Opinión

"Harry"

Los medios de prensa la utilizan para referirse a los robos que se cometen en una vivienda cuando sus moradores no están.

Domingo 18 de Marzo de 2018

La palabra "escruche" no existe. Es decir, no oficialmente. Los medios de prensa la utilizan para referirse a los robos que se cometen en una vivienda cuando sus moradores no están. No es un atraco, o sea un asalto a mano armada, sino un hurto, es decir un robo sin violencia contra las personas. Es un término del lenguaje policial que, como tantos otros, se instaló en el uso público y con el tiempo se hizo popular. Hoy no lo utilizan sólo los policías: aparece en los medios todo el tiempo y la gente lo emplea como una palabra más. Pero para la Real Academia no existe, al menos por ahora.

La policía, como cualquier otra profesión, trabajo u oficio, tiene su jerga propia. Emplea palabras cuyo origen muchas veces ni siquiera se conoce y de a poco se van instalando en el vocabulario de todos. La mayoría de las veces, cuando las usamos, ni siquiera sabemos que provienen de un grupo cerrado, específico y corporativo, pero con el tiempo todos comprendemos su significado y nos adueñamos de él.

En Santa Fe, sobre todo en la capital provincial y sus alrededores, la policía utiliza la palabra "Harry" para referirse a un ladrón. La historia ya fue contada esta semana en este diario y en otros medios después de que el jefe de la Policía provincial la utilizara en un discurso oficial.

Tal vez valga la pena repetirla. Hace veinte años un ladrón tuvo en jaque a la población de la ciudad de Santo Tomé y la policía con una serie interminable de asaltos a mano armada cometidos con una carabina recortada. Cuando finalmente lo atraparon, se supo que su apodo era Harry. Pronto el término fue adoptado por los uniformados para referirse a un ladrón a través de la radio policial. El tiempo y la costumbre hicieron el resto: la palabra se convirtió en sinónimo de asaltante y su uso se hizo cada vez más común entre los policías que patrullaban las calles de Santo Tomé y las localidades cercanas, incluida la capital provincial.

Marcelo Villanúa la usó en público por primera vez esta semana. Dijo que cuando "el Harry" viera los nuevos patrulleros policiales le temblaría la pera. Fue una forma muy personal y fácil de decir que los ladrones sentirían miedo al divisar esos "móviles inteligentes". Pero aunque su auditorio estaba compuesto por subalternos, su discurso en realidad estaba dirigido a la ciudadanía.

A Villanúa se lo cuestionó en distintos ámbitos por esa gafe. En una reacción quizás desmedida, hasta hubo quienes dijeron que debía renunciar. Tal vez la más razonable haya sido la de un diputado del PJ cuando dijo que el jefe hizo un discurso para la tropa pero se olvidó que estaba en un acto institucional. Es cierto, pero también lo es que al emplear el término "el Harry" para referirse a un ladrón lo más preocupante no fue la utilización de ese lenguaje intrapolicial y limitado (al fin y al cabo el jefe de Policía debe usar con frecuencia la palabra "escruche" y difícilmente alguien lo cuestionaría por eso), sino la filosofía que encierra. Lo realmente serio es que para un funcionario clave en el esquema que debe planificar, ordenar y ejecutar las políticas de seguridad del gobierno provincial, la idea de combatir el delito callejero parezca reducirse a infundir miedo a quienes los cometen.

La seguridad es una materia pendiente de los Estados provincial y nacional desde hace años, y es también una de las mayores demandas de los habitantes de la provincia. Por eso, Villanúa debería dedicarse a trabajar más que a hablar, porque la tarea que le toca es ardua y cuesta arriba. A su favor quizás haya que decir que tener que hacerlo en un acto público destinado a mostrarle a la gente las bondades de unos móviles policiales nuevos no fue idea suya sino una imposición de sus superiores políticos. No habría que perder de vista que alguien que emplea un discurso tan básico y elemental para referirse a la tarea policial debe entender más bien poco de eso que llaman marketing político, o en este caso de la seguridad, que está tan en boga en los tiempos que corren.

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