Opinión

Espejos donde reflejarse

Herramientas. Alberto Fernández y su modelo secreto, Raúl Alfonsín. Los roces con el kirchnerismo duro. La encrucijada de Perotti en la provincia y las negociaciones con el radicalismo, que busca recuperar el protagonismo perdido.

Domingo 09 de Febrero de 2020

En la UCR cuentan que Balbín decía que si un correligionario venía a consultar era porque ya tenía la decisión tomada. Para el caudillo radical una consulta en política era, a la vez, un modo de buscar una convalidación a lo que ya de antemano tuviera resuelto pero también, y por eso mismo, una suerte de autoincriminación. Un memorioso trajo a colación la cita a propósito de que Ricardo Alfonsín para convertirse en embajador en España dijo haber consultado con muchos de sus correligionarios. Buscó así acallar el fuego amigo sobreactuado porque aceptó el cargo en un gobierno peronista.

Nada irrita más al kirchnerismo que el barniz alfonsinista con que se lustra el presidente. Él sabe del valor de esta herramienta para el equilibrio en altura que hace hacia adentro de la propia alianza que lo llevó al poder.

El éxito de la gira presidencial incluyó gestualidad hacia y desde Israel, EEUU y el FMI; gestión vaticana por la renegociación de la deuda externa y besamanos con lo más estelar del Viejo Continente. El kirchnerismo contraatacó con uñas y dientes buscando ponerlo en aprietos con temas sensibles: presos políticos y aborto,

En ese marco, tal vez, Alberto Fernández haya optado por el heredero del padre de la democracia. No sin saber, seguramente, que su designación como embajador tendría la eficacia de un bisturí en las heridas que sangran entre los socios de la hoy incómoda coalición con el macrismo.

Los radicales hicieron cuentas. Inventariando los diputados y senadores que tienen en el Congreso, los cargos que ocupan y el territorio que siguen cubriendo, llegaron a un balance que no alcanza para mitigar la derrota, pero insufla autoestima de cara a las legislativas del año que viene. Pero, sobre todo, coraje para sacarse de encima un liderazgo ajeno. Ahora se le animan a Macri como no lo hicieron mientras era presidente. No lo quieren de vuelta y no se arredran al decirlo.

Sorprende que esta situación nacional se refleja de modo casi idéntico en la política santafesina. Como si de un borgeano juego de espejos se tratase.

Al gobernador Omar Perotti nada lo desvela más que la falta de señales de que la paz y el orden que prometiera siga sin vislumbrarse. Un jefe policial que maneja miles de efectivos gana mucho menos de 100 mil pesos y sin recursos para aumentar son presas fáciles de ofertas tentadoras de cualquier lado. ¿Acaso algún otro tema lo hizo perder públicamente la compostura y romper su voto de silencio? "Quiero resultados", bramó.

Por la acumulación de triunfos electorales, habilidad demostrada de negociador y porque ciudades de su bastión como Ceres tienen problemas, Felipe Michlig pasó de ser pilar de la alianza de los radicales con el socialismo en la provincia a cimiento de una unidad interna que en la UCR parecía impensada. El senador se convirtió en uno de los insoslayables armadores que hoy tiene la oposición y el empuje clave para la nueva etapa en la que el radicalismo busca, también en la provincia, hacer borrón y cuenta nueva.

Al fin y al cabo a Perotti le resultó más eficaz enfocar este rol de Michlig como líder de la poderosa bancada radical en el Senado que embarcarse en una interna con los peronistas díscolos que lidera Armando Traferri y a éstos para darse cuenta de que tal vez se les fuera un poco la mano. Con los peronistas que tienen mayoría, pero divididos; la bancada radical que conduce Michlig vale tanto como el fiel de una balanza de precisión. Además, aunque el radical Maximiliano Pullaro preside el bloque en Diputados, cuatro de sus miembros responden a sus senadores, otros juegan por la libre. Esos diputados, al igual que los senadores, se hicieron eco de los reclamos de "herramientas" (medios para obtener recursos) de intendentes y presidentes comunales de todos los partidos con el radical (ex CC-ARI) Pablo Javkin y el santafesino Emilio Jatón a la cabeza.

El inventario en la provincia a los radicales también les da más de una veintena de intendentes y más de 140 presidentes comunales, y que tienen un numero trascendente de legisladores que puso en aprietos al socialismo y lo obligó a ceder. Esto es, aceptar tratar la emergencia y evitar que se rompa el interbloque del Frente Progresista. He aquí una de las razones por las cuales la ley de necesidad pública entró este viernes por el Senado. Es una réplica de la que también el gobierno nacional impulsó como estrategia legislativa en el Congreso y ya consiguió.

Las leyes pueden entrar por cualquiera de las dos Cámaras. La única excepción a esto es la ley de presupuesto, para la que la Constitución impone que sea el Senado. En leyes controversiales que se presumen serán sometidas a modificaciones por los legisladores, la Cámara de origen (es decir aquella por la que entre el proyecto, en este caso el Senado) adquiere una importancia crítica porque si la otra Cámara introduce modificaciones a lo que ésta hubiere resuelto, el proyecto le es regresado en revisión. Esto pasa dos veces y si no hay de acuerdo, entonces la Cámara de origen impone la decisión inapelable. Lo que apruebe será ley.

Fue en esta Cámara donde el 30 de diciembre, con las modificaciones que negociaron los radicales, se aprobó la emergencia que luego Diputados rechazo in límine. Si la hubieran mandado a comisión habrían introducido ahí las modificaciones y el proyecto hubiera vuelto al Senado y de ahí el recorrido descripto en el párrafo anterior. Es decir el Senado hubiera tenido la última palabra y Perotti habría tenido declarada emergencia en más de media docena de áreas.

Su antecesor y hoy presidente de Diputados, Miguel Lifschitz, demostró que no es un hueso blando. No sólo le había metido la cuña de la interna con la aprobación del presupuesto 2020 entre los senadores peronistas sino que, con el rechazo a la declaración de emergencia, le infligió una derrota.

De ser veraces las maledicencias que insinúan que los términos de la relación entre Lifschitz y su ex vice Carlos Fascendini no serían todo lo fraternales que se supone, ello tornaría verosímil el horizonte de este último: puso proa a la UCR santafesina. Fascendini juega liberado; no sólo asumió la titularidad del comité provincial sino que se embanderó en lograr una unidad que cimiente una nueva alianza para los comicios del año que viene. Y se convirtió en el interlocutor del principal partido de oposición con el gobernador.

Fue precisamente el llamado de Perotti a Fascendini el que permitió que se comience a salir de la confrontación en la que estaban empantanados. El esperancino le reprochó al rafaelino las recurrentes declaraciones de su ministro de Seguridad. Marcelo Saín, quien venía dinamitando todo su paso. Quizás no sin razón en mucho de lo que dijo, pero sí con un dudoso sentido de la oportunidad.

El socialismo sigue afirmando que Perotti sobreactúa la crisis y quiere mayor discrecionalidad. Si tienen o no razón no les alcanzó para evitar que empresarios, industriales, comerciantes, gremialistas y dirigentes sociales le creyeran los números rojos de las cuentas públicas que se les mostró en la Casa Gris y sumaran sus voces a intendentes y presidentes comunales pidiendo la ley de necesidad pública. El tanto que Lifschitz se había anotado en diciembre se lo empardó Perotti en ese acto.

Pero la conversación del radical y el peronista generó los dos datos más significativos de la semana.

La convocatoria a la Casa Gris para discutir la ley en cuestión fue por separado. Un día los radicales. Otro, los socialistas, y Lifschitz no fue. La Casa Gris no dio identidad en ese diálogo a la coalición del Frente Progresista convocando a sus socios al unísono como querían los socialistas, que pusieron en la cancha nuevos jugadores encabezados por su titular, Enrique Estévez.

La ley que la Casa Gris envió al Senado este viernes no dividió las emergencias en proyectos distintos como habían pedido los diputados. Fueron todas en una sola iniciativa. Como en diciembre pasado. Perotti temió que si enviaba varios proyectos buscaran contentarlo aprobándole unos y rechazándole otros.

Aun así los legisladores en las comisiones podrían optar por desguazar la iniciativa en varias leyes. Pero eso demandaría mucho más tiempo de discusiones. Michlig ya anunció que la semana que hoy se inicia la ley de necesidad pública comenzará a ser tratada en comisiones. Con viento a favor, el Senado la estaría tratando en plenario hacia fin de febrero. Así las cosas la ley pasaría a Diputados entre los últimos días del mes y los primeros de marzo y allí se derivaría a las varias comisiones que se pondrán a estudiarlo.

He aquí el otro dato que no puede haber escapado a la atención de todos los actores: para mediados o fines de marzo ya habrán pasado por imperio de los plazos las paritarias docentes y de empleados públicos de 2020 y el gobierno no contará con las herramientas que dice indispensables para enfrentar la crisis. Ya se sabe que no podrá sostener la cláusula gatillo, lo anunció formalmente, y la suma fija que ofrezca estará signada por ese contexto de crisis que parece difícil esté entonces del todo destrabado.

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