Opinión

El malestar electoral

La intendenta Mónica Fein ofreció su último discurso en la apertura de sesiones del Concejo Municipal. Hizo definiciones política y no esquivó ni la autocrítica ni el tema que inquieta a los rosarinos: la inseguridad.

Jueves 07 de Marzo de 2019

La intendenta Mónica Fein dio su último discurso ante el Concejo Municipal en un acto cuidado en todos los detalles en los que no esquivó a la autocrítica y, a pesar de situarse fuera de la grieta política que divide a los argentinos, volvió una y otra vez sobre ella.
Nada estuvo librado al azar en el marco de un año electoral en el que el socialismo pone en juego el control de la ciudad que administra desde hace 30 años.
Así, un día antes del #8M, Fein llegó al Concejo rodeada de mujeres y se ubicó en el palco oficial flanqueada por dos colaboradoras, a pesar de que en su gabinete sean las menos y ocupen sólo tres secretarías de 14.
"Acá no recortamos, pero no podemos influir en la macroeconomía y lo que define el FMI", dijo la intendenta Mónica Fein
En un discurso de 59 minutos que dividió entre los logros de su gestión, la crítica al gobierno nacional y la apelación a nombres propios para contar historias (algo muy utilizado por el kirchnerismo y muy habitual en el macrismo), le habló al núcleo duro pero también a los que no acompañaron a su gestión en las últimas elecciones, cuando la lista que encabezaron los dos precandidatos oficialistas que aspiran a sucederla (Pablo Javkin y Verónica Irizar) perdió en todos los barrios.
Utilizó los primeros 22 minutos del discurso para reforzar lo hecho en materia de salud, el gran e incuestionable bastión socialista que hace de las políticas sanitarias locales un ejemplo a nivel latinoamericano. Recordó a Raúl Alfonsín, de quien dijo que "entendió que las grietas había que cerrarlas, no promoverlas", y trascartón se metió en la ancha avenida del centro.
"Acá no recortamos, pero no podemos influir en la macroeconomía y lo que define el FMI", dijo a metros de la bancada macrista, y reforzó que en los gobiernos socialistas "no hubo un solo hecho de corrupción", ante la mirada de los ediles kirchneristas.
Con nombre propio
Hasta ahí fue grieta y núcleo duro. Veintitrés minutos después de comenzar el discurso apeló al nombre propio, lo que refuerza que todos los coach políticos sin dudas están estudiando a Jaime Durán Barba, el pluriasesor del presidente Mauricio Macri.
Fein trajo ayer a escena la historia de Samuel, un pibe de barrio Godoy que a los 13 años era soldadito en un búnker de drogas y cargaba sobre sus espaldas una historia de abandono, violencia y un padre detenido.
"Lo fuimos a buscar", dijo la intendenta y contó que Samuel terminó la secundaria y hoy estudia derecho.
"Hay que ganarles los pibes al delito y no ver cuánto antes los metemos presos", dijo en elíptica alusión al proyecto que impulsa el macrismo a nivel nacional para bajar la edad de imputabilidad.
Lo que no dijo la intendenta es dónde estuvo el Estado local mientras Samuel terminaba en el búnker. El socialismo gobierna Rosario desde hace treinta años y la provincia desde hace 12.
No obstante, es valorable la autocrítica. "Damos la cara, no nos escondemos y no especulamos en materia de seguridad", aseguró. Cabe destacar que esta misma gestión no abordó políticas relacionadas a la seguridad hasta septiembre de 2016, cuando una masiva marcha ciudadana denominada "Rosario sangra" hizo cambiar las prioridades de los funcionarios, se declaró la emergencia en seguridad y hasta se crearon áreas específicas de Control.
Desde ese día, en Rosario se entendió que un municipio también puede abordar la problemática de la seguridad iluminando calles y abriendo asentamientos. Bienvenido sea que la gente haya puesto el tema en agenda.
Algo es clave y en el oficialismo lo saben, la inseguridad tapó todos los logros en materia de saneamiento y obra pública que la gestión Fein sin dudas tuvo en estos ocho años. La intendenta lo sabe y por eso ayer habló del narcotráfico y el lavado de dinero, un tema urticante que se pasea por entre las lujosas torres que se levantan en los sectores más privilegiados de la ciudad.
Quizás allí radique parte del malestar que determinó el último golpe electoral. El reconocerlo también es valorable. Hay que ver si alcanza.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});