Opinión

Hasta la vista mar

Ultimo día de playa. Marzo es gasolero, el mes de los jubilados. Los veteranos copan la costa argentina y gastan poco o lo menos que pueden.

Domingo 25 de Marzo de 2018

Ultimo día de playa. Marzo es gasolero, el mes de los jubilados. Los veteranos copan la costa argentina y gastan poco o lo menos que pueden. Eluden hábilmente donde hay que pagar cubierto en las casas de comida que los dueños insisten en llamar restaurantes y desconocen el real significado de la palabra propina. Hoy me despido por un tiempo de ese mar inquieto pleno de espuma, interminable como un licuado de sal. El sol ya trabaja a media jornada y sus rayos menguados no merecen la pena de protegerse con cremas perfumadas y costosas. Tanta belleza pausada puede conducir a lo insondable, a engañar a la imaginación. Como observar una aleta en la superficie que cual cuchillo afilado hiende la superficie sin sonido alguno y desaparece del mismo modo. Jamás sabremos si fue una barracuda extraviada o aventurera. En ese momento ese llamado natural a hundirte en el mar se convierte en incertidumbre y pensás si será el último chapuzón, si volverás a ver la playa nuevamente. Basta, ya dijiste adiós. Llegaste en verano y te vas en otoño. Volverás en primavera o quizá antes, en invierno, para comprobar si se repite el milagro de que la llovizna helada se convierta en agujas de hielo transparente. Nada más que para disfrutar de un clima temperamental y confundirte con los hijos del Atlántico que andan siempre despeinados y con el pelo revuelto por el viento que sopla de todas latitudes. Y asistir asombrado al engañoso estertor de las olas que nunca dejan de respirar y siempre vuelven. Fin de temporada. Ultima copa. Chau a los muchachos de la única y coqueta confitería. El barman agita la coctelera y el sonido de los trozos de hielo contra el acero inoxidable incitan a ensayar un nuevo ritmo danzante. Acabo mi gaseosa sin dejar de mirar las botellas de whisky en la estantería. Siempre se vuelve al primer amor, aunque solamente se trate de una fugaz mirada que lo dice todo. Evito una vez más la tentación, saludo efusivamente y desaparezco.

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