Lunes 23 de Junio de 2008
En estos días, el dilatado y complejo conflicto sectorial que tiene como actores centrales al gobierno nacional y las entidades agropecuarias, ha tomado un carácter particular en términos de la dureza de posiciones y también de las consecuencias que trajo aparejado.
Pero más allá de ello, y teniendo en cuenta la resolución 125/2008 del Ministerio de Economía que provocó este conflicto, el interés del presente se ocupa de la caracterización que puede hacerse de las dos variables macro que están en juego en dicha medida y en dicho conflicto: la política y la economía.
Podría decirse que ambas ciencias sociales deben estar desde los estamentos académicos e intelectuales, y desde las áreas de gobierno y los partidos políticos, atravesando un momento de discusión y debate sin antecedentes en los últimos años.
Y particularmente merece ser analizado el cruce y tergiversación del conflicto actual campo-gobierno desde ambos términos, orientando la discusión hacia aquello que los teóricos llaman "politización de la economía" y/o "mercantilización de la política".
El nuevo escenario internacional y las consecuencias no deseadas de la globalización, son dos aspectos que también suman complejidad a este conflicto que vive la Argentina, porque al mismo momento que los bienes producidos por nuestro país atraviesan una situación favorable en término de precios y la economía nacional crece, la globalización nos sigue generando problemas de extranjerización del sistema económico y de surgimiento de nuevos actores en ese proceso. Todo ello, sin duda, hace más complejo y difícil de resolver este conflicto, y también más complejo el análisis sobre la preeminencia de la economía sobre la política, o viceversa.
Por ello, y atento al envío por parte del Poder Ejecutivo al Congreso nacional del mensaje Nº 941 para proceder a la ratificación o rectificación de las resoluciones sobre retenciones móviles, y también sobre las compensaciones a pequeños productores por la siembra de soja y en zonas extrapampeanas por flete, se abre una nueva etapa donde claramente hay uno de estos aspectos que se encima sobre el otro.
Con este marco, podemos decir que la mercantilización de la política es un proceso que se hace fuerte con el resurgimiento del paradigma liberal en el último cuarto del siglo XX, donde el retroceso del Estado de bienestar hace que el aparato gubernamental pierda peso específico y relativo en el proceso capitalista, y como consecuencia, se observe a la política como una "mercancía" donde hay transacciones, juego de oferta y demanda, y un "precio" final; donde además algunos ganan y otros pierden, y donde en definitiva, las posibilidades de transformar la realidad no apuntan a un objetivo superior, sino que la mercancía es el fin mismo. Ello fue lo que ocurrió en los países latinoamericanos desde mediados de los años ’70 hasta el inicio del siglo XXI, y hoy ese proceso parece estar redefiniéndose.
En cambio, la politización de la economía es un proceso que, a mi humilde entender debería ser natural, ya que el Estado (órgano central en la hechura de políticas públicas) dirige la "política económica", lo cual claro, debe hacerse en el marco de las leyes y con la participación de las instituciones. Este resurgir del Estado, ya no como productor y agente económico activo, sino como regulador y contralor de las actividades económicas, y como "incipiente" testigo de las actividades de servicios que contribuyen al desenvolvimiento de la economía, parece indicar que estamos nuevamente ante un proceso de adelantamiento del papel estatal sobre el privado. Como plantea Gregorio Rodríguez Cabrero, la "administrativización de la economía" es propia del intervenir del Estado, y este es un aspecto central de discusión en el marco de este conflicto sectorial.
El hecho de que en el Congreso nacional se comience a discutir la decisión económica suma a esta idea de mayor politización, y más aún, revitaliza la actividad política, tan degradada durante muchos años, y hoy retomando fuerza y vigencia.
En definitiva, estamos ante un nuevo proceso de politización de la sociedad, y en particular de la economía, donde todavía queda por descifrarse si esto significa un resurgimiento real, coherente y continuo del protagonismo que el Estado debe tener sobre las decisiones económicas y sobre el rumbo de este modelo capitalista globalizado, vuelvo a repetir, con nuevos actores y con una estructura y un funcionamiento económico cada vez más extranjerizado. Si no es eso, será una simple interrupción política sobre la economía.
La academia estará debatiendo si teóricamente hablaremos de neo-keynesianismo, nueva política económica, o un mero retroceso del neo-liberalismo, pero lo cierto es que las tensiones propias del juego capitalista están tirando la cuerda, y el equilibrio "justo" entre política y economía parece terminar.
Que sea este el inicio de un proceso politizador de la economía, a mi juicio ya se constituye como una clara señal que estamos cambiando y avanzando hacia una nueva etapa, donde esperemos sea la política la que decida sobre la economía, y no esta última la que dirija los destinos de nuestra Nación.
(*) Licenciado en Ciencia Política (UNR). Presidente del Centro de Estudios Sociales y Acción Comunitaria de Rosario (Cesyac).
j.aviano@cesyac.org.ar