Opinión

El "supersábado" santafesino

La primera instantánea del futuro electoral recién podrá contemplarse luego del 5 de febrero, un auténtico supersábado de la política santafesina.

Domingo 23 de Enero de 2011

La primera instantánea del futuro electoral recién podrá contemplarse luego del 5 de febrero, un auténtico supersábado de la política santafesina.
  Ese día el socialismo definirá cómo sigue el aquí y ahora pero, por primera vez desde aquella fragorosa interna en la que fue derrotado Héctor Cavallero aun siendo intendente de Rosario, el partido marcará una zona de clivaje. Salvo, claro, que Rubén Giustiniani decida no dar una pelea que a todas luces asoma como la madre de las batallas.
  El 5 de febrero los socialistas que no abonan al territorio del gobernador Hermes Binner a la hora de promocionar a Antonio Bonfatti como candidato a gobernador tendrán una cita histórica en el Colegio Inmaculada Concepción de la ciudad de Santa Fe. Allí, Rubén Giustiniani tiene pensado anunciar su postulación a la Casa Gris, tras una interminable andanada de de objeciones hacia su figura de parte de Binner.

Tensión socialista. En el campamento giustinianista se viven horas de inocultable tensión, sólo hace falta navegar por los sites de la Juventud Socialista para darse cuenta. Giustiniani y los caciques políticos del sector deberán ponerse al frente de una batalla cuasi épica. Tendrán que luchar en la interna contra la alta imagen positiva de Binner, pero además hacerles frente al peso de los aparatos. Bonfatti tendrá como respaldo extra el peso de la Casa Gris y de la Municipalidad de Rosario. Será para el partido una lucha titánica.
  Binner (como lo hacía en determinados momentos en que el rival a enfrentar era el justicialismo de Carlos Reutemann) dejó de lado su histórico perfil blindado a la hora de las declaraciones públicas desde aquel día de fines de diciembre de 2010 en el que le dijo a La Capital que Giustiniani era un senador testimonial y que la reelección de su proyecto era solamente Bonfatti. Desde aquel mojón hasta hoy el gobernador selló a fuego su interés político de cara a las internas, aunque (este un dato a tener en cuenta) siempre se mostró refractario a la posibilidad de que socialistas y radicales jueguen sus chances en un proceso electoral.
  Giustiniani ha demostrado tener nervios de acero a la hora de evitar contestar los furibundos sablazos de Binner. Se dedicó todo este tiempo a abroquelar a su tropa e intentar acuerdos con sectores extrapartidarios, incluso reuniéndose con el intendente de Santa Fe y precandidato a gobernador de la UCR, Mario Barletta, y con algunas referencias del Partido Justicialista.

Encuestas y tracción. Todas las encuestas a las que tuvo acceso este diario muestran al senador nacional con una ventaja numérica importante respecto a Bonfatti. Sin embargo, esos mismos sondeos cambian cuando se consulta respecto a la intención de voto del “candidato de Binner”. Y esa es la gran incógnita que se columpia en el electrificado campo socialista.
  Los movimientos y las declaraciones de Binner no le dejan margen a Giustiniani que el de jugar a todo o nada. O se levanta como el nuevo líder del PS santafesino o queda acorralado por la sorprendente actitud del gobernador que, como buen jefe, sale a defender con todo su territorio. Si logra Binner convertir a Bonfatti en el gobernador de la provincia, le quedará chico el rol de candidato a vicepresidente de la Nación con el que la UCR nacional lo tienta indisimuladamente.
  Las aguas en el Partido Socialista han quedado tan explícitamente abiertas que no hay demasiado lugar para segundas lecturas: habrá vencedores y derrotados haya o no choque de trenes.

El factor rosarino. En las últimas horas, Miguel Lifschitz demostró que no se rinde en su intento de ser el candidato de síntesis. Una constelación de organizaciones sociales encabezadas por el representante de Luis D’Elía en la provincia, Juan Carlos Rodríguez, voceó la postulación del intendente, hasta hace poco el único candidato natural que tenía el PS por capacidad de gestión en la ciudad más importante de la provincia. La fragorosa interna terminó convirtiendo a Lifschitz en el jamón del sándwich.
  Sin embargo, el titular del Palacio de los Leones sigue siendo por lejos la referencia más importante en el socialismo rosarino. Una interna terminal entre binneristas y giustinianistas convierte a Lifschitz en decisivo para la ciudad de rosario. De allí que aún no pueda descartarse ninguna opción respecto a su futuro político.
  La disputa a todo o nada de socialistas y radicales sigue teniendo su mayor elemento compensador en la diáspora justicialista. Las últimas declaraciones de Rafael Bielsa, Ricardo Spinozzi y Jorge Obeid han revalidado lo que se escribió en esta columna: si Agustín Rossi decide ir por afuera de la estructura del PJ el Frente Progresista podrá cantar victoria antes de tiempo.
  Tal vez Rossi esté haciendo una interesante lectura de los tiempos: la indefinición hace que se mantengan varias candidaturas en el reuteobeidismo y permite que Reutemann siga sin dar una señal. Una decisión a último momento de competir en una gran interna le puede dar la victoria al ultrakirchnerista Rossi, quien hoy suma más individualmente que los candidatos no kirchneristas.

La gran pregunta. Jorge Obeid sólo competirá si no se producen fugas tras el congreso partidario, y si logra que alguno de los candidatos ya instalados reporten a su postulación. Pero, la primera gran definición se producirá esta semana cuando la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, responda a la pregunta que le formulen los operadores políticos del gobierno: “¿Qué hacemos con Santa Fe?”. Ahí comenzarán a dibujarse escenarios que escapen a las lecturas que hoy se hacen desde los sectores interesados.
  Después sí, el supersábado terminará de edificar el castillo de arena que peronistas y socialistas vinieron construyendo durante todo enero. Un gran in crescendo para un desenlace a toda orquesta.

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