Opinión

"Hay un centralismo asfixiante"

Dos senadores nacionales, de distinto signo político, pero coincidentes a la hora de la defensa de la producción santafesina, echan un poco de luz y aire fresco con sus actitudes sobre una masa social que observa como el modelo político que conduce a la Nación está contaminado por el espíritu oponente.

Domingo 13 de Julio de 2008

Dos senadores nacionales, de distinto signo político, pero coincidentes a la hora de la defensa de la producción santafesina, echan un poco de luz y aire fresco con sus actitudes sobre una masa social que observa como el modelo político que conduce a la Nación está contaminado por el espíritu oponente. Son Rubén Giustiniani del socialismo y Carlos Reutemann, del justicialismo, quienes a pesar de las divergencias son coincidentes a la hora de la defensa de la producción santafesina.

Giustiniani ha sido preciso y contundente durante una charla que mantuvo hace pocas horas con el autor de esta reflexión respecto del conflicto del campo. Su visión del modelo económico y político del gobierno nacional no deja dudas: "Este conflicto marcó un antes y un después. Quedaron manifestadas dos cuestiones que van de la mano: en primer lugar, desde el punto de vista económico, hay un centralismo asfixiante para el federalismo y para las provincias, que ha concentrado los recursos a nivel nacional y que hoy incumple la misma ley de coparticipación que establece un piso de un 37 por ciento de la masa total coparticipable en las provincias. Hoy se está en un 27 o 28 por ciento. Y de la mano de eso, un antes y un después del conflicto agropecuario de un estilo de disciplina, a través de la chequera oficial, que va llegando a su fin".

No hay dudas de que este modelo político, impulsado por los protagonistas del actual gobierno nacional, es centralista. ¡Vaya paradoja cuando los mismos gobernantes se fogonearon política y funcionalmente con los vientos remotos de la Patagonia argentina! Esto indica que si bien el unitarismo nacional tuvo sus raíces en el centralismo porteño, no es posible desdeñar tampoco al centralismo como un ideario absolutista que se arraiga en el propio ser gobernante y florece en sus pasiones.

Respecto del manejo de la política mediante la "chequera", a la que alude Giustiniani, es decir dar a los funcionarios amigos más y no conceder en la misma medida a aquellos que son políticamente adversarios, ello lo ha señalado, también, hace pocas horas, el radical Morales. No es de extrañar que ello suceda, como no es de extrañar que un conspicuo allegado a gobernadores oficialistas haya expresado hace pocas horas que, por ejemplo, la alineación de un gobernador a la voluntad del centralismo actual le ha significado beneficios en lo que a presupuesto para obras en su provincia.

Resolución polémica. Para Giustiniani, la crisis que vive hoy el país se debe a la resolución sobre retenciones dictada por el gobierno en marzo. Sostiene el legislador que "la resolución 125 es el corazón del conflicto y el oficialismo, al querer ratificar la misma en el Congreso, insiste en el error. La resolución 125 se tendría que haber ido junto con el ministro de Economía saliente, se la tendría que haber llevado en el bolsillo a su casa".

Claro, esto lo hubiera hecho un gobierno con espíritu de grandeza; con ansias de pacificación nacional de una vez y para siempre; un gobierno decidido a poner fin a las históricas antinomias y enfrentamientos que son el germen nefasto que han llevado a un país inmensamente rico en cuanto a recursos naturales y posibilidades de desarrollo, a tener a muchas personas inmensamente pobres en lo material y espiritual.

Sin embargo, el actual modelo político se ha mostrado predispuesto, desde el inicio mismo de su gestión, a no transigir, a confrontar y a enfrentarse. Una Nación no prospera con acciones confrontantes como el de la contramarcha pergeñada por el jefe del justicialismo nacional luego de que el campo anunciara la suya.

Pero retornando a la cuestión de las retenciones, al proyecto oficial y al sistema de compensaciones, Giustiniani sostiene que "el sistema de compensaciones que ofrece fracasó con el tema del trigo, y además tiene una fecha que es el 31 de octubre que determina una inseguridad de todos los productores que en octubre, precisamente, tienen que sembrar. Cualquier funcionario de tercera línea, en noviembre, puede terminar, con una simple resolución, con todo el sistema de compensación". El socialista sostuvo que en materia de retenciones tiene ideas "bastantes comunes y cercanas a la de los otros proyectos que existen, como el del senador Verani y el Reutemann, donde se tratan cuestiones muy parecidas que plantean una segmentación. Segmentadas y progresistas, van de un 20 a un 35 por ciento".

Reutemann resiste. Lo de Reutemann debe ser rescatado. Se le ha plantado a su mismo signo político, está aguantando el embate, que no debe ser poco ni débil. Reutemann el próximo miércoles votará en contra del proyecto oficial y a favor de su propia iniciativa. El senador le dijo ayer a quien esto escribe que está de acuerdo con las retenciones, pero no en la forma que se pretende aplicarlas. Su posición textual: "Yo estoy de acuerdo con las retenciones. No creo que haya que eliminarlas. Muchos países las aplican, como China y Rusia. Hay que lograr un punto de equilibrio. No hay que olvidarse que empezaron con 10 por ciento, después 24, luego 27, después 35, siguieron con 44, 49 por ciento y más. Además hay que hacer un mapa de todo el país. Además, está la fertilización, de variación de cultivo..., es un tema muy complejo". Añadió Reutemann: "Hoy empecé a escuchar el argumento de algunos tibios que hablan de que esto pasa porque los campesinos no trabajan como hace 50 años, que araban y tenían que trabajar dos veces para sembrar una cosecha. Pareciera que hay que volver a arar a caballo; es como decir no usemos más celular ni notebooks, no usemos más nada y vayamos por la calle con bueyes o en jardinera".

Reutemann afirmó que tal como están las cosas el año que viene habrá un mar de soja y se logrará un efecto contrario al que se pregona. "En mi proyecto –dice– bajo también las retenciones al maíz, porque el maíz es una siembra extremadamente cara y se está yendo en dirección contraria a lo que se dice. Ante una siembra que es cara, el próximo año va a haber un mar de soja". Y añade: "Yo hago un planteo por variaciones, le pongo menos retenciones a los productores más chicos ya que el 30 por ciento los deja también en una situación complicada".

Un encumbrado dirigente gremial de la Capital Federal allegado al poder le decía el viernes al autor de esta columna: "El miércoles habrá sesión en el Senado sólo si el oficialismo tiene mayoría. Le confieso que por estas horas varios indecisos que representan a provincias agropecuarias están con un pie en el proyecto K que así estaría arriba por cuatro votos".

Lo que muestra con sus expresiones este dirigente es muy preocupante, porque en el fondo advierte cómo, de qué forma fluctúan las voluntades al compás del poder, pero jamás conforme a las necesidades del pueblo. ¡¿Hasta cuándo este centralismo asfixiante?!

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