Opinión

Esperando algún cisne negro

Claves. El escenario político santafesino no genera sorpresas ni revuelos. La interna del macrismo es la excepción a la regla. La economía sigue mal, pero, hasta aquí, el gobierno logró paz social en diciembre.

Domingo 23 de Diciembre de 2018

Salvo algún cisne negro que rompa el status quo, la política nacional y santafesina no tendrá novedades de fuste hasta 2019. Y habrá que ver si, en ese estadío, se produce algún episodio inesperado que trastoque la abulia.

En la provincia, casi todo está definido: un escenario de paridad entre los tercios que vienen repitiendo liderazgos electorales (Frente Progresista, PJ y Cambiemos). En el macrismo se viven momentos de interna plena, que son diferentes a los episodios que ocurren en el resto de los partidos o frentes políticos.

Las diferencias en Cambiemos Santa Fe no son por cuestiones políticas o ideológicas, responden a otro tipo de posicionamientos. José Corral jamás pensó que a esta altura del partido debería estar dirimiendo su candidatura a gobernador en el filtro de una interna.

Caídas las chances de Luciano Laspina y de Mario Barletta, el intendente santafesino parecía tener el camino liberado para convertirse en el único postulante. Pero apareció Federico Angelini, desde el PRO, que lo desafía minuto a minuto, foto a foto.

Cada instantánea de uno u otro es replicada por Whatsapp. Si a un acto de Angelini no concurre Roy López Molina, desde el otro sector se encargan de resaltar la ausencia. Lo propio sucedió el viernes desde el sector de Angelini, cuando resaltaban la ausencia del candidato a intendente en el acto de Corral. A esta altura, López Molina aparece tironeado por los dos sectores en pugna. ¿Podrá seguir sin tomar una definición? "Es que esto se arregla en unos días más. No habrá interna", dice un legislador amarillo.

Calma, macristas

La publicación en esta columna de la posición neutral del gobierno nacional en la pelea Corral-Angelini cayó como una bomba adentro de Cambiemos. Nadie sabe si por abajo, alguna referencia de la rosca macrista juega a favor de uno o de otro, pero a la LaCapital una fuente calificadísima del oficialismo le dijo que "no" había candidatos naturales y que esperaban poder cerrar una lista común. Y que, de lo contrario, está la posibilidad de competir en las Paso. Pronto se sabrá.

En el socialismo, todo se resolvió de la manera más previsible. Antonio Bonfatti es el candidato a gobernador (el "amigo" Bonfatti, dijo Miguel Lifschitz), el actual mandatario será candidato a diputado provincial y, si el Frente Progresista gana las elecciones, tendrá el espacio alguna porción interesante en un escenario nacional que, hoy, no aparece claro.

Eso sí, ¿quién hubiera pensado hace unos años que Lifschitz auparía las chances de Roberto Lavagna como candidato de síntesis para salir de la grieta? Lavagna, un hombre de 77 años y con un extensísimo recorrido, en un país normal estaría cuidando de sus nietos. Aquí es requerido como una especie de cardenal Samoré para zafar de la polarización entre Mauricio Macri y Cristina Kirchner, los dos únicos dirigentes que tienen votos propios.

Esas reuniones entre los gobernadores peronistas, Sergio Massa y Miguel Pichetto son sólo un álbum de fotos. La verdad sea dicha: no generan ningún tipo de incentivo o interés en la sociedad. Pero también debe decirse que la sociedad, al menos hoy, ni siquiera tiene entre las prioridades a la cuestión electoral.

El peor diciembre en ventas que se recuerde, con caída libre en los supermercados, hasta logró aguar las expectativas por las Fiestas de Fin de Año. Salvo el micromundo de la política, todos están pensando en cómo pagar las cuentas. Y el 2019 no asoma mejor, con anuncios de incrementos tarifarios aquí, allá y en todas partes.

Pero hay que volver a la política santafesina, porque de eso se trata esta columna. El mito del eterno retorno sigue a pleno, y no es otro que el derrotero de María Bielsa. Aislada de los periodistas, la ex vicegobernadora dice que aún no tiene nada que comunicar. Como si se tratara de una nueva edición de los pronósticos del Pulpo Paul, los peronistas juegan a acertar si se presentará o no como candidata. Sólo lo sabe ella.

Omar Perotti cerró su acuerdo interno con Alejandra Rodenas, pero habrá que ver si esa es la fórmula final. De concretarse, sería previsible hacia adentro del PJ, pero no estaría dando señales hacia afuera, si es que el peronismo local encara una política frentista. O si Perotti intenta seducir a votantes que, en 2017, fueron a Cambiemos. Tanto se dijo que el rafaelino era "el preferido de Macri", que Perotti se peronizó al máximo.

Hay un espacio posible en la política santafesina para Bielsa. De hecho, en el recorrido por el espinel de los precandidatos no asoma ninguna novedad. La oposición al Frente Progresista atacará con el tema seguridad, y el oficialismo hará hincapié en la economía nacional y el pasado de Perotti durante los gobiernos pejotistas.

Lo peor para el gobierno nacional es la caída de las expectativas. Salvo Poliarquía, el resto de los estudios y sondeos indica que la mayoría de la sociedad sostiene que en el futuro inmediato estará "igual o peor" que ahora. Y ahora está muy mal.

Para compensar ese plano inclinado, el gobierno cuenta con la oposición, livianita como una pluma. Y con un dato: Macri logró que los pronósticos de conflictos sociales y de estallidos en diciembre se conviertan en papel mojado.

La ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, llenó de respuestas a las organizaciones sociales. "Le voy a decir la verdad: ni con el kirchnerismo hubo tanto aumento de aportes en dinero constante y sonante", dijo a este diario el referente de una organización política y social no macrista, ni mucho menos.

Argentina vive un momento extrañísimo: un gobierno que ató su suerte al FMI, tiene porcentaje récord de riesgo país. Y, a la vez, tiene cada vez más reservas en el Banco Central. Un mosaico de sensaciones encontradas. Eso es la Argentina.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});