Elecciones 2019

El censo de las urnas

Hoy se sabrá si Macri o Fernández quedan en posición privilegiada para ganar las elecciones de octubre y convertirse en próximo presidente. El interrogante de la tercera fuerza. El valor de las Paso.

Domingo 11 de Agosto de 2019

Para algunos, hoy se define quién será ungido presidente el 27 de octubre. Según otros, estas Paso no definen absolutamente nada, son sólo una encuesta seria, la primera, de carácter empírico. Dependerá, una cosa u otra, del porcentaje y las diferencias.

Un triunfo por más de seis puntos de la fórmula Fernández-Fernández haría que la primera vuelta se convirtiese en un potencial escenario para el regreso del peronismo al poder. Si gana el Frente de Todos por no más de cuatro puntos, Mauricio Macri aún podrá soñar con la reelección. Si la victoria en las Paso es de Juntos por el Cambio, ya habrá presidente reelecto también esta misma noche. Salvo una catástrofe.

La otra incógnita es el volumen electoral que tendrá Roberto Lavagna, protagonista de una tercera vía que quedó escuálida tras el gambito de Juan Schiaretti, quién le regaló a Macri en bandeja la cabeza de Alternativa Federal. Los votos de Lavagna, José Luis Espert, la izquierda tradicional y los celestes de Gómez Centurión quedarán como fondo de olla para la primera vuelta, o el ballottage, pero hoy todos esos votos cotizan en oro.

La campaña ha sido malísima. Nadie en su sano juicio definirá el voto por el corpus de propuestas mensuradas, equilibradas, estudiadas para salir de la crisis. No existió tal cosa. Todo fue un reguero de encuestitas de 1.200 casos (o menos) y errores no forzados.

El gran negocio

En el inicio de la campaña arrancó mucho mejor parado el macrismo, que sabe hacer buenas tareas proselitistas electorales (mucho mejor que lo que gobierna, dicen, chicaneros, algunos analistas) jugando con "el pasado" y "la grieta". Hasta aquí, la grieta ha sido un magnífico negocio político de macristas y kirchneristas, que ambos vienen cobrando por ventanilla desde hace casi una década. O más.

La Argentina anómala cerró la campaña paralela con la opinión de los mercados. Con acciones en alza y riesgo país en baja. Un guiño de complicidad hacia Juntos por el Cambio. Habrá que esperar hasta mañana para saber cómo reaccionaran esos mismos protagonistas, si es que la dupla F-F gana los comicios por más de cinco puntos.

La excepcionalidad argentina transforma a las Paso en una cáscara vacía, con una realidad diferente a la idea con la que fueron creadas. No hay competencia en ninguno de los frentes electorales. Todo se reduce a un poroteo millonario, destinado a saber quién es quién.

Pero, cada vez que se convoca a una elección nacional, aparece como muestra el gran fracaso de los políticos argentinos para ponerse a la par de la historia y de la contemporaneidad. Millones de dólares destinados a pagar las boletas sábana, interminables en las provincias donde también se eligen cargos locales. Por mucho que se verbalice "el cambio" el nacimiento de "otra época", no hay nada más viejo que la política nacional.

En ese fárrago transita la previa, a la par de las denuncias por supuestas maniobras que se contradicen con la ley, y que tienen que ver con la empresa que contrató el gobierno para el escrutinio. En efecto, Smartmatic tiene un reguero de denuncias en otros países. Habrá que desear que todo sea normal en estas primarias.

La provincia de Santa Fe fue un mojón clave para los protagonistas principales de la historia. El peronismo quiere compensar aquí los números que puede perder en Córdoba. Cabalgó toda la campaña sobre la ola que se montó en la bota desde el triunfo en los comicios a gobernador, y la muy buena performance en Rosario, que lo dejó a las puertas de una victoria.

No fue casual que la principal ciudad de la provincia haya sido elegida como sede del final de la campaña, con una serie de movimientos —acto incluido en el Monumento a la Bandera— que mostró a Fernández, Cristina Kirchner y Perotti como referencias principales. Fue la presencia de los mandatarios lo que le dio volumen político a la candidatura del ex jefe de Gabinete.

Macri también eligió a su provincia espejo (Córdoba) para clausurar la campaña. El presidente apeló sobre el final a un estado premeditado (y coucheado) de sensaciones anímicas ambivalentes. De la euforia al llanto, pero siempre pidiendo el voto más allá de la realidad del bolsillo. Macri no va a ganar por la economía, pero sí puede perder por la economía. Macri puede ganar por el estado de confrontación, grieta y ambivalencia anímica que parecen haber querido inocular con éxito entre las clases medias.

Ese tachín tachín de macristas y kirchneristas debería haber engendrado un espacio más rugoso en el camino del medio. Pero, lo que ven es lo que hay. Así como muchos hablan de "votos ocultos" para Macri o Cristina, podría haber también un sufragio de clase media a Lavagna que las encuestas no registraron. En verdad, hay todo una ola de desprestigio hacia las empresas encuestadoras que relativizan los efectos. Hoy se sabrá.

Macri tiene que pasar el chubasco que puede representar una derrota en primarias utilizando el poder del Estado en el tramo que va desde las Paso hacia las generales. Miguel Pichetto —con tino y perspicacia— ya adelantó que se vendrán novedades con el impuesto a las Ganancias, clave para el bolsillo de la clase media-media y media-baja.

Siempre, en un ballottage, la mayoría vota contra el que más detesta. En ese derrotero, no la tienen fácil ninguno de los dos. El anti cristinismo y el anti macrismo tienen densidad.

Y, esa moneda, aún está en el aire.

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