El plan para forzar la renuncia del Papa Francisco
Vaticano. El ala ultraconservadora de la Iglesia católica impulsa una movida desestabilizadora. El escándalo de los abusos es una bomba sin desactivar.
El ala ultraconservadora del Vaticano intentó sin éxito que Jorge Bergoglio no fuese proclamado Papa en 2013. Ahora mueve los hilos del poder que le queda para precipitar la renuncia de Francisco al pontificado.


No se trata de una sensación, de esas habituales en la Argentina. En los pasillos de la Santa Sede dan por hecho que hay grupos conspirando para que el Papa argentino dé un paso al costado y regrese a la casa sacerdotal del barrio porteño de Flores, adonde pensaba ir antes de su llegada a la Cátedra de Pedro.

"Soplan vientos desestabilizadores. No sé si se puede hablar de complot, pero algunos pretenden que Bergoglio se vaya". Fue la respuesta, ante una consulta de La Capital, de un sacerdote italiano vinculado a los medios y conocedor de las intrigas vaticanas. Otras fuentes coincidieron en asegurar que hay "una campaña organizada por los ultraconservadores para herir de muerte" al Papa.

¿Los motivos de la operación #Bergoglio-out? Muchos y variados, pero con un único denominador: "El Papa molesta".

¿A quiénes? A un sector de la ortodoxia eclesiástica que rechaza su modelo de gestión pastoral, sobre todo su idea de una "Iglesia pobre y para los pobres", su convicción sobre el diálogo ecuménico e interreligioso y su disposición a integrar a la Iglesia a los católicos divorciados en nueva unión.

La campaña de los ultraconservadores se reactivó tras los casos de abusos sexuales perpetrados por clérigos de Estados Unidos y la publicación de una carta de 11 páginas del ex nuncio en ese país, monseñor Carlos María Viganò, en la que acusa a Francisco de encubrir a un cardenal pederasta y exige su renuncia al pontificado. El prelado también advirtió sobre un "lobby gay" en la Curia romana.

El escándalo de los abusos es una bomba de tiempo sin desactivar en la Iglesia. Aunque la mayoría de los casos tienen varias décadas, Francisco debe afrontarlos con "tolerancia cero" y teniendo en cuenta que las víctimas no sólo reclaman la condena y expulsión de los perpetrados, sino también de la jerarquía eclesiástica que encubrió estos delitos aberrantes.

El informe sobre los casos en Pensilvania, Estados Unidos, es lapidario. El FBI constató más un millar de víctimas, en su mayoría niños, y reveló el "manual" que se usaba en forma sistemática en una diócesis para encubrir los casos.

En este sentido, puso en evidencia los siete pasos que instrumentaban para ocultar el delito tras recibir una denuncia. No obstante, la investigación reconoce que, en estos últimos 15 años, la Iglesia ha dado pasos muy eficaces para prevenir los abusos.

Con la difusión del informe, el sector más conservador apuntó a Francisco. Primero fue Viganò, un ex funcionario vaticano apodado "el exterminador de papas", que exigió la renuncia del Pontífice argentino. Luego se sumaron otros obispos estadounidenses que adhirieron al dossier del ex diplomático y pidieron que al menos se investiguen las denuncias del ex nuncio.

Al plan desestabilizador contribuyeron las afirmaciones del fiscal general de Pensilvania, Josh Shapiro, aunque no involucraban directamente a Francisco. "Tenemos evidencia que el Vaticano tenía conocimiento del encubrimiento. No puedo hablar sobre el Papa específicamente", dijo esta semana quien tiene a su cargo la investigación que involucra a más de 300 sacerdotes en abusos, violaciones y otras vejaciones.

Ante la embestida contra Francisco, muchas voces se alzaron en defensa del Papa. La primera reacción fue de obispos y religiosos latinoamericanos, entre ellos varios argentinos, reunidos en Medellín, Colombia. Desde allí, ratificaron su "fidelidad, cercanía y colaboración" a Francisco y reconocieron que su pontificado "está cargado de espinas y sacrificios".

"Santo Padre, no está solo", alentaron obispos españoles, mientras que desde el Episcopado portugués se afirmó que Francisco saldrá "reforzado" de esta crisis. Los prelados peruanos, por su parte, respaldaron "su valiente y firme manera de conducir" la Iglesia.

En su tierra natal, donde Bergoglio no suele ser profeta, la Iglesia vernácula se solidarizó con su compatriota ante el "ataque despiadado" y lo atribuyó a una confluencia de "distintos y mezquinos intereses mundanos". Mientras en las redes sociales se lanzó una campaña en su apoyo, con las consignas: "El bien no hace ruido. El ruido no hace bien. #YorezoporelPapa".

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