Opinión

Es lo que no hay

No sabe si está despierto o dormido. Se niega a cerrar los ojos del todo por lo que pudiera pasar.

Domingo 25 de Noviembre de 2018

No sabe si está despierto o dormido. Se niega a cerrar los ojos del todo por lo que pudiera pasar. Nunca se sabe. Igual que en el realismo mágico, donde los sueños se mezclan con lo existente. Como en los baños de la Casa Rosada. Un coro gritó al unísono "falta papel higiénico". La provisión estuvo ausente estos días. También el jabón líquido. Los empleados rezaban para que no cortaran el agua porque una mente brillante obedecía al pie de la letra la orden de ajustar gastos. No faltaron los que por un instante de infidelidad política admitieron en secreto que una nueva alternativa podría ser la salvadora. Un amargo, aunque no haya nada, concluyó: es lo que hay. Las enciclopedias explican que la expresión tan usada denota, por un lado, un conformismo casi extremo y que, por otra parte, sirve como advertencia para señalar que no debe esperarse mucho más frente a nuevas situaciones. Por ejemplo, al referirse a las fotocopias de los mentados cuadernos plagados de nombres que inmediatamente pasan de ser sospechosos a culpables sin condena, un ministro se sinceró y dijo que si no hay pan por lo menos que haya circo. Olvidó que el hombre es hombre por lo que piensa y lucha, no por lo que dice. La gente está hoy más que nunca desesperada por justicia verdadera. Y acaso por eso muchos sienten que las taras del mundo los agobian y que por cómodo egoísmo no están seguros del aporte que pueden hacer ante la compleja trama que se tapa con mentiras. Hasta ahora el mejor logro de la coalición gobernante ha sido la prueba de amor a Christine Lagarde, la señora del Fondo que teme haber cometido una imprudencia al abrir la billetera. Por ella los muchachos lo han hecho todo y la falta de límites se convirtió en su mayor atributo. Algunos aplauden entusiastas y calculan el costo- beneficio. Pero la relación entre poder económico y práctica política partidaria siempre será compleja. Tanto como la presencia del G20 en este paraíso terrenal que en parte les pertenece para analizar el trabajo en el futuro, la conectividad global y la seguridad alimentaria. Los detractores creen que si no fuera por la profunda crisis que padece la Argentina y el papel dudoso que vislumbran por parte del presidente, el país podría haber aprovechado mejor ser el organizador de la cumbre. Igual, no faltan los agoreros para quienes las resoluciones de las naciones más desarrolladas del mundo no se han traducido siempre en beneficios para los pueblos pues no aportaron soluciones a los graves problemas que enfrenta el planeta. Verdad, mentira, silencios, relativismo, lo mejor será estar informado para elaborar una idea o interpretación cercana al acontecer real. No imposible pero difícil. "El mundo es un lugar muy grande", dice uno de los protagonistas de "Gilda" (King Vidor, 1946), película que, por esas cosas, transcurre en Buenos Aires .Y su interlocutor le responde: "Sí, pero hecho por hombrecitos estúpidos."

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