Opinión

Hacia la desburocratización de las sociedades

Avance. Las SAS están vigentes desde 2017 y son de suma utilidad tanto para las pequeñas y medianas empresas como para los emprendedores.

Sábado 13 de Octubre de 2018

Las Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS) son una nueva forma de organización empresarial vigente en nuestro país desde el año 2017, de gran utilidad tanto para el emprendedor o la pequeña y mediana empresa, como para la gran corporación.

Las características más relevantes que tienen las SAS son: la limitación de la responsabilidad de los socios; la libertad de pactar en el contrato social los respectivos intereses de los socios con elasticidad y amplitud; la facultad de elegir un objeto social amplio cuyas actividades podrán guardar o no conexidad o relación entre ellas; la posibilidad de realizar aumentos de capital hasta un 50% sin necesidad de inscribirlo en el Registro Público y de prever primas diferenciadas, entre otras alternativas.

Otra de las novedades que impacta a la gran empresa es que las SAS pueden tener un capital superior a $50.000.000 y no requieren del control interno de una sindicatura. Y, conforme la última modificación legislativa, se eliminó la prohibición del inc. 1 del artículo 299 de la Ley General de Sociedades, por lo que las SAS podrán cotizar en el mercado de valores.

Además, las SAS pueden ser constituidas por una o por varias personas humanas o jurídicas.

Respecto a la situación de las SAS en la provincia de Santa Fe, una gran cantidad de ellas ya fueron creadas. Para su inscripción, coexisten por el momento dos posturas.

Algunos opinan que estas sociedades, al igual que las Sociedades Anónimas, deben pasar primero por Inspección General de Personas Jurídicas (IGPJ) –que depende del Poder Ejecutivo provincial- y luego por el Registro Público –que depende del Poder Judicial provincial-. Su fundamento es que es una sociedad por acciones.

Nuestra opinión es que las SAS deben pasar, para su inscripción y modificaciones, únicamente por el Registro Público a fin de evitar que tengan una doble instancia institucional que extienda los tiempos de los trámites, ya que eso es innecesario y no ha sido el espíritu de la ley.

Las SAS son sociedades por acciones, por la dinámica que éstas tienen y las facilidades de su circulación en el tráfico mercantil, no para sujetarlas al contralor de la autoridad de la IGPJ.

Sostener que tiene que tramitar por la referida doble instancia es un exceso ritual no querido por la ley que las creó, donde en todo su articulado se observa con claridad que, tal como su nombre lo indica, se procura simplificar y desburocratizar la constitución y el funcionamiento de estas sociedades.

La tendencia no tiene que ser dificultar aún más el sistema de inscripción de este tipo de sociedades, y de todas las modificaciones que se realicen al contrato social, obligando a transitar por la doble instancia –administrativa y judicial-, sino que un Estado moderno y progresista debería considerar suficiente y válida la intervención única del Registro Público, como sucede con las SRL, ya que de lo contrario, inevitablemente, se trabaría la celeridad buscada por el legislador en este nuevo tipo societario.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});