Opinión

El déjà vu y los deseos

Claves. Peligro de violencia política como hija de la grieta. Política santafesina al día.

Jueves 25 de Octubre de 2018

La política nacional es un eterno déjà vu. Casi siempre, como una repetición de las peores imágenes. En Santa Fe, mientras, la cercanía del calendario electoral encendió posicionamientos. Y miles de rumores y deseos. Casi todos ombliguistas, pero rumores y deseos al fin.


El debate por el presupuesto se presentó para algunos como una formidable excusa para acelerar el proceso de contradicciones, movilizar al Congreso y exponer al gobierno por su política económica. Como siempre, al borde del reglamento, con la zona vallada y policías por todos lados, los incidentes no se hicieron esperar. Una postal casi calcada de lo que sucedió en diciembre.

Esta vez, la diferencia estuvo —siempre para peor— adentro del Congreso, en el propio recinto. La inmadurez política, la ausencia de talento para parlamentar y la falta de deseo respecto de evitar escandaletes llevó a un grupo numeroso de diputados a querer zanjar sus diferencias por medio de la violencia física. Es lo que le faltaba a esa Cámara que, de honorable, tiene cada vez menos ribetes.

Diputados invitando a pelear a otros diputados, intentos ahí mismo de irse a las manos, insultos. Esa fue la imagen que dio la Cámara baja. Lo que le faltaba a la política argentina. Pero, cuidado, todo puede ser peor.

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Los diputados debatieron durante 18 horas. 
Los diputados debatieron durante 18 horas.


La pelea de kirchneristas contra macristas va tomando más espesor que nunca, contradiciendo lo que algunos teóricos preveían luego de las elecciones de 2017. Lejos de amainar, "la grieta", se expandió. Pese a ser estúpida e implantada.

Ese sensacional negocio político de macristas y kirchneristas les permitió victorias módicas a los dos. El gobierno ganó las elecciones y el kirchnerismo se convirtió en la única alternativa. No hubo lugar para más nadie. A ese negocio, Macri lo cobró por ventanilla todo junto. Pero ahora está en problemas por otras cuestiones.

La viralización de los escraches, los insultos y, fundamentalmente, el mal clima social que hay en el país, obliga a las autoridades oficiales a andar con pies de plomo y hasta en incurrir en situaciones que nunca habían ocurrido. Ejemplo: el presidente de la Nación viene a Rosario a inaugurar un tramo de la avenida Circunvalación, casi sin anunciarlo, y sin la presencia del gobernador, de la intendenta y de los empresarios. Ni el candidato a intendente de Cambiemos estuvo en el acto.

Seguir apostando a "la grieta" como única táctica y estrategia política le puede redituar algún beneficio a Cambiemos, pero el handicap será cada vez menor. Es más, el oficialismo deberá pensar qué cuatro años de gobierno le quedarán si es que Macri resulta reelecto en 2019. Por ejemplo, en el Parlamento. Por ejemplo, en la calle.

Los desprendimientos en el peronismo y en el panperonismo van tomando la forma de islotes, por ejemplo con el portazo al Frente Renovador que pegaron seis diputados, encabezados por Felipe Solá. La idea de interactuar con el kirchnerismo y con el peronismo no kirchnerista pone a ese grupo en una posición expectante. Hoy, el único liderazgo en el peronismo es de Cristina. ¿Pero que pasaría si, al final del camino, la ex presidenta decide no competir en 2019?

Se adelantó en esta columna que se instalaría el show de las fotos, inaugurado por Miguel Lifschitz desde que se frustró la reforma constitucional. Para mantenerse firme, el gobernador no le niega una instantánea a nadie. Igual camino tomó Antonio Bonfatti, anfitrión de Sergio Massa en el Cemupro. El álbum tendrá otras fotos, incluida una con Lifschitz y Bonfatti.

Como también se adelantó aquí, ese encuentro porteño tuvo directa incidencia en los prolegómenos electorales rosarinos. A Pablo Javkín le vino como anillo al dedo para tomar distancia y criticar el encuentro por sus rémoras con el pasado. El concejal necesita diferenciarse del socialismo para poder sumar votos en una primaria a intendente, de electores que no quieren saber más nada con Cambiemos, pero también con socialistas de paladar negro.

A propósito, pese a la larga fila de precandidatos no oficializados a intendente (Miguel Cappiello, Leonardo Caruana, Enrique Estévez, Verónica Irizar, Gustavo Leone, Pablo Seghezzo, Horacio Ghirardi), el PS sigue demorando la instalación de quien resultará el postulante oficial. Y eso saldrá, fundamentalmente, de la opinión de los tres cabezones partidarios: Lifschitz, Bonfatti y Mónica Fein. Para eso, necesitarán sentarse alrededor de una misma mesa.

A la par de los hechos preelectorales consumados, que son pocos, hay un mar de rumores sobre el futuro de unos y otros. ¿Quiere saber el lector algunas de las cosas que se dicen?

En el PJ creen que hay en ciernes un proyecto para establecer el ballottage, y una norma para posibilitar que más de un candidato a gobernador lleve la misma lista de diputados. En la Casa Gris dicen que jamás apoyarían un proyecto de este tipo "entre gallos y medianoche".

Un dirigente radical mantiene reuniones con pares del progresismo y el PRO tratando de crear un frente amplio. Esto ya no es un rumor: Julián Galdeano, presidente de la UCR, lo hizo público hace varios meses atrás.

En esas reuniones se habla de que el ministro de Seguridad, el radical Maximiliano Pullaro, podría ser un candidato para competir contra Bonfatti. La especie no es negada por el funcionario, que se considera "el radical del Frente Progresista más afín a Cambiemos". Pullaro está dispuesto a competir contra el ex gobernador Bonfatti solo si Lifschitz le da un apoyo explícito. Esa eventualidad rompería todos los diques en el PS. El gobernador no hará tal cosa.

Entre eternos déjà vu y aprontes electorales transita la realidad paralela. Lo que impacta, y en el bolsillo, es la realidad económica. En ese redil, sólo hay malas noticias para comunicar. Y si no, que lo diga la canasta básica. Para no ser pobre una familia necesita $ 22.558. Ya se escribió aquí: todo lo demás es poesía.


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