Opinión

El humo los asfixió a todos

Este lunes la ciudad volvió a amanecer bajo el humo y las cenizas. Lleva días así y nada cambia.

Lunes 15 de Junio de 2020

El viernes, después de que una movida juntara por fin a autoridades locales, provinciales y nacionales para tratar de hallarle una solución a los incendios de pastizales en las islas, un funcionario del gobierno de Alberto Fernández se encargó de ponerle el título a la jornada: "Las quemas se van a suspender por 180 días", dijo. Como si se tratara de subir o bajar el interruptor que enciende la luz, parecía convencido de que enviaba así un mensaje tranquilizador a los rosarinos y los habitantes del cordón industrial castigados por el humo. Todavía no habían pasado dos horas cuando se dio cuenta del error: a la tardecita de ese día frente a las costas se veían más focos que nunca y el aire en la ciudad y toda la región se tornaba irrespirable.

Así fue durante todo el fin de semana. El sábado y domingo, mientras disfrutaban de su primer fin de semana en el marco de la nueva habitualidad impuesta por la pandemia del coronavirus, miles de rosarinos subieron a las redes sociales fotos impactantes sobre las nubes de humo que por momentos ocultaban el sol sobre el cielo de la ciudad. Muchas eran tan buenas que bien se podría proponer un concurso para elegir las mejores: esas imágenes ilustrarían mejor que miles de palabras el grave daño al medio ambiente y la salud de las personas que desencadenan esos incendios.

Las llamas y el humo parecen reírse en la cara de funcionarios de toda índole y hasta del fiscal federal de Victoria, que explica con mucha solidez las cuestiones teóricas vinculadas a la investigación sobre los responsables de los incendios pero tira la pelota para el costado cuando le preguntan cuándo puede haber al menos imputados en una causa judicial que parece más un episodio destinado a parecer que se hace algo que una pesquisa en serio sobre los autores de las quemas. El periodista Guillermo Zysman lo puso en evidencia en una entrevista que le hizo esta mañana en radio.

Las llamas y el humo parecen reírse en la cara de funcionarios de toda índole

Es claro que los irresponsables que queman campos enteros sin medir las consecuencias de lo que hacen cuentan a favor con factores climáticos: hace mucho que no llueve, los pastizales están secos y ambas cosas hacen más fáciles su tarea. Igual de claro está que ninguno de los organismos estatales de distintos niveles que deberían encontrar una manera de detenerlos se acerca ni por asomo a la eficacia de quienes encienden los fósforos y los arriman a una mata de pasto seco para iniciar un nuevo foco.

Este lunes la ciudad volvió a amanecer bajo el humo y también algo de cenizas. Lleva días así y nada cambia. Lo único distinto en los últimos días fue el intento de autoridades de todo tipo por mostrar que hacen algo para ponerle fin a este pequeño infierno. Una vez más, fracasaron porque el humo los asfixió a todos.

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