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En busca del tiempo perdido

"Dark", la primera serie alemana de Netflix, narra una historia de terror que se aventura a explorar la idea del tiempo de Albert Einstein. El ambiente sombrío abreva en las fábulas de los hermanos Grimm y las historias de Stephen King.

Miércoles 28 de Febrero de 2018

Que aquí en el sur se sabe poco y nada de la televisión alemana no es novedad. Más allá de "Telemach", el programa de juegos al que los canales de aire le exprimieron hasta la última gota, el desierto. Por eso, cuando Netflix estrenó "Dark" surgió el interrogante: ¿será como "El puente", el thriller danés que reveló que hay vida -y si hay vida hay misterio- en los países nórdicos? Sí, claro, hay vida y también futuro y pasado, mal que les pese.
Porque hay que verla: Porque vuelve sobre uno de los temas clásicos de la ciencia ficción, los viajes en el tiempo, y le hace honor. No solo porque juega con la paradoja que cuestiona el libre albedrío -se pregunta cómo afectaría al futuro si se pudieran cambiar los hechos del pasado- sino porque la experiencia, manufacturada como entretenimiento, se le anima a la filosofía, o mejor, plantea interrogantes que a todas luces no tienen respuesta, pero qué bueno sería que las tuvieran.
Trailer Dark

De qué se trata: Winden, un pequeño pueblo perdido en las montañas, se ve sacudido por la desaparición de un adolescente y después de un chico. Todo indica que, como en "It", detrás de estos hechos hay un asesino serial. Pero la carta que deja un hombre que se suicida sin motivo aparente y que ruega que se abra en una fecha precisa, revela una trama más compleja y oscura. La clave está en una vieja planta nuclear que se levanta más allá del bosque y que oculta un secreto siniestro detrás de sus muros de hormigón armado. No es nada nuevo, es un misterio viejo e insondable.
Lo que importa: La trama, por más novedosa que parezca, es tan vieja como el hombre. Vuelve sobre algunos de los interrogantes que han sido y serán la gasolina que mueve al mundo del pensamiento. En el revés de esa trama, aparece, marcada a fuego, una reflexión del bueno de Isaac Newton que, aunque fue acuñada en el 1600, no ha perdido actualidad: "Lo que sabemos es una gota, lo que no sabemos es un océano". Y esa búsqueda del conocimiento, de la verdad, afianza el relato.
Para que sepas: La historia sigue a Jonas Kahnwald, un adolescente atormentado que quiere saber los motivos que llevaron a su padre a quitarse la vida, y a Ulrich Nielsen, un policía desesperado por encontrar a su hijo que se esfumó, sin dejar rastros, en medio del bosque, un suceso digno de la fábula de "Hansel y Gretel". En sus intentos por llegar a la verdad quedan atrapados en un rompecabezas que, cada vez que se encaja una pieza, resulta más difícil de armar. Acaso porque no se hagan las preguntas correctas. Ya lo desliza el trailer de la serie: "la cuestión no es dónde ni quién ni cómo, la pregunta es cuándo...".
Detrás de cámaras Dark

En el fondo: Se ha insistido en que "Dark" es la versión adulta de "Stranger Things", pero no es así. Es obvio que ambas historias tienen puntos de contacto, porque abrevanen la obra de Stephen King, , como toda la ficción de terror moderna. Sin embargo, mientras los hermanos Duffer la tamizan con guiños a Stephen Spielberg, Barah bo Odar y Janie Friese se dejan llevar por la iconografía onírica de David Lynch. Hay tributos a los unos y a los otros: la campera de lluvia amarilla de Jonas es pura cepa "It", uno de los personajes aparece jugando "Commando" en una Comodore 64 y en flashback de los 80 en un walkman suena "Shout", el clásico de Tears for Fears. Pero son solo algunos toques, sutiles.
Alerta spoilers: "Dark" exige concentración. Los viajes en el tiempo, los personajes, el enigma de los "agujeros de gusano" que conectan al pasado con el presente y el futuro tejen una trama compleja, por momentos inextricable. Por eso, lo mejor, para no perderse nada, es ni siquiera parpaderar. O mejor, si no se quiere quedarse sin entender hasta el más mínimo detalle, lo más recomendable es ponerse cómodo, prepararse un refrigerio y ver los diez capítulos de un tirón. Uno detrás del otro, sin prisa pero sin pausa. Así, quizás, se entiende cómo están enlazadas las vidas de las cuatro familias que sigue la historia ayer, hoy y siempre, porque, como bien apuntó Albert Einstein, "la distinción entre pasado, presente y futuro es solo una terca y persistente ilusión".

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