Opinión

Fernández se juega la continuidad, Llop la credibilidad

Fernández sabe que en el clásico pone en juego su cargo para 2018. Llop necesita salir airoso para darle fuerza a su ciclo

Lunes 04 de Diciembre de 2017

En la previa de un clásico rosarino nunca es prudente apresurarse ni ser catastrofista. Es que cualquier arrojo puede transformarse en un salto al vacío. Igual, el domingo en el Gigante seguramente habrá lugar para que el hincha de Central no se mueva ni un segundo de su butaca y el de Newell's no despegue el ojo de la pantalla. Y subidos a esa montaña rusa de emociones y sensaciones ya tienen asegurados sus lugares Leonardo Fernández y Juan Manuel Llop. Será la primera vez que el técnico canalla y el entrenador rojinegro se medirán como estrategas justo en un partido que auscultará la personalidad de sus equipos y que a ellos seguramente les condicionará el futuro. Leo y el Chocho no saldrán del clásico de la misma manera en la que entrarán. Fernández se jugará ni más ni menos que la continuidad en el cargo. Y Llop pondrá en juego la credibilidad de su gestión. Por diferentes motivos y formas, los dos saldrán movilizados por ganar. Después se verá en qué hemisferio los deja parado un empate.

Fernández ya conoce el paño por el que se deslizará luego del domingo. Si le gana a Newell's tiene trabajo asegurado para el 2018. Como se escribió hace una semana, la dirigencia canalla no sólo le pasará el tamiz por un mero resultado para confirmarlo en el cargo, pero difícilmente lo mantenga en el banco si Central pierde cualquiera sea el marcador. Los directivos no están en condiciones de afrontar un año electoral con un entrenador interino debilitado y con la espada de Damocles aprisionando todavía más el presente futbolístico.

Al Chocho tampoco le da para tirarse panza arriba en un sillón y convencerse de que no integrará la lista de desocupados el año que viene. El campanazo que dio Newell's en el Monumental nutrió de convencimiento el proyecto, pero tampoco le da para tirar manteca al techo. El hincha leproso aún mira con algún recelo este ciclo. Lo tiene bajo observación. Obviamente que esta interpretación no ensucia en lo más mínimo la estatura de intocable que se ganó el Chocho en la historia de Newell's. Pero el equipo en la Superliga realmente jugó mal, regular, aceptable y pocas veces bien. Por eso si hay algo que no tiene Llop es el cielo ganado como entrenador leproso. Sólo escalará el Everest si se va del Gigante de Arroyito con el puño levantado o el equipo logra uno de esos puntos que sirven para refregárselo en la cara al rival. Una derrota no tendrá la fuerza de ser destituyente, pero Llop no tiene un pelo de zonzo. En realidad no tiene pelos. Igual, sabe perfectamente que su permanencia en el cargo quedará condicionada. Ningún entrenador sale indemne de perder un clásico. No hay manera que el rostro del Chocho no se desfigure con magullones si cae contra Central.

No obstante, Llop luce más protegido que Fernández. Tal vez la coyuntura y un equipo más precario en nombres que los que tiene Leo sea, por ahora, la tabla de salvación de la que puede agarrarse para no caerse al agua. Eso sí, ninguno de los dos saldrá del clásico con la misma fuerza con la que entrarán.

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