Opinión

Evitar el desbande en la transición

Claves. Macri parece haber privilegiado su rol de presidente al de candidato, algo que se le reclamaba. En Santa Fe, la transición se mixtura con el escenario nacional.

Jueves 05 de Septiembre de 2019

Evitar el desbande y terminar de caer. Esas son las dos premisas que tiene Mauricio Macri. Ahora, cuando todo se mueve a sus pies.

Un dato empírico explica cuál es el aquí y ahora del presidente. En su exposición ante los empresarios nacionales, ayer, tuvo una sola interrupción: fue cuando los hombres de negocios aplaudieron haber nombrado a Hernán Lacunza. Lo demás fue frialdad pública, y malsanos comentarios detrás de escena.

Macri parece haber decidido privilegiar su rol de presidente de la Nación por sobre el de candidato, lo que resulta una buena decisión. No está en condiciones de llevar adelante la doble misión. En todo caso, cuanto mejor cumpla con su función de jefe del Estado mejor le irá en la primera vuelta electoral.

Sí parece ser un sálvese quién pueda la situación en la provincia de Buenos Aires, donde casi todos están buscando un destino. María Eugenia Vidal no hará campaña con Macri "por arriba", ni con los intendentes. "Los intendentes ya decidieron que van a repartir la boleta cortada para salvarse ellos. Hay algunos que perdieron, pero que quedaron cerca de poder dar vuelta la elección", dijo un fuente directa del gobierno bonaerense a LaCapital.

Mirarse en el espejo

En esa linea de razonamiento, se citan dos casos que demuestran cómo se disfrazó la supuesta capacidad de fraccionamiento de votos de Vidal. Los intendentes de San Nicolás y San Miguel jugaron solos y sacaron 13 puntos más que Vidal. "En ese espejo empezaron a mirarse todos. Acá hay sensación de desbande. Mucha puteada a las estrategias de comunicación que decidieron que la campaña de las Paso sea ella sola", amplió la fuente. La situación de efervescencia es tal, que un par de intendentes bonaerenses no le contestaron el teléfono a Marcos Peña.

"La bronca de Vidal con Peña es total, y viene desde lejos. Mucho más que con Macri. Se habla mucho de la mala relación de Mariu con el presidente pero lo cierto es que le cedió hasta a Lacunza. "Con Marcos es una interna histórica", sella la fuente.

Ese desbande bonaerense es lo que obligó a Macri a cambiar de interlocutores para no sufrir lo propio en su redil, y mostrar la foto de Rogelio Frigerio, Emilio Monzó, Lacunza y Federico Pinedo. Ahora necesita de ellos y no de Peña, cuya presencia se sostiene por la relación simbiótica con el presidente.

Una tormenta perfecta

Por el lado del peronismo, Alberto Fernández mixtura tiempos de silencio con críticas puntuales. En los momentos en que el candidato más votado en las Paso opta por la prudencia, aparece Juan Grabois con sus dislates. A la par de Grabois, van en aumento los cortes, los acampes, las manifestaciones. Una tormenta perfecta que sólo agrega caos y confusión a un momento muy delicado, en el que debe imperar el raciocinio y el sentido común.

Tanta mala praxis en continuado del gobierno nacional en materia económica hizo saltar por los aires los fusibles de la tolerancia y el silencio. Los empresarios que hasta ayer callaban, hoy ven en Macri al responsable de sus caídas. "Macri me desilusionó, no hizo nada por la industria. La desconfianza es atroz", vociferó el presidente de la Unión Industrial Argentina, Miguel Acevedo.

Esa desconfianza en el gobierno y en la economía se traslada a Santa Fe. La Casa Gris ya hizo saber a los sindicalistas que la situación obligará a hacer análisis mes a mes respecto de la futura aplicación de la cláusula gatillo, cuya continuidad fue puesta en duda, incluso, por dirigentes cercanos a Omar Perotti.

Por las dudas, el secretario general de los Municipales, Antonio Ratner, recordó que durante el gobierno de Jorge Obeid —y mencionó a su ministro de Economía, Walter Agosto— "no hubo paritarias" y exigió el mantenimiento de la cláusula gatillo. De ahora en más, cada resfrío de la economía nacional generará estornudos en la provincia.

La agenda santafesina

Por lo pronto, al margen de la coyuntura caliente, urgente e imprescindible vuelve a posarse sobre la realidad de los políticos el insufrible tema de la reforma constitucional, algo con lo que batió el parche el socialismo durante años, y que ahora le vendría muy bien al peronismo. Una reforma constitucional, con reelección, le solucionaría a los peronistas la sucesión, si es que Perotti hace un buen gobierno.

Cuando le preguntaron a un dirigente justicialista la semana pasada si el peronismo le obligaría a Perotti a abstenerse de un futuro mandato para impulsar la reforma, contestó con otro interrogante: "¿Vos conocés a algún peronista que haya renunciado a seguir ejerciendo el poder cuando tiene chances de seguir?". Por lo pronto, Perotti sigue en España y no habla de estas cosas.

Esa meneada cuestión de la reforma constitucional aflorará de nuevo cuando pase el temblor de la economía y haya un país más o menos normal. Sin embargo, que nadie se haga los rulos. Los pésimos índices dejarán sus efectos sobre la arena y, para los ciudadanos, no habrá otro tema que el de la urgencia económica.

Los efectos de los latigazos devaluadores, el aumento de los precios y toda la secuela negativa seguirán posándose mucho más allá del fin del gobierno macrista.

Y esa mala noticia obligará a todos a extremar las acciones y la prudencia.

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