Opinión

Golpes a la docencia, golpe a la democracia

En los dos años y meses del gobierno de Cambiemos la educación pública ha sufrido la supresión sistemática y continua a los trabajadores.

Miércoles 27 de Junio de 2018

Antes de asumir la gestión ganada en las urnas, el gobierno de Cambiemos proclamaba que "se sancionaría hasta con la cárcel" a aquellas madres y padres que insultaran a los docentes. Entre los principales promotores de esta iniciativa estaban el ex ministro de Educación de la Nación Esteban Bullrich (ahora senador nacional) y la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal; con el visto bueno del presidente Mauricio Macri.

Claro que nada decía ese mensaje _de sentido común y frase hecha que buscaba congraciarse con el magisterio_ cuál era la pena que le corresponde a los funcionarios elegidos en democracia que mandan a reprimir a golpes a la docencia. Porque desde que asumió Cambiemos las maestras y los maestros argentinos han sido burlados cada uno de los días.

En estos dos años y meses del gobierno de Cambiemos la educación pública argentina solo ha recibido golpes. Por decreto se han desplazado las leyes que garantizan un piso de igualdad salarial para todo el territorio argentino, como la paritaria nacional docente; además de reducir día a día el presupuesto que sostiene la enseñanza pública, en especial de los más pobres. Una escuela que también se ve empobrecida por un plan económico de ajuste y entrega del patrimonio nacional a las multinacionales, un plan que afecta directamente a las familias de sus alumnas y alumnos. Además de ser un programa de rendimiento incondicional a los designios del Fondo Monetario Internacional. Alcanza con repasar un poco los años noventa para entender cuáles son las consecuencias.

A esa supresión sistemática y continua de derechos conquistados, Cambiemos aplica la represión y palos a las trabajadoras y a los trabajadores, a sus estudiantes y maestras. El que dio el puntapié en este período fue Esteban Bullrich cuando mandó a apalear a las docentes _agremiados en Ctera_ que levantaban la Escuela Itinerante frente al Congreso. Fue en abril del año pasado. Ayer por la noche la acción se repitió frente a la casa de gobierno de Chubut, en Rawson. Hasta allí llegaron las fuerzas de (in) seguridad y golpearon y reprimieron hasta con gas pimienta a las maestras y maestros que desde hace cien días mantienen una protesta pidiendo un aumento justo para la tarea que hacen. Una protesta que es consecuencia de la falta de paritaria nacional docente.

El ministro de Educación nacional actual, Alejandro Finocchiaro, es uno de los principales responsables de estos golpes a la docencia, que no es otra cosa que golpes a la educación pública. Y sus pares provinciales _ministras y ministros reunidos en el Consejo Federal de Educación_ debieran diferenciarse por lo menos repudiando estas políticas represivas que pretenden disciplinar al magisterio.

No es casualidad tampoco que semejante atropello a los derechos humanos ocurra cuando hay una política clara de clausurar voces en los medios de comunicación, en especial en los medios públicos. Primero clausurando la ley de medios de comunicación audiovisual, y ahora con los más de 350 despidos en la agencia Télam, sumado al desguace planificado de los medios públicos (Canal Encuentro, Paka Paka, la Televisión Pública, Radio Nacional, entre otros).

Los golpes que reciben maestras y maestros, como los medios públicos de comunicación, son golpes directos a la democracia.

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