Opinión

Intervención psicológica ante la lesión deportiva

Miradas. El tratamiento debe considerar la acción diagnóstica terapéutica o rehabilitadora pero también contemplar lo relativo a su esfera cognitivo-emocional.

Sábado 05 de Octubre de 2019

La lesión deportiva es una alteración de una parte de la estructura somática del deportista. No obstante ello, se debe considerar que la zona musculo-esquelética alterada forma parte de la entidad individual del deportista. Ciertamente, al deportista lesionado se lo debe tratar considerándolo un todo, es decir, centrar la acción diagnóstica terapéutica y/o rehabilitadora sobre su patología orgánica, su "estructura", pero también contemplar lo relativo a su esfera cognitivo-emocional, su "sentido humano", donde, sin lugar a dudas, podrán presentarse cuadros de ansiedad, miedo, frustración, desesperanza, etc.

En efecto, esta diferenciación conceptual entre lo que es "somático" y lo que es "psíquico", dificultará, entre otras cosas, a:

I) Lograr la comprensión integral de la acción humana del lesionado.

II) Considerar la evolución clínica de su lesión.

III) Evaluar el significado que para el deportista posee su alteración.

IV) Y en especial ponderar las distintas derivaciones cognitivas y/o emocionales que interactúan en dicho proceso.

Comúnmente, la lesión deportiva es muy estresante para el deportista que la sufre. Producto de ello, es posible que viva y sienta una serie de reacciones psicoafectivas distintas o modifique su funcionamiento cognitivo. En casos extremos, estas situaciones pueden, si no son debidamente tratadas, producir la reincorporación tardía al deporte o que la lesión se transforme en crónica.

Por tales motivos, podemos reafirmar que la lesión debe ser abordada desde sus dos perspectivas, la biomédica y la psicosocial, desde las que se realizará el análisis de la propia lesión y sus respectivos programas de intervención. Es fundamental que todos aquellos médicos, psicólogos, kinesiólogos, nutricionista y demás profesionales que participan de la rehabilitación conjunta del paciente se muestren empáticos a la hora de comunicar, explicar y contener ya que "todo aquello que la persona sienta que no puede tener el control le generara ansiedad y angustia, es decir, un malestar anímico".

A modo meramente enunciativo, resaltamos algunas de las reacciones psicológicas que pueden presentarse en el deportista, a saber:

Negación a la lesión: es la primera etapa por la que pasa el deportista lesionado y en la que éste no acepta el hecho de haber sufrido una lesión. En pleno shock, los deportistas tienden a quitarle importancia y no creer en lo sucedido.

Cólera: en esta etapa el deportista lesionado ya es consciente de la gravedad de la lesión sufrida y es cuando se siente enfadado y frustrado consigo mismo y con todos los que le rodean.

Negociación: esta etapa se refiere a cuando el deportista lesionado reflexiona sobre lo ocurrido con el propósito de hacer frente a la realidad de la lesión y su propia recuperación.

Depresión provocada por la sensación de pérdida: dicha etapa llega cuando el deportista lesionado se percata completamente del alcance de su lesión y de todas las consecuencias que ésta conlleva.

Aceptación y reorganización: tras superar la etapa de depresión, el deportista lesionado acepta la situación y empieza a consolidar todos sus esfuerzos en el proceso de rehabilitación y en la vuelta a la actividad.

Por lo expuesto antes podemos concluir que el papel del psicólogo deportivo durante el proceso de recuperación de una lesión deportiva es muy importante. Animar, calmar, motivar y brindar seguridad son aspectos fundamentales de cara al largo proceso de rehabilitación al que se enfrenta el lesionado.

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