Opinión

Hay que pasar la primavera

Claves. La pandemia y la crisis económica se extenderán de manera impensada. El rol del Estado morigera la caída brutal. Los movimientos políticos empiezan a dar señales. El escenario santafesino que se viene

Domingo 20 de Septiembre de 2020

La única buena noticia es que viene la primavera. Demasiado poco sol de otoño hubo en este país, en esta provincia, en esta ciudad. Habrá que esperar que, al margen de la estación, comience a elucubrarse alguna buena noticia, alguna realidad cambiante.

   Los gobernantes deberán empezar a salir de la melancolía y comenzar a gestionar al margen de la peste sanitaria, que llegó para quedarse, al menos unos cuántos meses más. La sociedad está cansada y, buena parte escalera abajo en su calidad de vida. Por suerte, el Estado al menos consiguió llegar y amortiguar la caída laboral. Debe ser valorado.

   Esa acción inevitable del Estado genera también costos en sus arcas, casi vacías, demandante de dólares como la sequía de la lluvia. Vienen momentos críticos para el gobierno, traducidos en forma de inflación y en riesgo supremo de devaluación. Ya se sabe quién pierde cuando hay inflación con devaluación. La inflación va en cohete a la luna y los salarios en un rastrojero intentando cruzar el mar.

Prueba de fuego

Pero todo pudo haber sido peor. Siempre, todo puede ser peor en Argentina. ¿Quién hubiera supuesto hace 30 días que provincia de Santa Fe superaría a la ciudad de Buenos Aires en casos de coronavirus? Nadie. Hoy, el gobernador Omar Perotti y los intendentes deben remar contra la resistencia popular para mantener restricciones necesarias. Quedan poquísimas camas de terapia intensiva en Rosario. La prueba de fuego esta en su punto de ebullición.

   A nivel nacional Fernández se excedió en su condición de declarante continuo. Se ha convertido en un refutador de sus propias leyendas, todas las semanas, todo el tiempo. Ha caído 20 puntos en la provincia de Santa Fe. Cómo también han caído los gobernadores y los intendentes. Los beneficios que traía la cuarentena es cosa del pasado. Ahora Fernández, Perotti y Javkin podrán volver a subir si las gestiones revierten la curva.

   Así y todo será muy difícil en términos políticos que los oficialismos pierdan en 2021. Tienen las herramientas para reinventarse. En las catástrofes, los ciudadanos primero despotrican contra sus gobernantes, pero, luego, a los primeros que ven en la reconstrucción es a esos mismos gobernantes.

   En un encuentro de mediodía, en las etapas previas al coronavirus, Perotti se sinceró ante La Capital: “Habrá que pasar el invierno”. El peor invierno que se recuerde. Es tal la situación de impotencia, la caída de todas las variables económicas y la falta de información médica apta que ahora habrá que decir: “Hay que pasar la primavera”.

   En medio de la negrura por la salud y la economía, dentro de muy poco tiempo habrá elecciones. Y una grieta gigante que ya se dejó ver en la política nativa. El peronismo santafesino iniciará 2021 con novedades. Según pudo saber este diario, el gobernador Perotti está decidido a cambiar su gabinete en diciembre. Lo saben algunos de sus ministros. Lo propio sucederá en el equipo de Fernández.

   Aunque desde Gobernación desmientan la posibilidad de mover el gabinete, esta opción se conserva entre funcionarios. “Lo importante es que lleguemos todos a diciembre”, dijo un funcionario a La Capital. Para cambiar la realidad existen los fusibles. Y esos son los ministros. Algunos quedarán en su lugar actual y otros se irán. Algunos, no muchos, serán candidatos a diputado o concejal.

   La doble pandemia que atraviesa a Rosario deberá ser resuelta, al menos deberá cambiar la impronta en seguridad. No sólo es alarmante la escalada de homicidios, sino que se expande a toda la ciudad el robo, la entradera. Capas del delito que involucran a las clases medias, en paralelo a la situación económica que se registra.

   No debe ser sencillo para el gobernador Perotti y el intendente Javkin reclamar por la seguridad, pero deben hacerlo. Javkin a Perotti y Perotti a Fernández. Si hay 60 mil millones de pesos para la provincia de Buenos Aires, cómo no puede haber un porcentaje importante para una ciudad que lleva casi 150 muertos por causas violentas desde que empezó el 2020. En materia de seguridad no hay que pasar la primavera. Es aquí y ahora. Al menos hay que demostrar cambio de actitud.

   Santa Fe se prepara para un escenario electoral con cuatro sectores potencialmente competitivos. El peronismo, el Frente Progresista, Juntos por el Cambio y la izquierda no clasista, que nuclea a Ciudad Futura, Igualdad y Participación y el sector de Carlos del Frade que, se supone, irán en un mismo frente.

   Es la mejor noticia que puede tener el peronismo. La dispersión de los progresismos acelera los movimientos nacionales para que el PRO local deje de lado sus inentendibles internas, ahora entre Federico Angelini y Roy López Molina.

   El tándem José Corral-López Molina mantuvo conversaciones con Horacio Rodríguez Larreta. Lo propio sucedió con Angelini. El jefe de Gobierno de Caba se convirtió en la benditera (recipiente de piedra que contiene agua bendita en el ingreso al templo) por el que empiezan a desfilar los macristas en proceso de transformación.

  “Hay que convencer a Macri de que no puede ser candidato a presidente”, repiten como un mantra los que siguen creyendo que “sí, se puede”, pero con el hierático funcionario porteño en lugar del expresidente de Boca Juniors, que sí puede ganar las legislativas en Caba.

   Todo pasa. Y todo puede pasar.

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