Opinión

En política no hay muertos, sólo desmayados

Claves. Fernández y CFK apuestan a un gabinete con "los tuyos, los míos y los nuestros". Perotti busca experiencia de gestión. Javkin, disruptivo, conformó un mix.

Jueves 28 de Noviembre de 2019

Nadie en su sano juicio político hubiera pensado en diciembre de 2015 que, cuatro años después, Cristina Kirchner estaría a cargo de la Asamblea Legislativa, en la que jurará el nuevo presidente. Una ratificación más del mal gobierno de Mauricio Macri y de la cita que indica que en política no hay muertos, sólo desmayados.

Una lectura atenta de los últimos movimientos en el futuro oficialismo sigue mostrando a la ex presidente al frente del tablero de ajedrez. Al gambito ya celebérrimo de "Alberto Fernández presidente" le siguió la doble jugada en Diputados y Senadores.

Para instalar a su hijo Máximo como presidente del bloque peronista, pidió que Agustín Rossi deje su histórico lugar para volver al Ministerio de Defensa. Rossi es un soldado que en nombre del colectivo se adapta a las circunstancias.

El segundo gambito de Cristina tiene dos explicaciones: la desconfianza con Sergio Massa y la decisión de Máximo de adquirir visibilidad hacia un futuro electoral que lo contemple en como candidato presidencial o postulante a la Gobernación bonaerense.

En nombre del hijo

La nueva fase del kirchnerismo más rancio lleva el sello del pragmatismo. El hijo de Cristina y varios de sus pupilos hablaron con los gobernadores más caudillescos para establecer una alianza que, al igual que en Diputados, logre el control del apellido Kirchner.

En la Cámara alta, Cristina atrajo al cordobés Carlos Caserio, quien iba a ser el presidente del bloque peronista (sucesor de Miguel Pichetto), sin posibilidad de unificación con el kirchnerismo. Cristina habló al oído de Alberto Fernández y el presidente electo le ofreció a Caserio el Ministerio de Transporte. Ahora, será el formoseño José Mayans el que presida el bloque, un representante de la política dudosa, un senador antiderechos. Fernández-Cristina-Gildo Insfrán. La tríada de la rosca.

La sociedad asiste al regreso de los kirchneristas de dos maneras. Quienes simpatizan con los doce años de gobierno K toman estas vueltas a los primeros planos de personajes que han pasado por la cárcel (tal el caso, parece ser, de Carlos Zannini) como una reivindicación. Para quienes pensaban que con Cambiemos se iniciaba una etapa restauradora para bien, todo se parece a una pesadilla.

Fernandismo a construir

Fernández no tiene aún fernandismo como para llenar las casillas del gabinete y debe apostar a Cristina y a los gobernadores. Deberá ir construyendo el fernandismo. Pero ha dado señales que preocupan a algunos, como ir al pie a la casa de la ex presidenta para puntear la lista de ministros.

Dicen lo que saben que hubo idas y vueltas, que Cristina vetó nombres y que Fernández tuvo que bajar algunos potenciales funcionarios. La fuente consultada por LaCapital rechazó que una de las objeciones de Cristina haya sido la de incorporar a María Eugenia Bielsa como ministra de Infraestructura, como publicaron varios medios nacionales.

"En esta instancia Alberto hace lo que puede, no lo que enteramente quiere", sintetizó de manera muy ajustada el informante que, sin embargo, no encuentra explicación a algunas salidas mediáticas del futuro presidente. "Yo le diría que hable menos, que por momentos tome el camino de (Omar) Perotti, quien no habla con ningún periodista en público desde que ganó las elecciones. Que ue se cuide un poco más con los micrófonos", agregó.

La confección de los gabinetes habla de los jefes más que de los futuros ministros. Fernández va camino a tener un gabinete tipo spetto corrido o buffet: en la gran mesa hay de todo.

En el caso de Santa Fe, aunque Perotti no haya blanqueado la conformación del gabinete, trascendieron los nombres por todos lados. La primera conclusión que aparece es que se trata de personas con experiencia en la burocracia estatal, como si el gobernador electo no quisiera dar pasos en falso, al menos en ese sentido.

Muchos chicanean a Perotti diciéndole que parecería "el tercer gabinete de (Jorge) Obeid" por los apellidos, pero lejos está de eso: será el gabinete del rafaelino. Todos se harán perottistas en cinco minutos. Sí es verdad que Walter Agosto, Carlos Parola, Esteban Borgonovo, José Costamagna (y siguen los nombres) han pasado por los gabinetes de Obeid y Carlos Reutemann. Se anunciará luego de que se conozca el staff de Fernández.

Disruptivo es el caso de Pablo Javkin, quien integró su equipo haciendo un mix entre propios, socialistas, peronistas, radicales y algunos que vienen del ámbito privado. Al menos en esto, Javkin y Perotti tuvieron miradas diferentes. De todos modos, lo importante es qué grado de eficiencia tendrá cada uno, al margen de las libretas de los entrenadores.

Los tres protagonistas de la nueva etapa (Fernández, Perotti y Javkin) encontrarán piso embarrado. Nadie tendrá cajas henchidas de dinero y sí estarán plagados de deudas. Los tres se encargaron de vocear sobre los delicados mecanismos que tendrán que desmontar. Esta realidad difícil hará calificar con mejor nota a quienes sepan cómo plantear un horizonte a los ciudadanos.

Esto todavía no empezó.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario