Sábado 13 de Noviembre de 2021
Puede parecer que faltan todavía 14 meses. Pero políticamente 2023 comienza en unas horas. A partir de esta noche se ordenan las expectativas de las sucesiones de todos los niveles de gobierno. Cuando se abran las urnas empezarán a tomar contorno los nombres de los que llegarán a presidente de la Argentina, gobernador de Santa Fe e intendente de Rosario.
Lo que se verá hoy en la elección general legislativa es a qué distancia los distintos participantes quedan de la foto que ofreció las Paso hace dos meses. Con la salvedad formal de que en las primarias esos participantes no compiten entre sí, el principal enigma a despejar es si el gobernante Frente de Todos se recompone o no del sopapo recibido en la última votación. Con 66% en septiembre se dio el más bajo nivel de participación desde que existen las Paso. Alberto Fernández espera que la memoria de una gestión que terminó desastrosamente para la economía y la sociedad, la de Mauricio Macri, se amalgame con una mayor presencia electoral que recorte toda la distancia posible.
El presente de la administración y del FdT se lo ponen difícil. La coyuntura de una inflación dura que lleva 42% en el año, salarios que pierden por goleada frente al costo de vida, un desempleo galopante y una falta de dólares que llevará en marzo a momentos dramáticos se imponen frente a otros datos también ciertos: una recuperación industrial que en la provincia de Santa Fe es reconocida por los actores del sector, un repunte de las exportaciones, un incremento del empleo del 17% del segundo trimestre respecto al año previo y superávit en la balanza comercial en los nueve primeros meses del año.
El capítulo crucial que llega abierto a estas elecciones es el de la negociación ante el FMI por los 45 mil millones de dólares de deuda que tomó el macrismo. Si no hay acuerdo el escenario de default implicará sufrimiento. Pero afrontar los compromisos en un escenario de aguda restricción externa y escasez de dólares supondrá ajuste y eso es sufrimiento. Esta venenosa disyuntiva entre otras tiene a la coalición oficialista en una refriega que a nivel nacional expresa choques casi en cada organismo público. Alberto padece como nadie esa interna, lo que se agudiza por mancadas no forzadas como la fiesta de Olivos en plena pandemia. El día después de las primarias Cristina Fernández lo sacudió con una carta pública que sinceró el presente continuo de esa disputa y lo empujó a cambiar un gabinete con ingresantes afines a la ex presidenta. Luego estuvo prácticamente borrada de la campaña electoral.
Frente a esa riña explícita, en Juntos por el Cambio (JxC) compraron pisingallo para hacer pochoclo. El suyo fue el gobierno que consolidó los niveles de pobreza, promovió desocupación e inflación altísima, dejó a la industria en elevados niveles de capacidad ociosa y generó una dolarización gravísima. Pero pese a eso, primero escondiendo a Macri y luego sin esa necesidad, esta coalición entre el PRO y la UCR se revigorizó. Y tras los comicios de hoy en donde da el triunfo por descontado ofrecerá un mazo de cartas para 2023 como nadie tiene para definir un aspirante a presidente: Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich, Martín Loustau, Facundo Manes y, se verá después de hoy qué planes tiene, el propio Macri.
La discusión del FdT para encontrar candidato luce más embrollada. Dependerá de repuntar en los dos años que le quedan para darle a Alberto una posibilidad de repetir, hoy ardua de ver. Nada en este tiempo modificó lo que Cristina trae desde antes de 2019: tener la mayor fortaleza del peronismo que es sin embargo insuficiente para ganar. Acechado por ese límite, el candidato kirchnerista a la sucesión aún no parece haber nacido. Si esa restricción creará la chance de Sergio Massa es tan incierto como lo fue en el pasado. Aunque la vicepresidenta, a la que no le escasean ni enemigos ni talento político, va explorando opciones.
El acuerdo de Cristina con Omar Perotti fue el acontecimiento político más importante del año en la provincia. Como evento significó que la líder del PJ le pusiera un tabique a un hombre relevante y de extrema fidelidad al kirchnerismo como Agustín Rossi. Cristina cerró con Perotti porque reconoció en Rossi sus mismas limitaciones.
En su inesperada movida de mayo, la ex presidenta pareció entrever en los modos de un peronista que no se recuesta sobre las consignas de su partido a uno de los posibles para galvanizar a un partido de histórica heterogeneidad. Como pasó cuando bendijo a Alberto los más propios son, salvo impulsados por una interna abierta, inviables para la victoria. Entonces debió hurgar del arcón de diversidades. ¿Lo pensó a Perotti como lo pensó a Alberto? ¿Entrevió luego al hoy jefe de gabinete Juan Manzur?
En Santa Fe se dio un gobierno sin especiales lucimientos en la limitante pandemia, con un ostensible déficit en seguridad, el área que fue insignia proselitista con el eslogan de "paz y orden". Perotti debió aceptar a Marcelo Lewandowski cuando, ante la compulsa interna que le proponía Rossi, su peso para imponer a Roberto Mirabella como candidato a senador no alcanzaba. Fue una jugada que mucho más que salvó la ropa. Perotti ganó la interna raleando a Rossi, a Alejandra Rodenas y a sus aliados del senado provincial.
Pero el hombre que hoy resultará electo por el PJ senador no es un jugador del gobernador. Lewandowski llegó con María Eugenia Bielsa y en un panorama provincial sin oferta generosa de candidatos quedará con toda lógica, tras ganar la interna primero y su escaño ahora, en posicion de aspirar a la Casa Gris en dos años, con el liderazgo que dan los votos. También puede optar, de preferirlo, por la Intendencia de Rosario.
La capacidad de Perotti de imponer candidato dependerá de su devenir en este último bienio de mandato que empieza hoy. Sus dos antecesores recientes se apearon del cargo con triunfos rotundos en la elección a la que se anotaron cuando todavía eran gobernadores. Solo en condiciones semejantes, una retirada con niveles consensuales altos, lo habilitará a imponer a su favorito como lo es Mirabella. Pero los demás juegan. Había dicho que si no podía elegir a su candidato a senador no podía sostener su autoridad. Y no pudo. Pero transaccionalmente la jugada interna le salió bien: corrió a su elegido como primer postulante a diputado, ganó la interna y limpió el escenario de competidores. En el PJ la pulseada que queda para la sucesión de Perotti se insinúa entonces entre Lewandowski y Mirabella.
Pero en Santa Fe todo indica que una vez más Juntos por el Cambio se alzará con la victoria. Carolina Losada volvió a la provincia tras veinte años para postularse y como senadora nacional seguirá en Buenos Aires. El hecho de ser la más votada no le asegura preeminencia en una coalición donde los liderazgos se revelan muy movedizos. En el PRO Roy López Molina ganó en 2017 en Rosario pero no se afianzó después. En 2019 el victorioso fue Federico Angelini que en la reciente primaria salió tercero. Pero Losada no es del PRO sino que la impulsa el radicalismo provincial. Lo que abre otra ventana interesante e imprevista: la de la chance que el panradicalismo, es decir los que fueron de la UCR y los que son, definan el candidato a gobernador para el no peronismo (que es más que antiperonismo) con quien hoy puede ser revalidado en Rosario.
Si la lista que impulsa Pablo Javkin gana hoy ese canal se abre. De las cuatro listas de JxC en las Paso las dos primeras fueron de radicales: Losada fue impulsada por Julián Galdeano y Mario Barletta. Y el que salió segundo fue Maximiliano Pullaro. En ese terreno de filiaciones próximas el intendente rosarino, con el capital que le daría ser revalidado en la mayor ciudad de la provincia, tiene campo para levantar sus ilusiones. Para eso, dicen en su entorno, tiene que haber un armado nacional potable. ¿Significa eso sin Macri como candidato? Probablemente. Pero no sin sectores del PRO menos repelentes para un electorado que con el exdueño de Socma no quieren saber nada.
Estos intercambios se dieron en un Frente Amplio Progresista que pasa en este proceso electoral la primera prueba sin quien era su líder indiscutible. La muerte de Miguel Lifschitz reconfiguró todo pero este proceso no comenzó con su desaparición. El socialismo fue derrotado en Rosario cuando nada hacía prever la desaparición de su conductor, por lo que hay algo más histórico en este desplazamiento donde el partido que tres veces gobernó la provincia está en una transición todavía incierta. Su candidata a senadora Clara García medirá hoy su probabilidad de ser recambio. Pero si se repite su registro en las Paso se acentuará la perspectiva de un ciclo que languidece: el del panorama de tercios que durante más de una década imperó en la provincia. Lo que se discute en adelante es cómo se organiza, en Santa Fe, el no peronismo. ¿Se subiría el socialismo a ese colectivo panradical? Muy posiblemente ¿Y si en ese espacio estuvieran también los batallones del PRO? Menos probable.
En el contrato que significa cada elección muchas cosas se ponen a prueba. Lo principal es qué niveles de contigüidad y de confianza se definen en la representación. Dicho de otro modo, cuánto de lo que hace el representante se hace para mejorar la vida del representado. Uno de los aspectos pasa por cuánto se debe exigir y con qué energía para el territorio que se va a representar. Algo que fue motivo de interesantes debates en el Congreso Nacional de Ciencia Política en la UNR esta última semana.
Allí, el jueves pasado, la politóloga María Esperanza Casullo dijo que aspiraba a la existencia de un debate federal sobre la política nacional, pero que solo se podía hablar, desde los últimos 20 años, de su porteñización. "Es muy difícil que temas, preocupaciones o problemas de los territorios que no están en la zona del Amba se discutan, lleguen a las tapas de los diarios, o sean considerados problemas nacionales. Los temas de las provincias que adquieren visibilidad se dan si explota un volcán, si hay un gran incendio o si una comunidad aborigen genera una supuesta amenaza terrorista. Los problemas nacionales son los que pasan en la zona metropolitana de Buenos Aires".
Ese concepto se echó a circular Justo en la semana en la agenda de medios discute la seguridad pública porque, caso dramático, mataron a un quiosquero en un robo en Ramos Mejía. No pasa lo mismo con un incidente que generó tres muertos, uno de ellos un chico de 15 años, el viernes a la noche en Rosario. Ni tampoco con el recorte al transporte urbano del interior que recibe un peso de cada diez de los subsidios nacionales a la tarifa. Larga y buena vida a la competencia democrática santafesina que se reitera hoy. Un día todos los competidores deberían tener estos temas, la defensa cerril del federalismo, como metas compartidas.