Opinión

El peronismo santafesino y la reforma constitucional

Es necesario dejar aclarado, en primer término, la actitud positiva que manifestó el peronismo de la provincia ante las distintas iniciativas de época que promovieron la reforma de la Constitución provincial.

Sábado 09 de Noviembre de 2019

Es necesario dejar aclarado, en primer término, la actitud positiva que manifestó el peronismo de la provincia ante las distintas iniciativas de época que promovieron la reforma de la Constitución provincial. En 1949, en cumplimiento de lo resuelto por la Convención Reformadora Nacional, punto 5° de las Disposiciones Transitorias, por la cual se habilita a los poderes legislativos provinciales a adaptar las correspondientes Constituciones "..a los principios, declaraciones, derechos y garantías consagrados en esta Constitución…"; asunto que el 25 de agosto de 1949 fue cumplido. En 1961 ocurrirá otro tanto. Pese a las dificultades por estar proscripto y perseguido, el peronismo participará, con distintos nombres, de los comicios generales de diciembre de ese año, que comprendían, además, la elección de convencionales reformadores de la Constitución 1900/7, vigente a esos momentos. Al caer Frondizi, luego del cuartelazo del 29 de marzo de 1962, el peronismo en pleno se retira de esa convención.

En estas mismas columnas, en 2005, adherimos a las gestiones que el entonces gobernador Jorge Obeid realizó persiguiendo una nueva Constitución de la provincia y, por las razones que señalamos en aquel momento, reafirmamos hoy que nuestra Constitución debe reformarse. Debe reformarse, decimos, porque de la grave crisis económico-social en la que está inmerso el país se sale con la profundización de la democracia abriendo nuevos caminos de participación y gestión popular.

Para estos fines, resulta imprescindible la reforma del capítulo séptimo, correspondiente al régimen municipal, sobre el que -creemos- puede lograrse un acuerdo previo unánime a la convocatoria, de modo de verla facilitada.

La reforma debe centrarse sobre las atribuciones del poder municipal:

aCristalizar en la provincia la vigencia del régimen municipal autonómico consagrado por la Constitución nacional reformada.

bAmpliar los alcances del poder ciudadano con herramientas nuevas, que hacen a la democracia directa, de modo de garantizar la mayor participación popular en las acciones del gobierno.

cReducir los costos de gestión político-administrativa en el ámbito municipal sin afectar sus fines.

A estos efectos proponemos:

aLa redefinición territorial del municipio santafesino y sus funciones.

En este aspecto definimos "lo municipal" como un concepto que identifica al "estado próximo", fortalecido con nuevas delegaciones de poder, que permita poner en su ámbito las soluciones a problemas que antes pertenecían a la jurisdicción provincial, apelando para ello a la participación directa de la ciudadanía.

bEste nuevo municipio pasará a llamarse "municipio departamental".

cSu jurisdicción territorial será ampliada, establecida por ley reglamentaria, de modo que todos los actuales municipios y comunas quedarán comprendidos en una sola región municipal departamental, con nuevas cabeceras y comunas que la nueva división establezca, de modo que toda la provincia quedará dividida en municipios departamentales. Se asegurará una más vasta representación ciudadana en el parlamento municipal, de modo de ampliar su base social y regional; y en todos los conglomerados urbanos (hoy comunas), una gestión vecinal.

dA los municipios departamentales se los dotará de la totalidad de las atribuciones que consagra la Constitución nacional en materia de autonomía, de modo de asegurarles las facultades que permitan una gestión eficaz, cercana a la población y a todo aquello que resulte de su interés y preocupación.

eLa designación del intendente municipal, pese a habernos inclinado en el anteproyecto por la elección directa, creemos que constituye un tema abierto a la consideración de sistemas de tipo parlamentario.

fLa comunización, por ley reglamentaria, de las ciudades de Rosario y Santa Fe.

Entendemos que ha llegado la hora de hacer realidad aquel viejo principio que dice: "Todo lo que pueda gestionarse popularmente debe serle transferido, con el compromiso de no retomarlo jamás".

Por eso consideramos que ha llegado la hora de pensar en la reversión de los modelos centristas para cambiarlos por aquellos que pongan el acento en el ciudadano, como principio y fin del interés nacional y provincial. Hay que imaginar una estructura política que invierta la dirección y el sentido del poder en la provincia y, sobre esta base, desarrollar los consensos necesarios para tal logro.

¿Por qué no pensar una provincia dividida en unidades municipales, como lo proponemos, con todos los atributos que les correspondan en virtud de la tan mentada autonomía?

Para conquistar estos objetivos resultará necesario repensar lo municipal, hoy atado a definiciones puramente geográficas (el ejido), y abordarlo como concepto, y concepto que se corresponda con el de ciudadanía.

Para esta nueva jurisdicción municipal (municipios departamentales) resultaría conveniente contar con parlamentos fuertes y representativos de toda la región, que seguramente producirán, como contrapartida inmediata, hombres políticos de talla similar a los importantes problemas que se tendrán que resolver.

Hay que decirlo sin medias tintas: no hay forma de revertir las crónicas frustraciones nacionales si no nos animamos a revolucionar las provincias, a apelar a la eterna juventud de los pueblos.

(*) Ex diputado provincial. Ex defensor del pueblo de la provincia.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario