Opinión

El laberinto de la transición

Claves. Lifschitz y Perotti mantienen la tensión y no se verían las caras hasta diciembre. Luchas de poder e intereses como telón de fondo.

Jueves 14 de Noviembre de 2019

Omar Perotti dará a conocer su gabinete pocos días antes de asumir. La tensión política con el gobierno saliente y la demora del presidente electo, Alberto Fernández, en publicar su equipo hicieron que el rafaelino extremara su decisión de no apurar nombres.

"No se trata sólo de eso, (Miguel) Lifschitz quiere que yo adelante los nombres para que sean parte del problema, y no de las soluciones que quieren los santafesinos", se le escuchó decir al gobernador electo, que no volverá a reunirse con el actual mandatario. Sí mantuvieron un intercambio de chats por Whatsapp.

Hay un diálogo de sordos entre las partes. Y como en la escuela primaria, uno le echa la culpa al otro. Desde el 16 de junio hasta aquí, no hubo forma de que los representantes del gobierno del Frente Progresista y del futuro gobierno peronista produzcan algo que se parezca al humo blanco de la concordia, del acuerdo.

En el gobierno dicen que Lifschitz le ofreció una salida de la "polémica de la transición" a Perotti, pero que el legislador opta por tensar la cuerda. "No hay razones para reunirme con quien no cumplió nada de lo que prometió", le escucharon decir a Perotti.

En ese redil aseguran que el senador nacional "no tendría problemas" en reunirse con el gobernador si éste, antes, admite "no haber cumplido con lo que prometió". Cuando este diario repregunta qué es lo que no cumplió, una fuente directísima habla de la cuestión del presupuesto, de planta permanente, de licitaciones.

Y sentencia: "Si los futuros ministros se sientan con los funcionarios de Lifschitz, al otro día los proveedores nos querrán buscar a nosotros como si fuésemos responsables de las deudas".

El gobernador electo rechaza que las explicaciones que suelen dar los actuales funcionarios, respecto de que la madre de todos los problemas desde junio hasta hoy sea la interna del peronismo. Sí hay cortocircuitos entre Perotti y el senador Armando Traferri. En el futuro gobierno creen que se terminó la época en que los senadores se consideraban el poder real adentro del peronismo.

"Señores, desde el 10 de diciembre habrá un gobernador peronista. Y el poder real lo tendrá el gobernador. Lo otro se terminó. ¿O ustedes vieron alguna vez a un senador nacional desafiando el poder del presidente?", advierten desde el perottismo. A partir de eso, vienen preguntas que sólo podrá ser respondidas con acierto dentro de algún tiempo. ¿Traferri seguirá siendo la cabeza de un grupo de senadores que ha administrado poder real en el peronismo? ¿Logrará Perotti quitar ese liderazgo interno con la aparición de nuevos legisladores?

Haciendo cuentas

Sea como fuere, para el análisis político provincial será clave tener al día lo que suceda en la Cámara alta. Por primera vez desde 1983, el peronismo estará a cargo de la Gobernación sin tener las dos Cámaras a favor. Desde el 10 de diciembre el Frente Progresista tendrá mayoría en Diputados y el PJ en el Senado. Por eso cobra valor la resolución de la interna en la Cámara alta.

Lifschitz dice que no hay "ninguna chance" de que el peronismo pueda alcanzar el número indicado para iniciar el proceso de reforma. Perotti no descarta nada, ni niega estar lejos de abogar por un nuevo texto constitucional. "Estuvimos a favor de la reforma antes y ahora", se le escuchó decir, pese a que el peronismo votó en contra de la necesidad de la modificación en la sesión especial del año pasado. En el socialismo también dicen ser reformistas. Curiosidades.

Aunque no lo veamos, la posibilidad de presentar un pedido de sesión especial siempre está. Luis Rubeo y Roberto Mirabella conversaron con muchos, el presidente del PJ, Ricardo Olivera, puso a disposición la estructura partidaria. Ya fue revelado en esta columna que la zona de obras contemplaba (y contempla) apoyo radical a la reforma constitucional a cambio de apoyo peronista a la presidencia de la Cámara para un radical, y no para Lifschitz.

La extensión de las hostilidades entre Lifschitz y Perotti rehabilitó acciones bajo la superficie, a la búsqueda de 34 voluntades legislativas que le den la llave a los peronistas para avanzar con la posibilidad de una reforma constitucional que le otorgue a Perotti la chance de tener ocho años de gobierno en lugar de cuatro.

Para relatar estas historias no hay que tener ansiedad. El tiempo se encargará de ubicarlas en su dimensión. Lo propio sucede con el gabinete. "Los nombres son los que andan dando vuelta, pero el que tiene boca se equivoca. Y si los periodistas escriben que será fulano, pero resulta zutano que después no me echen la culpa", reveló Perotti a su entorno. Pequeño, pero entorno al fin. Los entornos nunca son muchedumbre.

Están confirmados Walter Agosto en Economía y Danilo Capitani en Desarrollo. Se habla de Daniel Costamagna en Producción, de Roberto Sukerman en Trabajo, de José Parola en Salud, entre un conglomerado de potenciales funcionarios.

Desde el 16 de junio hay un gobernador en funciones y un gobernador electo. Hasta el 10 de diciembre la situación no cambiará demasiado. Después, empezará otra historia, repleta de subtextos e interpretaciones.

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