Opinión

Empieza un nuevo partido en Santa Fe

Empieza otro partido en la provincia de Santa Fe.

Jueves 02 de Mayo de 2019

Empieza otro partido en la provincia de Santa Fe.

Como la ola final que deja sobre la playa elementos para analizar, las elecciones del domingo pasado establecieron para el análisis político muchos ingredientes que resultan clave para reanudar el proceso preelectoral que terminará el 16 de junio.

El peronismo quedó a las puertas del cielo santafesino para volver al poder, después de 12 años de hegemonía socialista. El Frente Progresista deberá abrirse ahora más que una flor en primavera para revertir los casi 200 mil votos de diferencia que la escudería PJ le sacó a Antonio Bonfatti.

El socialismo perdió en la primaria lo que más importaba. La casa central, el bastión: Rosario. Cuando pase el temblor deberán sentarse y escucharse y escuchar. Se escribió en esta columna hace más de un año, y se repitió varias veces, que si Miguel Lifschitz no era candidato a intendente, el socialismo corría grandes riesgos de perder Rosario. Y lo perdió.

Ahora, lo que necesita Bonfatti es que todo el Frente Progresista se ponga a trabajar para su candidatura. En toda la bota, pero principalmente en Rosario, donde el ex mandatario tiene mucho para mejorar. Y necesitará también de Pablo Javkin, el gran ganador de la primaria progresista, quien supo ser el canalizador de las nuevas demandas, fundamentalmente de los rosarinos que viven en el centro de la ciudad, y que no encontraron eco a las demandas con la actual administración. El valor de los detalles en política es tan importante como en el fútbol.

Siguiendo con la lógica futbolera, Bonfatti, para poder dar vuelta este resultado, necesita una epopeya, pero también aprender a pegarle con las dos piernas. Deberá ir en busca de los votos que fueron a María Eugenia Bielsa, pero también a los que optaron por Cambiemos y no quieren saber nada con un triunfo peronista.

La interna peronista fue un acierto mayúsculo para potenciar a frente Juntos y sumar más votos que el resto. La performance de Bielsa fue mala, pero sus 230 mil votos subieron el porcentaje final de la escuadra. Ahora, el desafío de Omar Perotti es retener lo máximo que pueda. Sabe que desde el progresismo lo van a atacar por izquierda (por la privatización del Banco de Santa Fe) y por derecha (por su alianza con el kirchnerismo).

Bonfatti debe convertirse en un fighter. Un peleador nato que no debe esperar ni un minuto para reanudar la campaña. La reconversión del resultado es dificilísimo, pero no imposible.

El historial santafesino

Y si no que lo diga el propio Perotti, quien en 2015 sumó casi doscientos mil votos desde la primaria a la general. O que lo exprese Miguel Del Sel, quien la tenía ganada, pero Miguel Lifschitz (el más votado en este domingo de primarias) pudo imponerse. Eso sí: Perotti es un muy buen candidato. No es Del Sel.

Para conservar los votos, José Corral deberá aferrarse como un náufrago a un bote en medio de la tormenta. No fue buena la elección del candidato de Cambiemos en el interior de la provincia, donde supuestamente estaría mejor que en Rosario, la gran ciudad. Pero Corral ganó en varios lugares de votación del microcentro (Liceo Avellaneda, Aricana, Facultad de Humanidades), e hizo una muy buena performance en otros.

Bonfatti y Verónica Irizar (de buena elección tras haber arrancado la campaña casi sin conocimiento popular) flaquearon en la zona que más influye a la hora del voto. Ahí, además de Corral, tuvo Javkin una buena performance. Esos son los votos que deberá atraer Bonfatti. Como le pasó a Lifschitz en 2015, el presidente de Diputados deberá ganar votos en su ciudad.

Los resultados se ajustaron a los análisis previos. Casi que no hubo sorpresas. En Rosario, Roberto Sukerman fue el más votado y será, seguramente el rival de Javkin para acceder al palacio de los Leones. Así como Bonfatti deberá absorber el voto de otras fuerzas, el concejal peronista tendrá que atraer para sí votos progres que fueron hacia terceras fuerzas.

Roy López Molina sufrió en carne propia la caída estruendosa del gobierno nacional, que puso a volar al viento aquellos 207 mil votos de 2017. Le alcanzó para ganarle la primaria a Jorge Boasso. El caso de López Molina es paradigmático de la situación política que vive el país. El joven macrista no hizo ningún estropicio en la previa como para justificar semejante pérdida de voluntades, pero la presencia de funcionarios nacionales fueron collares de cemento. Como la economía.

En la primaria del domingo hubo otra buena elección de Ciudad Futura. Esta dispersión ideológica de los rosarinos es un elemento clave para leer la realidad política. En otra oportunidad, sin la presencia en las boletas de Ciudad Futura, esos votos se hubieran repartido entre el Frente Progresista y Sukerman. Y la historia final hubiera sido otra.

Ahora vendrá el tramo de campaña hacia el 16 de junio. Apenas terminado ese proceso, comenzará la tarea proselitista para las primarias nacionales. Y luego la campaña hacia la primera vuelta. Y, al final, el camino hacia al ballottage.

Sepa el lector de La Capital que esto recién empieza.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});