Opinión

En su cabeza hay un gol

Claves. El fútbol le sirvió a Macri para hacer puente con lo popular y crear vínculos.

Jueves 08 de Noviembre de 2018

El fútbol y Macri siempre fueron de la mano. Es más, el único contacto del hoy presidente de la Nación con los saberes populares hasta que ingresó a la política fue Boca Juniors. No debería sorprender que, ahora, cuando no hay buenas noticias, ni pan para ofrecer, el jefe del Estado recurra al clásico Boca-River. El fútbol es el verdadero circo criollo de la Argentina.


En la cabeza de Macri siempre hay un gol. Su vínculo primario con los periodistas, por ejemplo, pasa por los colores de las camisetas. Le gusta hablar de fútbol, mucho más que de política. Hay anécdotas (las que pasan el filtro del off the record y de la prudencia) para contar.

Antes de las elecciones de 2015 que lo consagraron presidente, Macri mantuvo una larga charla previa sin grabadores con este periodista, hablando íntegramente de fútbol, pese a que venía de un reportaje previo con Sergio Faletto, de Ovación. Se le dijo: "Vamos a hacer la entrevista, es hora de hablar de política". Ahí el entonces jefe de Gobierno, no pudo evitar el poco placer que le generaba. "Uff, la política". De esas anécdotas, hay miles.

La pelota y la política

Macri no usó Boca Juniors solamente para construir vínculos populares. Su vocero, Iván Pavlovsky, fue su jefe de prensa en la institución. El actual vicejefe de Gabinete, Andrés Ibarra, ocupó el cargo de gerente general y luego se desempeñó como gerente de marketing. En una entrevista con LaCapital, el domingo pasado, Ibarra habló sobre el pedido de Macri para que suceda al cuestionadísimo Daniel Angelici al frente del club.

Atento a todo este contexto, a estas historias mínimas, es posible que el lector interprete las recientes boutades presidenciales con el fútbol, como por ejemplo llamar "culón" al entrenador de River, Marcelo Gallardo. En la intimidad, el presidente es así.

Cuando en una de las últimas entrevistas con los diarios del interior en la Quinta de Olivos, este periodista de LaCapital tomó el micrófono para hacer una pregunta, Macri, sabedor de la pasión futbolera del interlocutor tuvo tiempo para una chicana, al tanto también del mal momento de Newell's Old Boys: "¿Me vas a pedir un decreto para que salve a Newell's del descenso?". Y largó la carcajada, como un chico.

Cada periodista que lo haya entrevistado tiene historias para contar al respecto. Siempre Boca Juniors es motivo de paralelismo con la tarea de gobernar, ya no a la entidad de la Ribera, sino al país. "¿Sabés cuándo me fue mejor en Boca? Cuando dejé de gobernar por las encuestas de los hinchas", dijo alguna vez a este diario.

En momentos como este, cuando todos los índices económicos están en rojo, al punto que según algunos estudios privados ha caído el poder adquisitivo de los salarios casi en un 20 por ciento desde que asumió Macri, el presidente no se va a privar de hablar de Boca en la previa de semejante partido con River.

"La promesa del gobierno era menos cadenas nacionales, más novelas, más fútbol. El fútbol es el registro de Macri. El único puente con la sociedad es ese, y hacer chistes sobre fútbol", razonó el politólogo de Flacso Ignacio Ramírez.

A diferencia de sus antecesores, Macri llega a la política —y a la Presidencia— desde el fútbol, desde el ámbito privado. No conoce la unidad básica, como los peronistas, ni el comité, como los radicales. Para él, participar en la vida pública es ganar. Y no le va mal: salvo el ballottage con Aníbal Ibarra, en 2006, está invicto. Por algo, en el centro del despacho presidencial, están las réplicas de la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental.

Para recuperar el vínculo perdido con buen sector de la sociedad, al menos con los que son hinchas de Boca, Macri dejó que se asomara el rumor sobre un eventual regreso a la conducción del club, si no iba por la reelección en 2019. Parece más una de las típicas operaciones de Jaime Durán Barba que una noticia hecha y derecha.

Hay decenas de anécdotas más sobre Macri y el fútbol rosarinos. El presidente ha contado, incluso, micro historias de diez minutos sobre ex presidentes de Newell's, el Kily González, Carlos Bianchi y otros. Nada lo privará de seguir haciendo política con el fútbol.

Su paso de doce años por el club, y de ocho por la Jefatura de Gobierno porteña, comenzaron mal y terminaron muy bien. En su entorno, citaban siempre esos antecedentes para esperanzarse respecto de la performance al frente de la gestión del país.

No es lo mismo, diría Alejandro Sanz.


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