Opinión

El Che, con pañuelo verde

En la zona sur de Rosario está la plaza del Che Guevara. Desde el 2009 está enclavada la estatua que rinde homenaje a su figura. Cruzando la calle hay un mural del Che, pintado con un pañuelo verde.

Viernes 27 de Julio de 2018

En la zona sur de Rosario está la plaza del Che Guevara. Desde el 2009 está enclavada la estatua que rinde homenaje a su figura. Cruzando la calle hay un mural del Che, pintado con un pañuelo verde. Lo acompaña una frase que siempre envolvió a su figura y no es revolución, sino deconstrucción. El Che Guevara no solo era guerrillero, sino un estudioso; un revolucionario del pensamiento. Entendiendo a la revolución como una profunda y radical transformación de la sociedad, de su conciencia, costumbres, valores y hábitos. En su libro "El socialismo y el hombre nuevo" (Siglo XXI, 1979), decía que el Siglo XXI traería a un hombre nuevo, un revolucionario que luche por el bienestar social. Agregaba que para llevar adelante la revolución había dos factores de relevancia: El primero era la juventud, allí decía: "Es arcilla maleable con la que se puede construir este hombre nuevo sin ninguno de sus problemas anteriores, es decir se pueden reparar o eliminar las fallas que sus generaciones anteriores les heredaron. Los jóvenes tienen una gran sensibilidad ante los problemas e injusticias, están abiertos a recibir nuevas experiencias para conformar la gran experiencia de la humanidad".

El otro punto que mencionaba Guevara decía que "la educación es la base fundamental, ya que allí es donde se va a lograr el cambio de conciencia. Actúa en jóvenes y se irá formando esa nueva generación, que conllevara en un ser revolucionario".

En ese vínculo entre juventud y educación planteado por el Che, la década del 70 marcó un hito entre los jóvenes, que crecieron viendo que la revolución estaba unida a la rebeldía como instrumento del cambio social. Esos jóvenes pensaban a la revolución como utopía posible. Desde el plano social existía la idea del joven como un idealista romántico, interesado en el pensamiento, en la construcción de utopías, alguien profundamente interesado en la humanidad.

El Che Guevara acordaba en que la revolución debía generarse desde la juventud y por medio de la educación. La noche de la vigilia, previa a la aprobación de la media sanción en diputados de la ley de aborto libre, gratuito y seguro, los móviles de televisión enfocaban a centenares de chicas con pañuelos verdes, acampando en la calle, en grupos, haciendo y haciéndose el aguante unas a otras para que la ley fuera aprobada en diputados. Las movilizaciones tuvieron su correlato en universidades, escuelas y lugares emblemáticos de todo el país.

Ahora, no es exagerado pensar que más allá de cuál sea el futuro de la ley, quiénes definen las discusiones, las luchas y las reivindicaciones sociales, no son más esos hombres nuevos de los que hablaba el Che, sino que son mujeres, jóvenes y estudiantes. Porque las revoluciones muchas veces son deconstrucciones, como indica el mural en la plaza del Che.

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