Opinión

El enigma de por qué el Papa Francisco no visita la Argentina

El Vaticano. El Sumo Pontífice no estaría dispuesto a prestarse al juego de la "grieta" que tanto benefició a Macri en las dos últimas elecciones, incluyendo los comicios en los que se consagró presidente.

Martes 13 de Febrero de 2018

Prácticamente en simultáneo con la agitada visita del Papa Francisco a Chile el mes pasado, el gobierno trasandino tomó la decisión de clausurar definitivamente el millonario proyecto minero de alta montaña "Pascua Lama", de la firma canadiense Barrick Gold, por severos daños al medio ambiente. Se trataba del yacimiento de oro y plata más grande del mundo, ubicado en la frontera entre Chile y la Argentina.

La resolución del Palacio de la Moneda se argumentó en la "naturaleza y envergadura de las infracciones cometidas" por la empresa en los glaciares donde se desarrollaba la explotación y claramente se ubicó en línea con los postulados de la encíclica "Laudato si" de Francisco y en la que el Sumo Pontífice subraya la necesidad de "dejar un planeta habitable" para las generaciones futuras.

Son decisiones, estratégicas en el caso de Chile, pero también pequeños gestos que suman, que favorecen a la construcción y al fortalecimiento de una relación política bilateral entre un gobierno determinado y el Vaticano. Ubicado a unos 4.500 de altura, en una zona rodeada de glaciares, el proyecto de "Pascua Lama" preveía una inversión inicial de unos 8.000 millones de dólares.

Hace unos pocos días, Francisco recibió a la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, a quien le confesó su "preocupación" por lo que sucede en la Argentina, con los trabajadores que pierden su empleo y la pobreza -que aún afecta a uno de cada tres habitantes del país-, según palabras de la militante por los derechos humanos.

Tras la noticia llegada de Roma sobre ese encuentro, muchos en Argentina volvieron a preguntarse por qué si el Papa está tan preocupado por lo que ocurre en su país se resiste a venir; sobre todo después de haber visitado ya Brasil, Bolivia, Paraguay, Ecuador, Colombia, Perú y Chile, en ese orden, desde 2013 a la fecha en Sudamérica.

Más allá de las expectativas que abrigan los fieles argentinos de poder vitorear algún día en vivo y en directo en estas latitudes a Jorge Bergoglio convertido en el máximo referente de la Iglesia Católica, el Papa es un dirigente político que aboga por la unidad de los pueblos y que aún no percibe que estén dadas las condiciones para avanzar con ese esperado "regreso triunfal" al país.

Francisco consiguió limar tensiones entre musulmanes y católicos; entre guerrilleros de las Farc y el Estado colombiano, entre China y la Iglesia católica también, e incluso entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos -durante la administración de Barack Obama-. Sin embargo, su vínculo sanguíneo con el país torna distinta la relación con la Argentina.

En todos los países que suele visitar Francisco existen situaciones de tensión, a las cuales el Papa claramente no les escapa -como sucedió este año en Chile-, pero Bergoglio no se siente un "factor de unidad" aún para los argentinos, mientras recibe duras críticas de parte de referentes del gobierno de Mauricio Macri, como la diputada Elisa Carrió y el "gurú" ecuatoriano Jaime Durán Barba.

En este contexto, el Sumo Pontífice no estaría dispuesto a prestarse al juego de la "grieta" que tanto benefició a Macri en las dos últimas elecciones, incluyendo los comicios que le permitieron al ex jefe de Gobierno porteño convertirse en presidente de la Nación.

El Papa se informa permanentemente sobre lo que sucede en su país: está al tanto de los despidos en áreas del Estado nacional, de igual modo que de las inundaciones que afectan a provincias norteñas. Además, mantiene contactos con familiares de los tripulantes del desaparecido submarino ARA San Juan.

De todos modos, "hasta que no se sienta un factor de unidad" no vendrá al país, ya que de ese modo podría generar incluso más divisiones dentro de la sociedad: "grietas" muchas veces fogoneadas por políticos y medios de comunicación.

Si bien es cierto que el actual alcalde porteño, Horario Rodríguez Larreta, procura entablar una relación distinta que la que forjó Macri, más cercana y personal, sigue siendo poco probable que Francisco acuerde finalmente una visita a la Argentina en el corto plazo.

Trascendió incluso que Cancillería se contactó con allegados a Bergoglio para sondear la manera de "acercar posiciones", pero en definitiva habría que preguntarle al mismo gobierno de Macri por que el Papa no viene al país.

Muchas veces, lo esencial es invisible a los ojos. Francisco quiere que los argentinos, incluyendo a la Casa Rosada, se pongan "la Patria al hombro"... Sin ir más lejos, como ocurrió días atrás en Chile, con la decisión de bajarle el pulgar a la Barrick Gold canadiense.

Bergoglio lamenta, según cuentan sus voceros, que la encíclica "Laudato si", inspirada en el "Cántico de las criaturas" de San Francisco de Asís y texto cardinal de su Pontificado, haya tenido por ejemplo más adhesiones en Ecuador que en la Argentina, su país de origen.

A estas alturas de su trayectoria como Papa, es evidente que Francisco hace política desde El Vaticano y el propio religioso lo justifica y argumenta. Asegura que la política significa "la más alta calidad del ser humano", en tanto y cuanto se utilice para favorecer el bien común, no intereses individuales.

Bergoglio, ese hombre sencillo, pero sagaz y profundamente apegado a sus convicciones que vivió 78 años en el país y que se convirtió en el dirigente argentino más relevante de la historia de la humanidad hasta el momento, insiste en la necesidad, en la importancia de que los gobernantes nacionales se comprometan aún más con la resolución de los problemas que más afectan a los que menos protegidos están y reclaman auxilio.

Mientras tanto, aquí los fieles seguirán aguardando.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario