Análisis político

Elecciones para la historia

Claves. Santa Fe tiene hoy comicios de difícil pronóstico. El Frente Progresista o el peronismo conducirán los próximos cuatro años. Escenario similar para Rosario. Terceras fuerzas y voto útil

Domingo 16 de Junio de 2019

Segundos afuera. Es la hora y el día señalados. Hoy se definen los próximos cuatro años en lo más alto del poder provincial y municipal. Hoy se elige al gobernador y al intendente de Rosario, entre otros cargos ejecutivos y legislativos.

En la previa, se trata de las compulsas más peleadas, tensionadas y sin pronóstico firme de los últimos tiempos. Son Antonio Bonfatti u Omar Perotti los que llegan cabeza a cabeza en los sondeos. Será Pablo Javkin o Roberto Sukerman el intendente desde el 11 de diciembre. José Corral no quiere perder el tren y evitar quedar deshilachado por el voto útil. Lo mismo les pasa a Roy López Molina y Juan Monteverde, en Rosario.

Perotti quiere convertirse en el adalid del regreso del peronismo al poder santafesino, ese que gobernó durante 24 años ininterrumpidos la bota. Desde José Vernet y Víctor Reviglio hasta Carlos Reutemann y Jorge Obeid. Hasta que Hermes Binner y el Frente Progresista dijeron basta. El rafaelino, quiere ser ahora el que le diga basta a las sagas electorales de Hermes Binner, el propio Bonfatti y Miguel Lifschitz.

Siempre es hoy

En Rosario, Javkin busca mantener a la ciudad ajena al peronismo. Como lo viene siendo desde 1973. Sukerman pretende encarnar en el ejemplo de la ciudad de Córdoba, que, tras 46 años, tiene ahora un intendente electo peronista. Ahí vienen también cabeza a cabeza en los sondeos. "Rosario no será K ni macrista", dice el concejal del Frente Progresista. "Es tiempo de cambiar de signo político en Rosario", propone el también edil, pero del peronismo.

Hay dos escenarios posibles si se vincula el caso Santa Fe con lo nacional. En todas las provincias donde se hicieron elecciones ganaron los oficialismos. El Frente Progresista es oficialismo. Bonfatti es oficialista. En todas las provincias en que el peronismo fue unido, ganó el peronismo. Juntos es el peronismo. Perotti es peronista. Un espectacular prólogo que agigante las expectativas. Es hoy, es ahora. Es Santa Fe.

Pese a que luego de las elecciones de 2017, parecía que todo el proceso electoral provincial y municipal quedaría bajo el semblante ganador del macrismo, que había triunfado en los comicios a diputado nacional y concejal, una ola de derrotas sepultó a Cambiemos. Cuanto más, podrá salir tercero en la provincia y en Rosario.

Habrá que ver si el voto útil se apodera del 20 por ciento de Corral, en una especie de carancheo a su tajada electoral de primarias, o si el intendente de la ciudad de Santa Fe (a punto de caer a manos del Frente Progresista) logra mantener la nave sobre las aguas.

En Rosario, lo propio sucede con López Molina, quien vio ya desde las primarias cómo había un traslado de votos hacia Javkin, quien derrotó al socialismo después de 30 años de victorias ininterrumpidas bajo las luces de la gran ciudad. La amenaza ahora ya no es interna: el peronismo rosarino ha crecido lo suficiente como para poner en duda lo que antes fueron certezas. Es Sukerman o Javkin. Javkin o Sukerman.

No han sido buenos tiempos para las campañas electorales. El país está bajo una profunda recesión que inhabilita a propios y extraños a recibir oleadas de afecto y entusiasmo. La gente observó, pero participó poco. Su opinión la volcará hoy, de 8 a 18, poniéndole un tilde a los que quiere e ignorando a los que no quiere. Sepa el pueblo votar.

Bonfatti con el racconto puntual de los grandes éxitos del Frente, los acueductos y hospitales por doquier, y el mal recuerdo que él tiene de los 24 años peronistas. Perotti pidiendo "orden y paz" y culpando al oficialismo del aumento de la inseguridad y el narcotráfico. Gane quién gane, Miguel Lifschitz y el gobernador electo deberán convivir seis meses. Uno que se va, otro que viene.

Se sabrá si Lifschitz conducirá la Cámara de Diputados. Para eso tiene que ganar y darle mayoría al Frente. Mónica Fein tiene que defender la hegemonía socialista en Rosario derrotando al periodista Marcelo Lewandowsky —y otros— en la categoría a senador. El Concejo rosarino dependerá de los vaivenes que tenga el voto a intendente.

Pero el gran escenario, la tarima principal tiene tres rostros: Bonfatti, Perotti, Corral. Una boleta única acortada por los resultados de las primarias, por el fin del carnaval de las Paso. Está en juego la Casa Gris. Ni más ni menos.

A diferencia de otros mojones electorales en los que las presunciones difícilmente erraban porque había candidatos imprevisibles, hoy la oferta está compuesta por tres candidatos probos, que han gobernado territorios: el rosarino Bonfatti, el rafaelino Perotti, el santafesino Corral. Los tres han gobernado. Bonfatti, la provincia; Perotti, la municipalidad de Rafaela y Corral la Intendencia de Santa Fe.

Qué curioso: radicales y socialistas pueden perder sus ciudades por haberse escindido entre el Frente Progresista y el macrismo. Rosario ya no podrá ser gobernada por el socialismo (Javkin no pertenece al partido) y la capital provincial está a punto de no poder ser más conducida por la UCR macrista de Corral y el Grupo Universidad. Deberán analizar qué hicieron mal. Cuando pase el temblor.

Sin embargo, los socialistas podrán mantener en pie el bastión rosarino como parte integrante del Frente Progresista si es que Javkin derrota a Sukerman. Y el peronismo habrá tomado la colina (Rosario) si vence al oficialismo.

¿Saben qué? Que ganen los mejores. A la Casa Gris. Al Palacio de los Leones. Mañana, será otro día.

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