Opinión

Encuestas, caída y oposición

Claves. El gobierno cae en los sondeos pero nadie aprovecha la situación. El desbalanceado escenario político se nota en los escándalos que, sin embargo, no logran eyectar a los protagonistas de sus cargos.

Jueves 18 de Enero de 2018

Cumplidos dos años de mandato, la gestión de Mauricio Macri empezó a perder imagen positiva. Casi todos pronosticaban que iba a suceder antes. No sólo no sucedió antes, sino que Cambiemos ganó las elecciones legislativas.

La mejor noticia para el gobierno —casi la única positiva por estas horas— es el desmembramiento de la oposición, que lejos está de ofrecer un menú alternativo en términos de poder. Alguien dirá que falta bastante para las elecciones, pero la ausencia de liderazgo y vocación colectiva no se compra en el mercado. Ni en un año del calendario.

La Casa Rosada debe agradecerle al peronismo esta situación de nadería opositora. Con una oposición fuerte, competitiva, que tenga un líder medianamente instalado, el ministro de Economía, no podría tener el 80 por ciento de su patrimonio en el exterior y seguir siendo ministro. Lo propio sucede y sucedería con el ministro, Jorge Triaca, envuelto en un escandalete con una mucama a la que tuvo varios años trabajando en negro. La argentinidad al palo.

Es curiosa la ausencia de vigor opositor, porque los dos únicos episodios que le hicieron morder el polvo a Cambiemos se dieron cuando el peronismo se mostró unido. Así pasó en el 2016 cuando se frustró el proyecto oficial sobre Ganancias y así ocurrió ahora, con el Ejecutivo suspendiendo el llamado a sesiones extraordinarias, que no es otra cosa que la admisión de no poder convertir en ley el proyecto sobre reforma laboral.

"Sólo un milagro hubiera logrado mantener los números de las encuestas anteriores: el gobierno se enredó con leyes y medidas impopulares"

Macri se ha caído en las encuestas, y esto no es un subjetivismo producto de un par de mediciones a las que accedió este diario. El propio jefe de Gabinete, Marcos Peña, admitió la caída en una reunió de gabinete. Un enviado del gobierno nacional a Rosario, para dialogar con dirigentes del PRO, les anticipó que se venían meses de malas noticias, hasta que, a mitad de año se inicie la campaña para la reelección de Mauricio Macri.

Según la consultora Synopsis, una de las que acertó con los resultados de octubre de 2017, la caída de la imagen positiva es de 13,6 puntos cuando se consulta por "el gobierno de Macri" . Pero hay un dato que es más complejo: el 42,6 por ciento de los consultados en todo el país cree que la situación económica será peor en 2019. Sólo el 29,5 por ciento cree que estará mejor.

Este clima de mala onda ante el futuro es una bisagra respecto del pasado inmediato. El gobierno siempre gozó de un clima de expectativa positiva frente al futuro.

Debe decirse: con las medidas que implementó el Ejecutivo (casi ninguna con impacto positivo para la clase media), sólo un milagro hubiese mantenido los números cómo estaban. A la repercusión negativa en extremo que tuvo la reforma previsional, deben agregarse los aumentos en los servicios públicos, los combustibles y el precio de las cosas.

Tampoco esto se trata de una interpretación teórica: el gobierno debió admitir el incumplimiento de las metas inflacionarias y la puesta en valor de un nuevo porcentaje (15 por ciento). Nadie puede asegurar que se cumplirá.

Aún así, con esa grisura económica, no hay en el escenario político absolutamente nadie que le haga cosquillas a la pretensión de continuidad de Cambiemos. Los diferentes referentes del PJ cada vez se referencian en menos gente. Un día aparece en las noticias que Sergio Massa mantendría un encuentro con Cristina y, a las pocas horas, se desmiente. Lo propio con los gobernadores y con algunos caudillos venidos a menos.

Para sufrimiento del peronismo, cada veinte días aparece en la televisión un sindicalista en situación escandalosa, generalmente contando plata, que manda al último lugar de la fila las pretensiones peronistas de volver al poder en lo inmediato.

"El gobierno tiene perfectamente medido que sindicalistas, sindicatos y CGT son los que peor imagen positiva tiene en la sociedad"

Hasta tal punto llega la desconfianza entre los compañeros que los senadores les dijeron a los triunviros de la CGT: "Si ustedes están a favor de la reforma laboral, vengan al Senado y díganlo. Si ustedes nos piden que la votemos, nosotros la votamos". El que volvió a encender las alarmas fue Pablo Moyano, el hijo más díscolo de Hugo, quien empezó a comentar que había "una Banelco dando vuelta para los senadores".

Ante esto, los legisladores prefirieron no repetir la conducta que tuvieron ante la reforma previsional. Claramente, el horno no está para bollos. Sin embargo, nada está dicho respecto al final de la película. Los pantagruélicos episodios de corrupción que involucran a Marcelo Balcedo llenan de temor a los caciques sindicales, al punto de que se salió del corralito macrista el inefable Luis Barrionuevo, quien pareció amenazar a Macri con no terminar su mandato.

El gobierno tiene perfectamente medido que los sindicalistas, los sindicatos y la CGT tienen las peores imágenes públicas. Ponerlos contra la pared siempre resultará ganancioso para el gobierno, aunque a la tarea la lleve adelante la Justicia.

Lo concreto es que luego de dos años de gobierno macrista, hoy es por primera vez la economía la que parece empezar a marcar los pasos. El 63,4 por ciento de los consultados en la encuesta de Synopsis cree que el gobierno "está afectando en mayor medida a los que menos tienen con las políticas para reducir el gasto público". Es esa creencia de buena parte de la sociedad, respecto de que Macri gobierna para los ricos, la que los gestos y, sobre todo, las acciones deben eliminar, si es que el gobierno apunta a tener mayor masa crítica.

Se inicia un año complejo en materia económica, sin elecciones a la vista, pero con un 2018 que funcionará como trampolín para el tremendo año electoral que sobrevendrá en 2019. Para el oficialismo, podría ser el tiempo de las reelecciones. Para la oposición, no se sabe.

Nadie se hace un festín, ni mucho menos, con los desaciertos oficiales. Opositores, se buscan.


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