Opinión

El solitario

Domingo 07 de Octubre de 2018

Para Gabriela Cerruti, Macri es un personaje "siniestro." La investigadora y diputada por el Frente para la Victoria sostuvo en una entrevista publicada en este diario a propósito de su último libro sobre el mundo de la política que "la meritocracia que plantea el presidente es muy individualista y tiene que ver con la idea que instala El Manantial, de Ayn Rand, uno de los libros favoritos del mandatario. Tanto que le regaló un ejemplar a su esposa y miembros de su gabinete. Rand dice que los verdaderos impulsores de la sociedad son los egoístas, aquellos que por sus propios méritos tratan de llegar a determinados lados. Esta idea se instaló a partir de que lo que te pasa está en el orden natural de las cosas, una complicación que tenés en la vida, y convierte en un desastre natural lo que en verdad es una injusticia, la violación de un derecho". El término meritocracia lo lanzó el sociólogo Michel Young de modo satírico, donde los supuestos iluminados son seleccionados por una elite que desdeña a las clases bajas. Coincide el economista Robert Frank en que la meritocracia es una de las bases de la corrupción ya que minimiza la conciencia de los ricos y los hace creer que sus bienes son producto de su talento, aunque saben que hay mucho de casualidad o mero accidente, como recibirlos de herencia. El libro de Rand, seudónimo de Alisa Zinóvievna Rosenbaum, escritora de origen ruso, salió a la venta en 1943. Seis años después se convertiría en una película protagonizada por Gary Cooper. Ambos, libro y filme, resultaron un éxito, aunque el argumento no dejó de ser controvertido y criticado. La novela, dedicada a una sociedad norteamericana en ebullición, es típicamente liberal y combate el colectivismo en todas sus formas. El personaje es un arquitecto dispuesto a todo en defensa de la libertad individual. Y en su empecinamiento supuestamente heroico la emprende contra toda otra forma de pensar y lo lleva a dividir a la sociedad entre creadores y parásitos. Va más allá al predicar la autora que la hidalguía es apenas un invento para debilitar la fuerza de los buenos, en este caso el "solitario" que hoy sería un superhéroe de Marvel. Para la autora aquello de que nadie se salva solo son palabras vacías. Se puede suponer que lo mismo opinaría de la afirmación del filósofo Remy Kwant de que muerto el individualismo lo humano se hace verdad en la real dimensión social del hombre. Como solía decir un veterano editorialista de La Capital: todo o casi todo es materia opinable. La única preocupación queda pendiente en una pregunta: ¿El conductor del país se sentirá identificado con los creadores e innovadores que luchan contra viento y marea y las demás fuerzas de la naturaleza que se le cruzan a cada mal paso dado? Y si de frases hechas se trata, por las dudas, bien puede reiterarse ésta: "Los perdedores reaccionan ante hechos consumados mientras que los líderes auténticos se anticipan".

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