Opinión

El FMI, Télam y Radio Nacional

Golpe al empleo público. No se puede ser indiferentes ante la problemática que afecta a los medios públicos como parte de una exigencia del Fondo Monetario Internacional al gobierno.

Sábado 18 de Agosto de 2018

En una cruel colonización mental se nos pretende hacer creer que, en Argentina, el problema económico del Estado radica, entre otras situaciones que se sostienen como esenciales, en la cantidad de empleados públicos que existen. En función del razonamiento tramposo antes referido, el gobierno nacional afirma que la solución de los males del déficit fiscal que se vive pasa por achicar la planta de quienes trabajan en las reparticiones públicas y/o por reducir sueldos estatales o jubilaciones. Y a esto se lo presenta como simples "efectos colaterales" en la búsqueda de un supuesto bien mayor, que no queda claro que beneficie al pueblo.

Aún más, hoy se justifican dichos "ajustes" también como requerimientos del Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo éste que nunca cuestiona los créditos e intereses exorbitantes que se exigen que se paguen a "fondos buitres" o los que se abonan como "riesgo país", cuyo cálculo lo efectúa el Banco JPMorgan Chase. Este banco es también parte de los grupos que reclamaron deuda externa odiosa e ilegítima a la Argentina.

¿Por qué el Fondo no manda a revisar si se justifican pagos de deuda externa que no corresponden abonar o intercede para que no se cobren intereses usuarios al país? De esa manera se podría reducir los gastos indebidos que traen el verdadero desequilibrio fiscal.

¿Pero puede el Estado, con el pretexto de aceptar condicionamientos del FMI, incumplir lo que dispone el artículo 23 de la "Declaración Universal de Derechos Humanos" que tiene jerarquía constitucional en Argentina (artículo 75, inciso 22 de la Constitución Nacional)? Por supuesto que no puede, ya que la norma referida dice expresamente: "Toda persona tiene derecho… a la protección contra el desempleo". Y agrega, en el artículo 30: "Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración".

Por lo que el Estado ni el FMI podrían implementar o exigir políticas de desempleo, como se está llevando adelante en lo público, y menos argumentar que desemplear sea sinónimo de "austeridad estatal".

El caso de Télam

Repárese que la evolución de los despidos en los empleos públicos, en los primeros siete meses de 2018, asciende a 12.532 personas, como lo indica el Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

La gravedad de lo antes descripto se potencia en un mundo en el que la información es fundamental para las personas y las sociedades. Sin embargo, el gobierno despidió a 354 empleados de la agencia estatal Télam, casi el 50 por ciento de la planta de empleados, sin un plan preventivo de crisis, ni previo aviso. Tampoco se expresaron motivos de relevancia que justificaran la medida. Y ha obviado cumplir medidas judiciales que favorecen a los trabajadores.

La agencia que desguaza el Estado nacional cumple una función esencial en defensa de la soberanía informativa, en un mundo globalizado. Ella es la generadora de contenidos y noticias que todos los días utilizan los medios de comunicación del país, como diarios, revistas, radios, canales de televisión y sitios digitales.

El gobierno echó a 48 corresponsales y cerró totalmente seis de las corresponsalías del país. Allí no quedó nadie: en Posadas, Resistencia, Formosa, Catamarca, Viedma y Rawson. A su vez, vaciaron las corresponsalías de Córdoba, Rosario y otras, matando de esa forma también el federalismo informativo.

El verdadero capital de una agencia de noticias, como bien cultural informativo, son sus trabajadores y con ellos se han ensañado en el accionar arbitrario del Estado. Respecto de la ilegítima decisión, baste señalar como un ejemplo, entre muchos otros, el caso de la periodista redactora especial Leticia Pogoriles de la sección de noticias internacionales de la agencia. Por sus méritos fue seleccionada por el programa de "Centro de Prensa China-América Latina" con una beca de cinco meses para ir a China en 2017. Allí aprendió el idioma mandarín, realizó valiosas notas desde ese lejano y estratégico país oriental y quedó preparada en la temática, pero sin razón alguna se la despidió. Y el titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos Hernán Lombardi con particular cinismo esgrimió como un mérito del gobierno para vaciar la agencia Télam, el hecho de que depositó la indemnización que corresponde por ley.

Por su parte, y en el mismo sentido, a Radio Nacional la están secando. En las bandas de Frecuencia Modulada (FM) del medio estatal sólo se trasmite desde Buenos Aires. En general, al medio se lo está vaciando de contenidos locales y transformando a las radios que subsisten en meras repetidoras, en un unitarismo de visión y perspectivas de discurso único e inaceptable.

A su vez, en los lugares en los que no estaban diferenciadas las trasmisiones de AM y FM, directamente se cerró esta última y se despidió al personal. También se han cerrado a algunas emisoras nacionales en días feriados, evitando que se cumpla con la función propia de las radios señeras en nuestra frontera.

Hubo 65 despidos en dos años. Además, no se renovarán los contratos y el gremio comenta que es inminente el cierre de 19 radios nacionales. Esta última situación motivó la movilización de los trabajadores de la radio LT 12 de Paso de los Libres, entre otros reclamos llevados a cabo en este sentido en el país.

No podemos ser indiferentes antes esta problemática y tenemos que defender a los medios públicos y a sus trabajadores.

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