Opinión

El péndulo de Macri y Lifschitz

Claves. La relación entre Casa Rosada y gobierno santafesino nunca estuvo ni bien ni mal, siempre apareció rodeada de desconfianzas. Sucede lo propio en la previa a la definición del pago de la deuda.

Jueves 15 de Marzo de 2018

La relación entre Mauricio Macri y Miguel Lifschitz es como un péndulo: va y viene.

El novelón interminable alrededor de la deuda que el Estado nacional mantiene con la provincia de Santa Fe, parece haber ingresado en uno de sus capítulos más prominentes, pero que nadie se haga los rulos. En los pasillos de Balcarce 50 explicaron ayer a LaCapital que recién hubo un approach sobre la forma de pago, pero no son optimistas sobre la resolución final.

"A menos que estemos mirando un partido equivocado creemos que, al final, Lifschitz no nos va a aceptar lo que ofrecemos, que son muchas cosas, pero sin dinero contante y sonante", abrevó una fuente calificada que maneja números y presupuestos.

En esta columna se adelantó hace dos meses que la propuesta del gobierno ni por asomo involucraba cash, aunque esa misma información revelaba que no se ofertarían bonos, como sí lo hizo la delegación macrista que se reunió con el gobernador.

Atento a eso, también la avanzada santafesina llegó a la ciudad de Buenos Aires sin mayores expectativas y, contra toda lógica, no se manifestó pesimista sobre el decurso de las negociaciones. Que serán muchas. E involucrarán en algún momento al presidente de la Nación.

"Lifschitz busca exposición nacional para pegar el salto a una candidatura, si es que no se aprueba la reforma constitucional. ¿Y Rosario?"

A Lifschitz le conviene la exposición que le dará la pulseada con el gobierno nacional, en una etapa en la que busca visibilidad para intentar jugar en 2019 una candidatura nacional, si es que la reforma constitucional en el terruño no termina de hacerse realidad. "Vamos por todo. Por el cobro de la deuda, por la reforma constitucional y por el apoyo a una convergencia de centroizquierda que termine con la grieta entre los macristas y los kirchneristas", dicen cerca de Lifschitz, eufóricos por el tour con Los Palmeras. ¿Y Rosario, Lifschitz?

Pero Los Palmeras aseguran cumbias, no votos. A partir de ahora empieza la cuenta regresiva en el Frente Progresista para definir su futuro. Que irá de la mano del aval, o del rechazo, del resto de los partidos políticos a la reforma constitucional.

Así como el socialismo tuvo un pronunciamiento a favor de la modificación del texto constitucional, por estas horas empieza a vislumbrarse en el peronismo un intento de convocatoria al congreso partidario para tomar posición. ¿Logrará el PJ disciplinar a sus legisladores, o será el resultado final de las negociaciones por la reforma una muestra más de la inexistencia del poder partidario a la hora de encolumnar a sus representantes?

Si Lifschitz logra el aval del macrismo tendrá asegurado el voto de los diputados, de lo contrario deberá coptar peronistas en el Senado. Los tiempos se van recortando, y el plazo máximo para presentar el proyecto de ley de necesidad de declaración de la reforma será el 1º de mayo. Hoy por hoy, el jefe de la Casa Gris se restrega las manos viendo su imagen positiva, algo que le hace decir a su entorno que es el único que le puede ganar a Cambiemos y al peronismo.

La gran duda que aún persiste es si Antonio Bonfatti será candidato en caso de que no haya reforma. Ahí será todo el partido el que le pida al ex gobernador que intente ir por otros cuatro años. Por ahora, el presidente de la Cámara de Diputados se limita a decir que falta mucho, pero también apunta que hay que darle paso a una nueva generación de políticos. Se verá.

En el terreno de la oposición, el único candidato ya lanzado es Omar Perotti. Así de cambiante es la política. Durante todo su derrotero, el senador rafaelino ponía la pelota bajo la suela y recurría al manual de estilo de los candidatos que no quieren decir que son candidatos. Esta vez, por imperio de la necesidad, Perotti ya adelantó su candidatura en una entrevista con este diario a finales de 2017. Por estas horas lo repite, y se pone a la cabeza de una cruzada anti reforma en 2018.

Si María Eugenia Bielsa (el mito del eterno retorno) se decide a competir y el kirchnerismo presenta su propio postulante, el peronismo tendrá en Santa Fe primarias muy competitivas. No hay que olvidar que en los últimos comicios, el frente justicialista ganó las primarias y salió segundo en las generales.

Por el lado de Cambiemos, por estas horas Luciano Laspina espera recibir aval interno del gobierno nacional a una candidatura a gobernador, que tiene decidida. Siempre y cuando no haya otro precandidato del PRO. ¿José Corral será de la partida si el PRO presenta un candidato y hay competencia en Cambiemos? El intendente de Santa Fe responde a ese interrogante con su propia teoría: no habrá competencia interna.

Todos los políticos repiten como un mantra una falacia: falta mucho para el proceso electoral. No es así. En febrero de 2019 deberán estar presentadas todas las listas, y habrá un paréntesis en la política del día a día, como consecuencia del Mundial de fútbol.

En la Casa Rosada hay un apartado para Santa Fe y Córdoba. No es un dato menor que la grilla federal de los comicios de 2017 fue decidida por Marcos Peña, quien estableció un primer candidato PRO a diputado en Córdoba, y un primer candidato a diputado UCR en Santa Fe.

En Córdoba no hay sistema de primarias, por lo que las listas deberán resolverse de común acuerdo o en internas cerradas. Hay allí una hoguera de vanidades entre la Coneja Baldassi, Mario Negri, Ramón Mestre y otros. Si van en listas separadas radicales y el PRO, podría revivir políticamente Juan Schiaretti, el preferido de Macri. Schiaretti le sirve al jefe del Estado, y lo puede usar como zanahoria en el palo para atraer a otros gobernadores peronistas.

En Santa Fe, serán el presidente de la Nación y el jefe de Gabinete los que definan la estrategia del macrismo. Nada que no haya ocurrido antes.


¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario