El periodismo en días desafiantes

En el Día del Periodista, la prensa libre vuelve a rescatar su importancia para una sociedad que intenta reencontrarse con lo mejor de sí misma.

Viernes 07 de Junio de 2024

En este 2024 signado por vientos cruzados que combinan la esperanza con la incertidumbre, la Argentina se encuentra atravesando una de las coyunturas más complejas de su historia como Nación. Amparada afortunadamente por las bondades de la para siempre recuperada democracia, alejada de los vaivenes institucionales que marcaron con crueldad su historia durante gran parte del siglo veinte, la República orienta su proa hacia el futuro de la mano del elegido por el sufragio popular: a Javier Milei le toca rediseñar el país y dar nueva forma a la ilusión de su gente, que optó por él para dar un golpe de timón crucial en relación con el pasado.

En ese marco, desde La Capital, y en una fecha tan trascendente como la que hoy se celebra —nada menos que el Día del Periodista—, queremos reafirmar la importancia decisiva que tiene la prensa libre para una sociedad que intenta reencontrarse con lo mejor de sí misma.

El Decano de la Prensa Argentina cuenta con una extensa y fecunda trayectoria que cimenta su rico presente, en el cual se encuentra en plena implementación de un proyecto de renovación empresarial acorde con las vertiginosas transformaciones que impone la época. Fundado el 15 de noviembre de 1867 por el gran Ovidio Lagos, un periodista visionario que fue adalid del tan mentado como poco aplicado federalismo, La Capital creció y se hizo fuerte en compañía de la ciudad y la región a las que representa. Asociado con Rosario a tal punto que nombrar el diario es mencionar simultánea y amorosamente la urbe que lo cobija, las mujeres y hombres que jornada tras jornada plasman las ediciones virtual e impresa del Decano conocen perfectamente las exigencias de la hora, sin dudas decisiva.

Ocurre que la velocidad en ocasiones ciega de la tecnología parece haber puesto en tela de juicio los valores que sostienen la labor periodística, que como bien se sabe constituye uno de los pilares centrales sobre los que se asienta una sociedad democrática. Globalización, consumo, individualismo, narcisismo, abuso de las pantallas, banalidad y superficialidad acechan a cada paso: entre brillos que se apagan pronto parece consumirse gran parte de la capacidad reflexiva de muchos, con la consecuente estela de confusión, precursora de abismos. En La Capital estamos seguros de que la virtuosa adaptación a los nuevos lenguajes no tiene por qué implicar un renunciamiento a los parámetros del periodismo profesional riguroso, que apunta a la profundidad además del entretenimiento y a suscitar la reflexión en paralelo con el placer.

Por cierto que se trata de una meta que no resulta sencillo concretar. La economía tiránica que sujeta a la Argentina desde hace largo tiempo con sus idas y vueltas a veces desesperantes se suele convertir en el único horizonte posible para sus habitantes, como si el país se hubiera convertido en un tembladeral permanente del cual no resulta posible escapar. Sin embargo es en ese escenario que toca desarrollar la tarea, y no dudaremos en emprenderla con la decisión que amerita el rumbo elegido.

No es momento de vacilaciones, sino de recordar y revigorizar principios para desplegar la acción correspondiente. Sobre el ejemplo moral y el talento de los periodistas supo construirse lo mejor de esta tierra: basta evocar el nombre del glorioso Mariano Moreno. Similar temple y coraje al de los hombres de Mayo habrá que poner en práctica en los desafiantes días que vivimos. Desde La Capital, felices y orgullosos con la tarea elegida, creemos que solo así será posible el futuro que se merece el esforzado conjunto que componen los argentinos.