Opinión

Hay que fortalecer la carrera docente

El proyecto sobre un nuevo régimen para la carrera docente porteña debe ser considerado prestando atención a los grandes desafíos que plantea la educación requerida en este siglo XXI.

Sábado 05 de Mayo de 2018

El proyecto sobre un nuevo régimen para la carrera docente porteña debe ser considerado prestando atención a los grandes desafíos que plantea la educación requerida en este siglo XXI. Para que mejore nuestra escuela, es necesario avanzar por el sendero de una mejor preparación de nuestros maestros. Es útil prestar atención a la experiencia de las naciones que encararon nuevas políticas de formación docente y obtuvieron buenos resultados. Esto ocurrió en países con altos puntajes en la Prueba Pisa, donde se concretaron grandes avances en las últimas décadas, gracias a los nuevos programas de formación de sus docentes.

En Finlandia, Corea del Sur, Singapur y Australia, los programas de formación docente son responsabilidad de las universidades. El caso finlandés es ilustrativo, ya que la preparación de los docentes dejó atrás la etapa de cursos de corta duración y avanzó hacia un nuevo diploma de maestría universitaria con duración mínima de cinco años. El ingreso a esta carrera de nivel universitario no es ahora nada fácil, ya que lo consigue apenas uno de cada diez aspirantes.

En América latina debemos mencionar expresamente el caso del Ecuador, cuya Ley de Educación Superior, promovida por el entonces presidente Rafael Correa, estableció el Examen Nacional para la Educación Superior (Enes), cuya aprobación es ahora requerida para ingresar a la universidad donde se gradúan los docentes. El puntaje exigido para ingresar a la carrera universitaria docente, de 800, es más exigente que para hacerlo en Ciencias Sociales, Ciencias Económicas e Ingeniería, carreras a las que se puede ingresar con 555 puntos.

Estas políticas educativas apuntan a asegurar que los mejores estudiantes secundarios de hoy sean los maestros de mañana. Estos países, como la mayoría, tienen exámenes finales de graduación secundaria, cuyo resultado habilita el ingreso a las universidades públicas o privadas. Por el contrario, la Ley Nacional de Educación vigente en nuestro país los prohíbe ya que consagra el "ingreso irrestricto".

Si pretendemos que la carrera docente sea la más exigente, debemos avanzar por el sendero del aumento de salarios, que son bajos comparados con otros países, para asegurar que estén entre los mejores sueldos de la administración. Pero atención, y esto es crucial, para asegurar financieramente este incremento sostenido en la remuneración a los maestros debemos, al mismo tiempo, incrementar la cantidad de alumnos por cargo docente, relación que en nuestro país es una de las más bajas no sólo de América latina sino del mundo.

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