Opinión

El macrismo va por todo

Claves. En marzo comenzará la campaña de Corral recorriendo la provincia. Lo negará ante los micrófonos pero es decisión tomada. El PRO quiere tener un candidato propio con Laspina.

Jueves 14 de Diciembre de 2017

Si las elecciones fuesen el domingo próximo, Cambiemos se quedaría con la provincia de Santa Fe y la ciudad de Rosario. Pero faltan 18 meses que, en política, es una eternidad. Hablemos del macrismo santafesino.

En Rosario, el postulante futuro de Cambiemos tiene nombre y apellido: Roy López Molina. A menos que sobrevuele un escándalo o que la interna del PRO implosione, el concejal es cosa juzgada para competir por el Palacio de los Leones.

López Molina fue la gran sorpresa en las primarias, porque la mayoría de los encuestadores daba como segura una victoria de Anita Martínez. La excelente estrategia de campaña que llevó adelante, urdida por el armador del PRO local, Federico Angelini, le permitió adquirir visibilidad. Luego, pudo imponerse cómodamente por sobre el peronismo y el Frente Progresista. Va de suyo que, aunque nada es seguro en política, será el candidato macrista para ganar la ciudad.

En Rosario, a diferencia de la provincia, el PRO hace pata ancha en la alianza con el radicalismo. En contraposición al momento de moda de la marca amarilla, que tiene nueve concejales en el Palacio Vasallo, el radicalismo macrista no pudo ingresar a nadie. Es más, sólo queda una representante de la UCR en el Concejo: María Eugenia Schmuck.

"En el socialismo y el peronismo ven el resultado de las elecciones en el Colegio de Abogados como el germen de una alianza político-electoral"

Sin embargo, desde el radicalismo aliado al PRO, no parecen quedarse atrás, al menos verbalmente, al menos en off. "Desde que pasaron las elecciones sólo nos juntamos entre todos para comer un asado de festejo: ahí estaban (José) Corral, Angelini, (Julián) Galdeano. Ahora tenemos armada una mesa judicial, con representantes de todos los partidos de Cambiemos. Pero no veo rígidas las acciones. Hay que consensuar todo el tiempo con el PRO. Y (Miguel) Lifschitz también juega su partido desde afuera", dijo a LaCapital un dirigente de boina, mitad blanca, mitad naranja y amarilla.

Algo que llenó de felicidad al socialismo y al peronismo fue la elección en el Colegio de Abogados de Rosario, que le permitió cantar victoria a Juan Carlos Martorana y derrotar a la lista apadrinada por el PRO. Muchos ven en esa nómina el germen de un acuerdo político-electoral para 2019, como pretenden Miguel Lifschitz y Antonio Bonfatti. "Que ellos se queden con el Colegio de Abogados, nosotros en el 2019 nos quedamos con Rosario y la provincia", replican, con mofa, desde el macrismo.

Pese a que a nivel provincial Cambiemos parece tener recortado a un sólo candidato, que es el intendente de Santa Fe y presidente de la UCR, en el PRO no dan por terminada la cuestión. "¿Cómo nos vamos a resignar a no tener un candidato rosarino, cuando la mayoría de los votos están en Rosario? Acá se define quién será el gobernador", reveló a este diario a una primera espada. "En Santa Fe ciudad, a diputado nacional, Cambiemos cosechó el 40 por ciento de los votos, y a concejal el 30 por ciento y ganó el Frente Progresista. Quedan claras las cosas. Tenemos un año y dos meses para poner sobre la mesa un candidato a gobernador PRO", amplió el informante.

El potencial candidato tiene nombre y apellido: Luciano Laspina. El presidente de la comisión de Presupuesto de Diputados recoge apoyos internos, y de vertientes diferentes: Elisa Carrió y Miguel Del Sel. Pero Laspina, antes de aceptar una postulación, quiere otra mano en el hombro, la de Mauricio Macri. Las quiere todas el muy capacitado Laspina.

Corral, perspicaz, está al tanto de la movida que pretende hacer el PRO, pero cree que, al final del camino, la candidatura a gobernador será suya. Dicen cerca del intendente que la campaña provincial a diputado se la "puso al hombro" Corral, que la única estructura provincial es de la UCR y que en Casa Rosada dan como casi un hecho la postulación del titular partidario del radicalismo, que traspasará el cargo en las próximas horas.

De hecho, y aunque lo negará cuando sea consultado en on, Corral comenzará a recorrer la provincia desde marzo próximo, "con esquema de campaña". En el macrismo, se preparan para despedir el año y comenzar la nueva senda con la presencia del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, en los próximos días.

De cara a lo que viene, será significativa la presencia de figuras del gabinete nacional para apuntalar la campaña en Rosario. Y ni hablar de la trascendencia interna que puede significar la opinión del presidente de la Nación. "El futuro candidato a gobernador de la provincia será el que diga Macri. Como a la hora de elegir a Albor Cantard, a quien no conocía nadie, Marcos Peña verá cómo se integra todo el mapa. Tal vez ahora el candidato a gobernador en Santa Fe sea del PRO y el de Córdoba, radical", se arriesgó una fuente.

"Con los resultados de octubre en la mano, Cambiemos tiene a la Gobernación de Santa Fe y a la Municipalidad de Rosario a pedir de boca"

Lo primero que tendrá que hacer el macrismo es cerrar las heridas internas, que se vieron, y mucho, en las primarias a concejal. La interna reapareció con otra formato, pero igual intensidad, en las elecciones del Colegio de Abogados. La división le hizo perder la presidencia de una institución muy influyente.

Esa división de voluntades que responden a diferentes sectores llevó a que muchos pensaran en una sonora división en el Concejo Municipal. Finalmente, los 9 ediles decidieron hacer un bloque único, conducido por López Molina, y encontraron en Alejandro Rosello a un dirigente capaz de superar los rencores internos. Se verá si la armonía se mantiene.

Si a la hora del análisis juegan los resultados electorales de octubre, el macrismo tiene a la Gobernación y a la Municipalidad de Rosario a pedir de boca. Para cambiar esa realidad política, en la Gobernación santafesina creen que la única manera de que el Frente Progresista tenga chances es habilitando una reforma constitucional con reelección, que ponga sobre la mesa algunas otras cuestiones novedosas. Pero eso es lo que viene. O podría venir.


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