. Pero lo consideramos a Pablo un compañero de ruta. Tiene problemas financieros, pero lo vamos a ayudar", dijo una altísima fuente del gobierno provincial.

De hecho, Perotti y Javkin tienen una relación muy buena, en algún punto parecida a la de Jorge Obeid con Hermes Binner, allá lejos y hace tiempo. Algo que enfurecía a los peronistas rosarinos.

Una música que empieza a sonar aquí y ahora. "Esta relación entre Perotti y Javkin nos deja poco espacio a los peronistas rosarinos. Si él no sale a bancar fuerte, prefiero ser candidato a diputado nacional o a otra cosa", dijo un referente local quien no cree que Marcelo Lewandowski deje la preciada banca del Senado para convertirse en concejal. "Sin un candidato potencial, y sin Perotti bancando, Javkin tiene, cómodo, ocho años en Rosario". No por nada el peronismo no gana una elección a intendente en la ciudad desde 1973.

Sobre eso se volverá una y otra vez, ahora nos ocupa el momento del intendente rosarino. La pandemia lo ayudó a centralizar su figura, a adquirir visibilidad y a mostrar que Rosario tiene el mejor sistema de salud. La rápida acción del municipio, adelantándose a los tiempos, permitió bloquear el ingreso del virus durante mucho tiempo.

La reconversión del gabinete municipal para la emergencia también fue un dato positivo. El intendente, además, tiene un funcionario eficiente, que sabe de lo que habla y conoce lo que hace: Leonardo Caruana. No es casual que alrededor de Caruana fluyan las versiones sobre su futuro.

A la hora de analizar los movimientos del intendente hay que tener en cuenta dos factores que lo ponen en el centro de la escena: tiene cualidades disruptivas, porque siempre se preparó para llegar al lugar en el que está, disfruta de su cargo y lo ejerce todo el tiempo. Pero el municipio esta sin fondos como para profundizar en otras cuestiones.

Para los rosarinos, el problema más grave sigue siendo la inseguridad, a cargo de un ministro muy criticado y que no ha hecho casi nada bien. Pero si la cuestión se prolonga, el intendente pagará costos. En el mientras tanto, Javkin debería avanzar en obras chicas, con poco costo. En el centro y en los barrios. Y rezar para que Perotti pueda recibir fondos de la coparticipación. Curiosamente, nadie le exige al gobernador ni al peronismo que pujen para que la Corte ordene pagar lo que Nación le debe a la provincia. Nadie se le anima a la Casa Rosada.

Por ahora, Javkin es un ataja penales que pide tiempo y cambio de contexto, para convertirse en un delantero que genere expectativa "en los goles que ya van a venir".

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